lunes, septiembre 24, 2007

Ghostwritten

Ghostwritten

David Mitchell es uno de los autores que tenía intención de leer, tras las entusiastas críticas que cosechó con Cloud Atlas. Finalmente, mi primer acercamiento a su obra no ha sido a través de Cloud Atlas, sin embargo, ya que llegó a mis manos de forma inesperada Ghostwritten, su primera novela. La leí pensando que permanecía inédita en español, aunque una posterior búsqueda en internet me reveló que había sido publicada aquí por la editorial Tropismos, con el poco afortunado título de Escritos fantasma. Los lectores a los que no haya espantado la incoherencia gramatical del título que le han puesto en español se encontrarán con una novela brillante, ambiciosa, fascinante y pletórica de talento aunque no exenta de algún que otro exceso.

Ghostwritten está estructurada en forma de colección de nueve novelas cortas, casi siempre narradas en primera persona por distintos personajes y tituladas con el nombre del lugar en que transcurre la acción en cada una de ellas. Se trata de historias en gran parte independientes aunque conectadas por pequeños detalles, que parecen casuales al principio pero que van adquiriendo mayor importancia según avanza la narración.

La primera de ellas, Okinawa, cuenta la historia de un terrorista japonés perteneciente a una secta apocalíptica que se oculta de la policía tras participar en un atentado con gas venenoso en el metro de Tokio (claramente inspirado por el atentado cometido en 1995 por la secta de la Verdad Suprema). Es estremecedor meterse en la piel de un personaje tan fanático, que cree a pies puntillas las delirantes teorías de su lider, al que se refieren como His Serendipity (algo que podría traducirse, inadecuadamente, como Su Sagacidad). Sin embargo lo mejor de todo es el contraste entre la forma de razonar de este individuo y su humanidad esencial, que se intuye por debajo de la capa de fanatismo. De esta forma, llega a entreverse en algún raro momento el horror y la carga de culpa por lo que ha hecho, así como las inseguridades que le llevaron a caer en las redes de la secta. La historia termina sin una resolución definitiva pero constituye sin duda un comienzo brillante, que nos avisa de la enorme capacidad de David Mitchell para crear personajes que dan sensación de verdadera humanidad, con los que se puede empatizar.

Mucho más cotidiano es el argumento de Tokyo, el segundo relato, que se centra en la figura de un adolescente japonés amante del jazz que trabaja en una tienda de discos raros. En un momento determinado se siente atraído por una chica que entra en su tienda y a la que cree que no volverá a ver. Sin embargo, una combinación de acontecimientos hace posible que llegue a entablar amistad con ella y finalmente tendrá que enfrentarse a una decisión fundamental cuando las circunstancias les separan. Excelente de nuevo; Mitchell prueba que cuando se escribe de forma realmente excepcional se puede hacer interesante el argumento más sencillo.

Escritos FantasmaEn el siguiente relato, Hong Kong, seguimos a un abogado que trabaja para una empresa financiera cobrando un sueldo millonario pero que está sumido en una profunda crisis personal, causada aparentemente por el estrés de su trabajo, por algunos asuntos poco turbios relacionados con el mismo y por los problemas en su relación con su mujer, con la que está en proceso de divorcio, y con la sirviente doméstica que se ha convertido en su amante. Por no mencionar al fantasma de una niña que supuestamente habita en su casa. Ésta historia me pareció algo menos inspirada que las anteriores, con un personaje más estereotipado y buenas ideas mezcladas de forma no del todo acertadas. Incluso los relatos más flojos de este volumen son interesantes, sin embargo.

Si el lector pensaba que Mitchell estaba perdiendo el pulso narrativo, inmediatamente se saca esa idea de la cabeza con Holy Mountain, la cuarta narración. Se trata de la historia de una anciana china que regenta una tienda de té a los pies de la montaña sagrada. Desde allí ha visto pasar numerosos acontecimientos históricos, incluyendo la llegada del comunismo y las represiones y masacras acaecidas antes y después de ese momento. Sin embargo, a todo ha sobrevivido, y allí sigue, manteniéndose con vida con la esperanza de volver a ver a su hija, a la que no pudo criar. Se trata de una historia hermosísima, llena del intimismo y la mentalidad oriental. Realmente emocionante.

