jueves, mayo 22, 2008

El niño marciano, de David Gerrold



Esta reseña fue publicada originalmente en Sedice


David Gerrold, autor del guión del que para muchos es el mejor capítulo de la serie original de Star Trek («The Trouble With Tribbles»), expande en la novela El niño marciano el relato homónimo por el que recibió en 1995 los premios Hugo y Nebula.

Se trata de una historia narrada en primera persona, con fuerte componente autobiográfico, en la que David, el protagonista, siente la necesidad de formar una familia y decide adoptar a un niño. Ni su preferencia sexual (es homosexual) ni su condición de soltero suponen un problema en el sistema legal de California, pero de todas formas se enfrenta a un largo proceso repleto de informes y burocracia. A pesar de todas las dificultades, David persevera y finalmente se ve conmovido por la foto de uno de los chicos para los que se busca familia adoptiva, un niño de ocho años con problemas de conducta e hiperactividad, que ha pasado por numerosos hogares de acogida y además está convencido de ser un niño marciano, abandonado en nuestro planeta por quién sabe qué motivo. Al parecer las fantasías de este tipo son un mecanismo de defensa psicológica relativamente frecuente en niños que han sido maltratados o abandonados y que han aprendido a desconfiar de los adultos.

Una vez realizada la adopción, el inexperto padre se conduce con una sensibilidad y empatía realmente encomiables. Sorprendentemente, la mayor parte de los problemas que serían de esperar con un niño tan maltratado por el sistema no se producen. La relación entre padre e hijo es buena y los problemas de conducta del niño parecen irse atenuando. Hasta que, de repente, todo cambia. El pequeño comienza a comportarse de forma atroz y a asegurar que su verdadera familia, los marcianos, vendrán pronto a recogerle. David empieza a cuestionarse sus propios motivos y su capacidad como padre.

David GerroldEl niño marciano puede resultar ligeramente desconcertante en algún momento puesto que no se acaba de entender la intención del autor. Como exploración de las dificultades asociadas a la adopción de un niño problemático o como narración autobiográfica de las experiencias del autor resulta demasiado ligero. La historia pasa de forma superficial por muchos de los acontecimientos que suceden en los dos años que describe la novela, deteniéndose sólo en aquellos que llaman la atención del autor. Además, la atención se ve dividida por una subtrama en la que el padre adoptivo, que para colmo es escritor de ciencia ficción, empieza a dudar de que el supuesto origen marciano de su hijo sea sólo una fantasía, basándose en evidencias anecdóticas pero difíciles de descartar sin más. El lector, por tanto, no sabe si esperar que la historia siga siendo una narración casi autobiográfica o que entre decididamente en el campo de la ciencia ficción.

En cualquier caso, éste es parte del encanto de esta breve novela, sencilla y llena de sentimiento en muchos momentos y peculiar en otros. El lector disfrutará de ella y de su mensaje positivo si la lee con complicidad y se deja afectar por el amor, la paciencia y la sensibilidad de los que hace gala el padre. A ello ayuda la obvia implicación emocional del autor en una historia inspirada en sus propias experiencias. Paradójicamente, a pesar de esta inspiración en hechos reales, la historia quizá resulte poco convincente para el que se aproxime desde una perspectiva más cínica. Demasiado ideal y edulcorada por momentos, posiblemente. Demasiada poca exploración de la psicología del niño y de cómo va superando sus problemas. Pero éstas son las premisas de El niño marciano, su defecto y su encanto al mismo tiempo.

En resumen, El niño marciano es una historia sencilla pero emotiva y sentida que conmoverá a muchos lectores. A otros se les atragantará un mensaje que podría criticarse por ser demasiado «hollywoodiense».

