jueves, noviembre 29, 2007

El último día de la guerra, de Christopher Priest

El ultimo dia de la guerra

Christopher Priest es uno de los autores de talento más respetado dentro del género fantástico, así que la lectura de alguna de sus novelas era una asignatura pendiente para mí. Finalmente la elegida para comenzar ha sido The Separation, su obra más reciente. Me he enterado con posterioridad de que es también una de sus novelas más complejas, y quizá no la más recomendable como introducción. En cualquier caso, me extenderé más sobre esto tras explicar el argumento.

The Separation cuenta la historia de dos hermanos gemelos ingleses, Jack L. y Joe L. Sawyer. Formando pareja como remeros, los hermanos viajan a Berlín en 1936 para participar en los Juegos Olímpicos, donde consiguen una medalla de bronce para su país. Pero los intereses deportivos no son los únicos que ocupan su atención en este viaje, ya que se proponen visitar y ayudar, si es posible, a unos amigos de la familia que son judíos.

El grueso de la novela, sin embargo, se ocupa de los hechos acaecidos durante la segunda guerra mundial. Jack Sawyer se convirtió en aviador y participó en la guerra como miembro de la RAF, pilotando bombarderos en misiones de incursión en la zona nazi. Joe, por el contrario, se registró como objetor de conciencia y pasó a trabajar para la Cruz Roja como conductor de ambulancias.

Según se desarrollan las historias de estos dos personajes, empezamos a darnos cuentas de que algunos hechos no encajan. Las discrepancias finalmente van mucho más allá de lo que puede justificarse por simples diferencias en los puntos de vista, errores de apreciación y olvidos. Va quedando claro que Christopher Priest está contando historias situadas en dos realidades alternativas, en las cuales el resultado de la guerra no es el mismo. Inmediatamente surge la cuestión de qué es real y qué no lo es, en qué narradores podemos confiar. Las historias están interrelacionadas aunque no parece claro exactamente cuál es la relación. Así, tenemos a un divulgador de temas históricos que vive en una de esas dos realidades mucho después del final de la guerra, pero que sin embargo encuentra documentos que parecen corresponderse con la otra realidad.

The SeparationSin entrar en más detalles sobre el argumento, para dejar que el lector lo descubra por sí mismo, me conformo con decir que Priest consigue construir una historia alternativa fascinante, de calidad literaria superior a lo que se estila en este subgénero. The Separation es en parte thriller de guerra (y como tal mantiene el interés en todo momento), y en parte historia alternativa, llena de simbolismo relacionado con el papel de los gemelos y de los dobles (varios dobles de personajes relevantes para la guerra intervienen en la historia).

Aquí no tenemos el clásico ¿qué pasaría si los nazis hubieran ganado la guerra?, sino que la historia plantea unas ideas e interrogantes distintos. En primer lugar, se reflexiona sobre lo complicado que es recopilar testimonios de primera mano sobre una guerra, ya que diferentes personas ven los mismos hechos de forma muy distinta. Esto es cierto no sólo en cuanto a los errores en el recuerdo de los detalles, sino en la propia interpretación de los hechos. Así, en una versión tenemos un Winston Churchill que es el gran estadista, enérgico, tenaz y de profundas convicciones, que todos conocemos. En otra versión lo vemos como un belicista irredento que comete graves errores y utiliza la guerra para relanzar su propia carrera política, por entonces estancada y desprestigiada. Y sin embargo, ambas reflejan a la misma persona. Ninguna de las dos versiones se descarta ni se presenta como totalmente cierta.

Tampoco es ésta una novela antibelicista. Al menos no por completo. El mensaje de Priest parece ser que las cosas raramente son lo que parecen, y que la primera víctima de la guerra es la verdad, ya que es imprescindible para cualquier gobierno embarcado en una guerra manipular la realidad para aunar las voluntades de sus ciudadanos.