Aunque había algunos rasgos de fantasía en los relatos anteriores, es con la quinta novela corta, titulada Mongolia, con la que entramos de lleno en la literatura de género. Se trata de la historia de una especie de ente que vive de forma parásita en la mente humana y que es capaz de saltar de una persona a otra (algo parecido al personaje Cara-de-Perro Joe que aparecía en Las puertas de Anubis, aunque sin asesinar a la gente). Dicho ente se encuentra perdido y busca comprender lo que es y si hay otros seres similares a él. Su único recuerdo anterior a su peregrinar por distintas mentes humanas es una vieja leyenda casi olvidada sobre tres animales que hablan sobre el fin del mundo. Se trata de otra historia fascinante, con un final quizá demasiado sentimental aunque indudablemente emotivo. También de lo mejor del libro.

Petersburg, la siguiente historia, sigue a Margarita Latunsky, una no demasiado inteligente celadora de un museo ruso que se ha implicado en una trama de robo y falsificación de obras de arte. No es de los mejores relatos que componen la novela, aunque no deja de ser buena la patética descripción de las miserias y esperanzas de la protagonista, y su duro contraste con la realidad. A estas alturas está claro que las conexiones entre los relatos son bastante fuertes, a menudo a través de personajes compartidos, aunque no se vislumbra una unidad argumental clara.

David MitchellLa séptima historia, London, sigue la historia de Marco, un escritor y músico algo mujeriego, que sale adelante haciendo de negro literario (Ghostwritten, el título de la novela, hace alusión a las obras literarias que no han sido escritas por las personas que las firman, sino por un escritor desconocido a sueldo que las escribe por encargo). Tras varias extrañas peripecias algo inconexas, Marco acaba tomando una decisión que cambia su vida. Tampoco es ésta la más brillante de las historias del libro. Nuevamente parece que Mitchell mezcla demasiadas ideas sin un propósito claro. De todas formas, vuelvo a insistir en que incluso en sus momentos menos inspirados el libro no deja de ser excelente. Estamos hablando de un autor que ha escrito cuatro novelas y que ha estado nominado al Man Booker Prize por tres de ellas (todas excepto ésta). En fin, palabras mayores.

A continuación viene Clear Island, la historia de Mo Muntervary, una física irlandesa que trabaja en temas de inteligencia artificial. Recientemente ha descubierto que su trabajo está siendo usado en sistemas de armamento y ha dimitido, indignada. Sin embargo, la agencia de inteligencia americana no está dispuesta a permitir que abandone sus investigaciones o, peor aún, que pueda llegar a caer en manos enemigas. Buen relato de nuevo y buena caracterización, aunque sin llegar al nivel de lo mejor de la novela.

Finalmente, Night Train sigue la historia de un programa de radio nocturno en Nueva York a lo largo de una crisis mundial que parece destinada a convertirse en una guerra nuclear. Uno de los oyentes que intervienen en el programa resulta ser una inteligencia artificial que está jugando un papel fundamental en la crisis, a la vez que atraviesa una especie de crisis de conciencia. Excesiva, fascinante, no demasiado clara... Night Train ata finalmente las distintas historias, o al menos algunas de ellas, y culmina el ciclo narrativo que se desarrolla en la novela.


En resumen, una primera obra que tiene sus defectos pero que revela un talento excepcional para la literatura, y constituye una magnífica experiencia lectora. Resulta casi sublime en sus mejores momentos, recargada y excesiva en otros (en argumento, no en estilo), sin que falten homenajes literarios a Marukami, Auster e incluso Asimov. No aburre en ningún momento y muestra que David Mitchell es uno de esos escritores a los que hay que seguir.

Y dicen que Cloud Atlas es aún mejor...

