El último día de la guerra, de Christopher Priest

Christopher Priest es uno de los autores de talento más respetado dentro del género fantástico, así que la lectura de alguna de sus novelas era una asignatura pendiente para mí. Finalmente la elegida para comenzar ha sido The Separation, su obra más reciente. Me he enterado con posterioridad de que es también una de sus novelas más complejas, y quizá no la más recomendable como introducción. En cualquier caso, me extenderé más sobre esto tras explicar el argumento.
The Separation cuenta la historia de dos hermanos gemelos ingleses, Jack L. y Joe L. Sawyer. Formando pareja como remeros, los hermanos viajan a Berlín en 1936 para participar en los Juegos Olímpicos, donde consiguen una medalla de bronce para su país. Pero los intereses deportivos no son los únicos que ocupan su atención en este viaje, ya que se proponen visitar y ayudar, si es posible, a unos amigos de la familia que son judíos.
El grueso de la novela, sin embargo, se ocupa de los hechos acaecidos durante la segunda guerra mundial. Jack Sawyer se convirtió en aviador y participó en la guerra como miembro de la RAF, pilotando bombarderos en misiones de incursión en la zona nazi. Joe, por el contrario, se registró como objetor de conciencia y pasó a trabajar para la Cruz Roja como conductor de ambulancias.
Según se desarrollan las historias de estos dos personajes, empezamos a darnos cuentas de que algunos hechos no encajan. Las discrepancias finalmente van mucho más allá de lo que puede justificarse por simples diferencias en los puntos de vista, errores de apreciación y olvidos. Va quedando claro que Christopher Priest está contando historias situadas en dos realidades alternativas, en las cuales el resultado de la guerra no es el mismo. Inmediatamente surge la cuestión de qué es real y qué no lo es, en qué narradores podemos confiar. Las historias están interrelacionadas aunque no parece claro exactamente cuál es la relación. Así, tenemos a un divulgador de temas históricos que vive en una de esas dos realidades mucho después del final de la guerra, pero que sin embargo encuentra documentos que parecen corresponderse con la otra realidad.
Sin entrar en más detalles sobre el argumento, para dejar que el lector lo descubra por sí mismo, me conformo con decir que Priest consigue construir una historia alternativa fascinante, de calidad literaria superior a lo que se estila en este subgénero. The Separation es en parte thriller de guerra (y como tal mantiene el interés en todo momento), y en parte historia alternativa, llena de simbolismo relacionado con el papel de los gemelos y de los dobles (varios dobles de personajes relevantes para la guerra intervienen en la historia).Aquí no tenemos el clásico ¿qué pasaría si los nazis hubieran ganado la guerra?, sino que la historia plantea unas ideas e interrogantes distintos. En primer lugar, se reflexiona sobre lo complicado que es recopilar testimonios de primera mano sobre una guerra, ya que diferentes personas ven los mismos hechos de forma muy distinta. Esto es cierto no sólo en cuanto a los errores en el recuerdo de los detalles, sino en la propia interpretación de los hechos. Así, en una versión tenemos un Winston Churchill que es el gran estadista, enérgico, tenaz y de profundas convicciones, que todos conocemos. En otra versión lo vemos como un belicista irredento que comete graves errores y utiliza la guerra para relanzar su propia carrera política, por entonces estancada y desprestigiada. Y sin embargo, ambas reflejan a la misma persona. Ninguna de las dos versiones se descarta ni se presenta como totalmente cierta.
Tampoco es ésta una novela antibelicista. Al menos no por completo. El mensaje de Priest parece ser que las cosas raramente son lo que parecen, y que la primera víctima de la guerra es la verdad, ya que es imprescindible para cualquier gobierno embarcado en una guerra manipular la realidad para aunar las voluntades de sus ciudadanos.
Resulta interesante que la guerra que ha elegido el autor haya sido precisamente la segunda guerra mundial desde el punto de vista de los aliados. Seguramente si se nos pidiera que pusiéramos un ejemplo de guerra justa sería precisamente ésa. Priest no lo discute, pero tampoco descarta que pudieran haber existido otras salidas mejores a la situación que se había creado. Resulta especialmente ilustrativa la vista en la cual se decide si conceder a Joe Sawyer la categoría de objetor de conciencia. Joe reconoce la naturaleza agresiva y totalitaria de los nazis, y cuando se le pregunta cómo justifica no querer luchar contra ellos cuando es su propia libertad la que está en juego no sabe cómo responder, únicamente dice que por sus convicciones morales se siente incapaz de formar parte del esfuerzo bélico, ya que considera que por noble que sea la intención detrás de la guerra ésta se derrota a si misma debido a la atrocidad del medio empleado. Al final, la idea transmitida parece ser que, sin rechazar de forma total que la guerra puede ser necesaria bajo ciertas circunstancias, merece la pena sospechar de las motivaciones oficiales y considerar que las cosas nunca son tan totalmente blancas o negras como se nos quiere vender.
Otro tema que se explora en la novela, quizás de forma menos convincente, es que las acciones y decisiones morales de una persona normal pueden marcar una diferencia en el curso de la historia. Ambos gemelos se ven envueltos, de forma muy distinta, en el supuesto plan de paz de Rudolf Hess. En la vida real, sin embargo, la mayor parte de la gente no puede esperar que el destino les coloque en una posición en la que poder influir en la historia de forma decisiva. De hecho, en la novela los personajes tampoco juegan más que un papel totalemnte secundario en la marcha de la guerra, lo cual descuadra al lector porque no responde a sus expectativas.
Por lo demás, esta novela cuenta una historia fascinante, compleja y ambigua, de lectura compulsiva. En la parte negativa citaría que no se crea una cercanía emocional hacia los personajes tan marcada como en otras novelas del género. The Separation se dirige a la parte racional de la mente más que a la emocional. No es que esto sea necesariamente un defecto, simplemente es una característica.Otra cosa que me molestó al leerla es que el final, que yo esperaba que encajara a la perfeccción como un mecanismo de relojería, me resultó insatisfactorio porque esto no ocurría. Ni siquiera es que se trate de un final abierto o ambiguo. Simplemente es un final incoherente, donde ninguna de las versiones de la historia puede ser real sin incurrir en contradicciones consigo misma. No puedo extenderme más sobre el tema sin spoilers, así que lo dejaré ahí, pero ése final tiene mucho que discutir. Queda la sensación de haber leído una muy buena novela, pero no se puede suprimir un "sí, pero.."
Es una pena, aunque en cualquier caso sigue siendo una novela que se puede recomendar con total tranquilidad a cualquier aficionado a la buena literatura fantástica.
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