Resulta interesante que la guerra que ha elegido el autor haya sido precisamente la segunda guerra mundial desde el punto de vista de los aliados. Seguramente si se nos pidiera que pusiéramos un ejemplo de guerra justa sería precisamente ésa. Priest no lo discute, pero tampoco descarta que pudieran haber existido otras salidas mejores a la situación que se había creado. Resulta especialmente ilustrativa la vista en la cual se decide si conceder a Joe Sawyer la categoría de objetor de conciencia. Joe reconoce la naturaleza agresiva y totalitaria de los nazis, y cuando se le pregunta cómo justifica no querer luchar contra ellos cuando es su propia libertad la que está en juego no sabe cómo responder, únicamente dice que por sus convicciones morales se siente incapaz de formar parte del esfuerzo bélico, ya que considera que por noble que sea la intención detrás de la guerra ésta se derrota a si misma debido a la atrocidad del medio empleado. Al final, la idea transmitida parece ser que, sin rechazar de forma total que la guerra puede ser necesaria bajo ciertas circunstancias, merece la pena sospechar de las motivaciones oficiales y considerar que las cosas nunca son tan totalmente blancas o negras como se nos quiere vender.

Otro tema que se explora en la novela, quizás de forma menos convincente, es que las acciones y decisiones morales de una persona normal pueden marcar una diferencia en el curso de la historia. Ambos gemelos se ven envueltos, de forma muy distinta, en el supuesto plan de paz de Rudolf Hess. En la vida real, sin embargo, la mayor parte de la gente no puede esperar que el destino les coloque en una posición en la que poder influir en la historia de forma decisiva. De hecho, en la novela los personajes tampoco juegan más que un papel totalemnte secundario en la marcha de la guerra, lo cual descuadra al lector porque no responde a sus expectativas.

Christopher PriestPor lo demás, esta novela cuenta una historia fascinante, compleja y ambigua, de lectura compulsiva. En la parte negativa citaría que no se crea una cercanía emocional hacia los personajes tan marcada como en otras novelas del género. The Separation se dirige a la parte racional de la mente más que a la emocional. No es que esto sea necesariamente un defecto, simplemente es una característica.

Otra cosa que me molestó al leerla es que el final, que yo esperaba que encajara a la perfeccción como un mecanismo de relojería, me resultó insatisfactorio porque esto no ocurría. Ni siquiera es que se trate de un final abierto o ambiguo. Simplemente es un final incoherente, donde ninguna de las versiones de la historia puede ser real sin incurrir en contradicciones consigo misma. No puedo extenderme más sobre el tema sin spoilers, así que lo dejaré ahí, pero ése final tiene mucho que discutir. Queda la sensación de haber leído una muy buena novela, pero no se puede suprimir un "sí, pero.."

Es una pena, aunque en cualquier caso sigue siendo una novela que se puede recomendar con total tranquilidad a cualquier aficionado a la buena literatura fantástica.

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lunes, noviembre 19, 2007

Gel azul, de Bernardo Fernández "Bef"

Gel Azul

Esta reseña fue publicada originalmente en C de Cyberdark.


La ciencia ficción mexicana, al igual que ocurre con la procedente del resto de hispanoamérica, es una gran desconocida para el lector español. Es una pena, porque la coincidencia idiomática se presta a un mayor intercambio cultural también en lo que se refiere al género fantástico. Sin embargo, la realidad editorial es la que es y no parece que vaya a cambiar a corto plazo. Por ahora nos tendremos que conformar con las ocasionales narraciones que nos llegan a través del premio UPC o con las contadas novelas que se publican, como la reciente Ygdrasil del chileno Jorge Baradit.

Gel azul, obra de Bernardo Fernández "Bef" publicada dentro de la colección Vórtice de Ediciones Parnaso, incluye dos novelas cortas y un relato. La primera de las novelas cortas, que da título al libro, es una mezcla de cyberpunk con novela negra hard boiled, dos géneros que tienden a combinarse bien debido a la deshumanización que puede llegar a producirse en las sociedades en las que se mezcla la tecnología avanzada y la pobreza de amplios sectores de la misma.

Crajales, antiguo hacker al que le quemaron la interfase cerebral de conexión a la red, es ahora un detective en horas bajas al que se encomienda la investigación de un crimen cometido contra Gloria Cubil, hija de un magnate multimillonario. Gloria, como muchos jóvenes pudientes, ha rechazado la realidad y vive permanentemente inmersa en la realidad virtual de la red, atendida por una máquina que mantiene su cuerpo con vida mientras ella disfruta de los paraísos privados diseñados por su mente o de la Red. Lo inusual es que en el tanque líquido en que permanece su cuerpo se ha encontrado un feto muerto, un hijo que Gloria, aislada desde hace mucho tiempo, no debía haber tenido por razones obvias. El pintoresco detective, amargado y de vuelta de todo, inicia una investigación con la que va descubriendo una trama criminal de grandes dimensiones.