Homer babeando

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miércoles, septiembre 19, 2007

Forastero en Tierra Extraña, de Robert A. Heinlein

Stranger in a Strange Land

Heinlein es un tipo que no deja indiferente a casi nadie. Para colmo, tiene novelas extremadamente diferentes, desde sus entretenidos juveniles (Estrella Doble, Ciudadano de la Galaxia, Consigue un Traje Espacial: Viajarás...) hasta las insufribles idas de olla de sus últimas novelas, pasando por otras como Tropas del Espacio, extraña mezcla entre novela juvenil y diatriba política.

Esta Stranger In A Strange Land, una de sus obras más célebres, propone un punto de partida enormemente interesante: el de un humano criado por alienígenas que vuelve, ya pasada la infancia, a la sociedad humana, con el inevitable shock cultural que eso le supone.

El inicio es prometedor, incluyendo la súbita celebridad que adquiere el humano "recuperado" y las intrigas que se producen entre grupos con distintos intereses por controlarlo y atraerlo para sus causas. El efecto resulta realzado por los peculiares puntos de vista y conceptos con los que el protagonista, Valentine Michael Smith, lo contempla todo. Algunos de esos conceptos, como "grok" (obtener una comprensión total y profunda de algún fenómeno), han pasado a formar parte de la memoria colectiva del aficionado a la ciencia ficción.

Forastero en Tierra ExtrañaSin embargo, antes de la mitad de la novela comienza a quedar claro que Heinlein no está interesado en contar ninguna historia en el sentido tradicional del término. En lugar de ello se dedica a abrumar al lector con interminables escenas ilustrando cómo Michael Smith se recluye y sobresalta a los que le visitan con su extraño comportamiento y declaraciones sobre distintos temas sociales, religiosos y filosóficos. Llega un momento en el que decide que la única manera de transmitirnos su mensaje es revestirlo de ropajes a los que estamos acostumbrados, y por ello crea una religión. Todo ello aderezado por diálogos en los que hace ver a los poco brillantes recién llegados que hay que mantener la mente abierta, y probar distintas experiencias y bla bla bla. Vamos, que nos enseña con una especie de método socrático en plan cutre.

Semejantes diatribas resultarán familiares al lector de Tropas del Espacio, aunque en este caso son más largas y no están intercaladas con una historia que mantenga el interés del lector. Nos quedamos pues con una colección de discursos del autor en forma de diálogos, en los cuales no se promueve un militarismo reaccionario, como en Tropas del Espacio, sino una especie de libertarismo hippie y mesiánico.

El sufrido lector que llegue hasta el final es recompensado con algún desarrollo más del argumento, pero está claro que el corazón del autor no está puesto en el pulso narrativo en ningún momento, sino en exponer una serie de temas medio filosóficos que quizá resulten de interés para algunos lectores, pero que pueden dejar sumido en el aburrimiento a quien sólo buscara una buena historia contada por un excelente narrador como Heinlein ha demostrado ser en otras novelas.

Así pues, el buen aspecto y las posibilidades que tiene la historia al principio se pierden en lo que por momentos parece el libro de autoayuda escrito por un gurú de los años 60 tras un chute de marihuana.

Robert A. HeinleinAnte todo esto, uno se pregunta cómo puede ser que este libro se convirtiera en un éxito de extraordinario de ventas y tuviera impacto e influencia en la sociedad americana de los años 60. Supongo que les resultaría una obra iconoclasta, rompedora e inspiradora. Muy de espíritu hippie, digamos. Rompió las barreras de la CF para llegar al público en general. Causó bastante escándalo al publicarse debido a temas como su defensa de las relaciones sexuales libres... Hasta hay quien la acusa de inspirar a Charles Manson (fundador de una especie de grupo de asesinos en serie a finales de los 60).

A pesar de tanta polémica, que le puede dar cierto interés sociológico, el efecto que ha tenido en mi es el de aburrirme soberanamente. Desde un punto de vista narrativo es un desastre irrecuperable. Tengo que admitir que por mi mentalidad y gustos carezco de paciencia para este tipo de temáticas tan mesiánicas. Para otras personas esta novela puede golpear como una revelación y convertirse en una de sus favoritas. No es mi caso, desde luego.