Hablando de Hollywood: El año pasado se estrenó en E.E.U.U. una película basada en esta novela, con su mismo título y protagonizada por John Cusack. Al parecer se trata de una versión para todos los públicos, eliminando aspectos como la condición de homosexual del protagonista. Llegará a la cartelera española el 22 de febrero del 2008. Quizá este estreno resulte un buen reclamo comercial para la editorial que publica la novela (prudentemente la portada hace uso de una fotografía con los protagonistas de la película).



Entretanto, el lector interesado puede abrirse el apetito con un adelanto de la novela.



Autor: David Gerrold
Editorial / Colección: Grupo editorial AJEC / Albemuth Internacional
Género: Ciencia Ficción
Edición: Rústica
Año Publicación: 2007
Traductor: Carlos Pranger
Diseño o fotografía de portada: New Line Cinema, Estudio AJEC
ISBN: 978-84-96013-30-8

196 págs.; 22x15 cm.

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martes, mayo 13, 2008

El Lamento de la Garza / Leyendas de los Otori 4



Las leyendas de los Otori es una saga que ha pasado injustamente desapercibida entre la multitud de títulos publicados en las distintas colecciones de género fantástico. De hecho, se la suele encontrar en las librerías enterrada entre títulos juveniles, cuando por su calidad es perfectamente disfrutable por parte del lector adulto.

Situada dieciséis años después de la trilogía original, El lamento de la garza (The Harsh Cry of the Heron) retoma la historia de Takeo, Kaede y sus hijas, aliados y enemigos. Tras las guerras descritas en los libros anteriores, Otori Takeo ha llevado por fin la paz y la estabilidad a los Tres Reinos. Quince años de gobierno pacífico le contemplan. Sin embargo, las conspiraciones de sus enemigos, algunos de los cuales se cuentan entre sus propios familiares, la creciente presión por parte de los exploradores y misioneros occidentales y las ambiciones del emperador y de su aparentemente invencible señor de la guerra, Saga Hideki, amenazan con volver a sumergir los Tres Países en un baño de sangre. Las maquinaciones de la Tribu, una especie de mezcla entre ninjas y magos, continúan y las profecías pronunciadas deben ahora cumplirse.

La historia se conduce así a un final apropiado, con algún rayo de esperanza pero inevitablemente trágico. Lírico, bello, exótico, y de serena melancolía, así es el Japón medieval en que se inspiran Las leyendas de los Otori y así es también El lamento de la garza. Se trata de un final triste pero apropiado para la saga. La larga racha de victorias de Otori Takeo no podían dejar de tener un elevado coste, y antes o después debe llegar el momento de pagarlo.

La historia es amplia, ambiciosa, con muchos personajes y líneas argumentales. Es precisamente esta ambición su mayor defecto. A veces parece que Lian Hearn está a punto de perder el control de una narración tan compleja. Efectivamente, varias de estas líneas argumentales no llegan a desarrollar su potencial. Los misioneros y comerciantes occidentales, la secta de los ocultos y la reaparición de la hermana de Takeo no juegan un papel relevante en el desenlace, como hubiera sido de esperar por su importancia en la trama. Personajes que hubieran merecido convertirse en protagonistas importantes se quedan en secundarios. En ocasiones nos enteramos por testimonios de segunda mano de acontecimientos que hubieran debido figurar en el primer plano de la narración. Sencillamente no hay espacio en la novela para atar todos los cabos de forma satisfactoria.

De todas formas, la imaginación de la autora y su habilidad para crear personajes y evocar ambientes, a la vez que su lenguaje lírico y hermoso, compensan estos defectos y hacen de El lamento de la garza una digna conclusión de la saga.

Queda ahora esperar a que llegue a España la quinta y última novela de la serie. La prometida precuela, Heaven's Net is Wide, apareció el año pasado en inglés y cuenta la historia de Otori Shigeru, el padre adoptivo de Takeo, y de la señora Maruyama.

Entretanto, me he prometido a mí mismo que voy a leer Shogun, de James Clavell, del que tengo buenas referencias y que trata sobre el Japón de este período en clave de novela histórica en vez de fantástica (y no, no he visto la serie).

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