Particularmente interesante resulta el dibujo de una sociedad sin valores en la que se entremezclan la alta tecnología con la miseria y la riqueza más extremas. El personaje de Crajales no deja de ser el tópico detective de novela negra, sin mostrar otros rasgos que le den mayor complejidad. Tampoco es que la extensión del relato se preste a ello, justo es reconocerlo. Lo novedoso es que Bernardo Fernández lleva el estereotipo del detective endurecido a su máxima expresión, llegando por momentos a parecer una parodia de sí mismo:

Al pasar junto a la recepcionista, Crajales escupe un gargajo sobre su escritorio. La mujer no logra reaccionar antes de que el detective abandone el hospital.

También llama la atención, aunque se trata de un recurso común en el género cyberpunk, la descripción de la actividad de los hackers mediante realidad virtual. Así, los piratas informáticos no programan ni encuentran agujeros de seguridad en el código, sino que tienen que eludir a perros guardianes que representan a programas de protección y pueden incluso llegar a atacar físicamente. Sin duda más dinámico de contar, pero no muy realista.

Lo mejor de “Gel azul” es la frescura e intensidad de sus imágenes, tanto en las partes ambientadas en el mundo real como en el ciberespacio –no en vano su autor ha trabajado en el mundo del cómic–. El problema, por otra parte, es que como novela negra resulta fallida. Está escrita como una sucesión de escenas cortas, y carece de sensación de continuidad o impresión de progreso a base del trabajo y la perspicacia del detective. En lugar de ello, todo llega rápidamente, sin apenas esfuerzo investigativo. En un par de ocasiones Crajales lanza acusaciones sin pruebas para ser recompensado con un «¿cómo lo supiste?». Si a esto le unimos que la trama criminal en sí es poco convincente –no resulta verosímil que se elija a los más ricos como víctimas de este tipo de crímenes–, nos encontramos con una historia interesante pero que podría haberse beneficiado de una reescritura que hubiese pulido algunos de sus defectos.

La segunda novela corta, "El estruendo del silencio", recibió una mención honorífica en el premio UPC 2004. Kobayashi, un egocéntrico magnate japonés de madre mexicana, prepara su boda mientras maneja de forma despiadada sus negocios e impulsa un proyecto faraónico que debería convertirle en pionero del viaje espacial. Por otra parte, MaReL y el Señor Ká son la inteligencia artificial de una nave que transporta el material genético para colonizar un nuevo planeta y el capitán cibernético de la misma. Ambos han sido diseñados para hacer un trabajo, pero con el tiempo comienzan a desarrollar otras inquietudes. Como no podía ser de otra forma, los dos hilos argumentales acaban entremezclándose.

Bernardo FernándezAquí la narración, sin abandonar la técnica de capítulos muy cortos, funciona mejor para un relato más intimista que el anterior. Bernardo Fernández transmite de forma eficaz la sensación de desamparo y deshumanización de las inteligencias artificiales, así como el aislamiento e inutilidad última de la vida del megalómano magnate.

Sigue estando presente la tendencia al exceso. A Kobayashi no le basta con gobernar sus empresas con mano de hierro y hacer básicamente lo que le viene en gana. También tiene que ordenar abiertamente que peguen una paliza a los ejecutivos de una empresa extranjera que se reúnen con él cuando no le complace el resultado de las negociaciones. Como ilustración del poder sin medida y la carencia de escrúpulos del personaje está bien, pero a veces se echa en falta algo más de sutileza. Algunos aspectos científicos resultan cuanto menos discutibles, cosa que también se observaba en "Gel azul".

A pesar de que todavía hay recorrido para la mejora, estamos ante una buena novela corta, con temas de más profundidad tratados con sensibilidad.

Cierra el volumen el relato "Bajo un cielo ajeno", que trata de la vida de los inmigrantes pobres que marchan a trabajar a Marte. Se trata obviamente de un traslado directo al ámbito de la ciencia ficción de una problemática situación social que bien conocen muchos ciudadanos latinoamericanos.

