martes, mayo 13, 2008

El Lamento de la Garza / Leyendas de los Otori 4



Las leyendas de los Otori es una saga que ha pasado injustamente desapercibida entre la multitud de títulos publicados en las distintas colecciones de género fantástico. De hecho, se la suele encontrar en las librerías enterrada entre títulos juveniles, cuando por su calidad es perfectamente disfrutable por parte del lector adulto.

Situada dieciséis años después de la trilogía original, El lamento de la garza (The Harsh Cry of the Heron) retoma la historia de Takeo, Kaede y sus hijas, aliados y enemigos. Tras las guerras descritas en los libros anteriores, Otori Takeo ha llevado por fin la paz y la estabilidad a los Tres Reinos. Quince años de gobierno pacífico le contemplan. Sin embargo, las conspiraciones de sus enemigos, algunos de los cuales se cuentan entre sus propios familiares, la creciente presión por parte de los exploradores y misioneros occidentales y las ambiciones del emperador y de su aparentemente invencible señor de la guerra, Saga Hideki, amenazan con volver a sumergir los Tres Países en un baño de sangre. Las maquinaciones de la Tribu, una especie de mezcla entre ninjas y magos, continúan y las profecías pronunciadas deben ahora cumplirse.

La historia se conduce así a un final apropiado, con algún rayo de esperanza pero inevitablemente trágico. Lírico, bello, exótico, y de serena melancolía, así es el Japón medieval en que se inspiran Las leyendas de los Otori y así es también El lamento de la garza. Se trata de un final triste pero apropiado para la saga. La larga racha de victorias de Otori Takeo no podían dejar de tener un elevado coste, y antes o después debe llegar el momento de pagarlo.

La historia es amplia, ambiciosa, con muchos personajes y líneas argumentales. Es precisamente esta ambición su mayor defecto. A veces parece que Lian Hearn está a punto de perder el control de una narración tan compleja. Efectivamente, varias de estas líneas argumentales no llegan a desarrollar su potencial. Los misioneros y comerciantes occidentales, la secta de los ocultos y la reaparición de la hermana de Takeo no juegan un papel relevante en el desenlace, como hubiera sido de esperar por su importancia en la trama. Personajes que hubieran merecido convertirse en protagonistas importantes se quedan en secundarios. En ocasiones nos enteramos por testimonios de segunda mano de acontecimientos que hubieran debido figurar en el primer plano de la narración. Sencillamente no hay espacio en la novela para atar todos los cabos de forma satisfactoria.

De todas formas, la imaginación de la autora y su habilidad para crear personajes y evocar ambientes, a la vez que su lenguaje lírico y hermoso, compensan estos defectos y hacen de El lamento de la garza una digna conclusión de la saga.

Queda ahora esperar a que llegue a España la quinta y última novela de la serie. La prometida precuela, Heaven's Net is Wide, apareció el año pasado en inglés y cuenta la historia de Otori Shigeru, el padre adoptivo de Takeo, y de la señora Maruyama.

Entretanto, me he prometido a mí mismo que voy a leer Shogun, de James Clavell, del que tengo buenas referencias y que trata sobre el Japón de este período en clave de novela histórica en vez de fantástica (y no, no he visto la serie).

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1 Comentarios:

Blogger Javi dijo...

"...me he prometido a mí mismo que voy a leer Shogun..."

Léetelo, léetelo. Si te interesa el Japón de los samurais de verdad que no vas a salir decepcionado.

11:44 AM  

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