En resumen, estas tres historias de lenguaje colorista nos descubren a un escritor con puntos de vista, inquietudes y sensibilidades distintas a aquellas a las que estamos acostumbrados. Posiblemente carece todavía del oficio y el dominio técnico del que hacen gala algunos escritores anglosajones o españoles de género fantástico, pero esto es algo que se puede conseguir con la práctica.



Título: Gel azul
Autor: Bernardo Fernández
Editorial: Parnaso
Colección: Vórtice nº7
Año: 2006
ISBN: 978-84-96662-07-1

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lunes, noviembre 05, 2007

Novedades editoriales (II)

Es momento de pegar otro pequeño repaso a las novedades de género que me parecen más interesantes de entre las aparecidas en las últimas semanas. Como es de bien nacidos ser agradecidos, menciono que el trabajo que hace la gente del Portal de la Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción con sus boletines de novedades me resulta muy útil para que no se me pase ninguna de estas nuevas ediciones.

Obras maestrasUna novedad que llama la atención es Obras Maestras: La Mejor Ciencia Ficción del Siglo XX, una antología de cerca de 600 páginas de los mejores relatos de ciencia ficción seleccionados por Orson Scott Card. De trata de una celebración del número 200 de la colección Nova de Ediciones B (felicidades, por cierto, que no es fácil llegar a semejantes cifras).

Como es de esperar, ha habido discrepancias sobre lo acertado de la elección de los relatos. La mayor parte de la gente parece pensar que se podía haber hecho mejor, pero en cualquier caso no deja de ser una noticia excelente para los aficionados a los relatos, con muchas joyas del género.

EncantamientoOtra novedad destacable es Encantamiento, primera parte de una bilogía titulada Cuchillo Compartido, de Lois Mcmaster Bujold, que publica Ómicron. La novela que cierra la serie ya ha salido en EEUU, así que es de esperar que no se demore mucho en llegarnos. Estamos ante la última incursión en la fantasía de esta autora, tras la serie de Chalion (es decir, no es un título más antiguo repescado, al contrario que El Anillo del Espíritu). En esta ocasión se trata de una fantasía oscura y postapocalíptica, con más sabor del medio oeste americano que medieval. Como es habitual con esta autora, también tiene algo de romance. Me parece una novedad atractiva para los que somos aficionados a la fantasía, de todas formas, más que El Anillo del Espíritu, que recientemente comenté en este blog.

Perdida en un buen libroOtra que me resulta atractiva es Perdida en un buen libro, de Jasper Fforde, segunda aventura de la detective literaria Thursday Next. También está publicado en la colección Nova. La verdad es que, a la espera de leerme alguno de estos libros, es difícil saber qué pensar. Trata de historias de realidades alternativas sobre una detective que es capaz de entrar en distintas obras literarias para evitar que sean modificadas (o modificarlas ella misma). Tiene pinta de ser de esas obras que o te gustan mucho o no las aguantas, pero las críticas no son malas y tiene pinta de divertido. En este caso la obra elegida es El cuervo, de Poe.

Por lo demás, al que le apetezca algo más denso (¿y quizás menos divertido?) podría interesarle la distopía del futuro próximo El centro, de Tricia Sullivan. La autora es poco conocida, al menos para mí, pero la obra viene avalada por ser finalista de premios importantes del Reino Unido.

En plan más mainstream, tenemos un technothriller de José Carlos Somoza titulado La llave del abismo. Tampoco tiene mala pinta la novela publicada por Tusquets Nadie me mata, de Javier Azpeitia, con rasgos de novela negra y cuyo protagonista cada día se despierta en un cuerpo distinto.

Como entretenimientos ligeros hay continuaciones de las saga de Dresden, mezcla de fantasía contemporánea y novela negra de detectives, escrita por Jim Butcher, (Luna llena. Saga de Dresden/2) y de la serie de space opera militarista de Honor Harrington, escrita por David Weber (Campo de deshonor. Honor Harrington/4).

Completan el cuadro reediciones ilustres como El jugador (saga de La Cultura), de Iain M. Banks, El rebaño ciego, de John Brunner, o Soy leyenda, de Richard Matheson.

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