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lunes, septiembre 17, 2007

Novedades editoriales







A la hora de seguir las novedades editoriales en nuestro país en lo que se refiere a nuestros géneros favoritos, el Portal Literatura Fantástica está haciendo un gran trabajo. Poseen un completo catálogo de libros publicados y además publican boletines con las novedades que van saliendo.

Otra alternativa para seguir las novedades es la estupenda guía que se publica cada fin de año en Los Espejos de la Rueda. No es tan exhaustiva y hay que esperar a final de año, pero cubre casi todas las novedades interesantes y merece la pena por sus buenas descripciones sobre las novedades destacadas, etc.

También se pueden seguir directamente las novedades en la tienda Cyberdark. Es prácticamente en tiempo real, aunque tiene el problema de que si uno se despista se pierde novedades, ya que éstas van desapareciendo según llegan otras nuevas.


En cualquier caso, aprovechando la llegada del boletín del Portal Literatura Fantástica, me permito comentar las novedades que me parecen interesantes.

Por supuesto, tenemos El pensamiento de las mil caras, conclusión de la trilogía Príncipe de Nada de Scott Bakker. Aunque me pareció más floja que los dos anteriores volúmenes, se trata de una trilogía que casi me atrevería a calificar de imprescindible para cualquier aficionado a la fantasía épica de calidad. Hace poco hice un comentario más detallado de esta novela.

Por otro lado tenemos El anillo del espíritu, la última novela que nos llega de Lois McMaster Bujold, aunque en realidad es una obra menor de fantasía que escribió hace quince años, y que ahora nos traen al amparo de la popularidad de la serie de Miles Vorkosigan. Parece que es de lo más flojo de esta autora, así que no es el mejor sitio para empezar con su obra. Claro, que para los que ya estamos enganchados a los libros de la Bujold puede estar bien. Mala del todo no debe ser, si la escribió la buena de Lois McMaster.

Por lo demás, aunque sea una reedición, me llama la atención la repesca por parte de la Factoría de A vuestros cuerpos dispersos, de Philip Jose Farmer. Este premio Hugo de 1972 es un auténtico clásico de la ciencia ficción de aventuras, lleno de sentido de la maravilla y capaz de hacer disfrutar como un enano a cualquiera. Aunque es la primera parte de la serie de Mundo Río se puede leer independientemente. No es que sea Gran Literatura, pero es una historia de la buenas, de las que nos hicieron aficionarnos a la ciencia ficción.

En la línea de buenas historias de ciencia ficción en clave aventurera, llega El granjero de las estrellas, novela juvenil de Heinlein inédita en España que recibió el Retro-Hugo correspondiente a 1951. Los que disfrutaron con Ciudadano de la galaxia, o Estrella doble o Consigue un traje espacial: Viajarás pueden seguir disfrutando de uno de los grandes de la edad de oro.

Si el cuerpo pide algo más literario tenemos La carretera, ganadora del premio Pulitzer 2007. Se trata de una novela postapocalíptica de un escritor de prestigio literario como es Cormac McCarthy.

En caso de que el cuerpo pida aún más CF, no tiene mala pinta El jardín de infancia, de Geoff Ryman, que ganó los premios Arthur C. Clarke y John W. Campbell Memorial. Se trata de ciencia ficción sociológica con aspecto algo heavy, tanto intelectual como emocionalmente. Ojo con esta editorial Ómicron, por cierto, que es de las más recientes pero está sacando cosas muy curiosas.

Otro que puede ser interesante es La casa de cristal, de Charles Stross, con mucha realidad virtual y tecnología exóticas. A mí este hombre no acaba de engancharme con sus historias, pero en algún momento tengo que darle otra oportunidad, porque cuenta con una imaginación enormemente fecunda.

Finalmente, no se puede dejar de mencionar la reedición baratita en la colección de bolsillo Byblos de Lo mejor de los premios Nebula 2, que junto con su primera parte, también aparecida recientemente en la misma colección, completan una excepcional antología de relatos clásicos de CF.

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Ha muerto Robert Jordan



James Oliver Rigney Jr., conocido por los aficionados a la fantasía por su pseudónimo Robert Jordan, falleció ayer a los 58 años, víctima de la amiloidosis cardíaca que le había sido diagnosticada hace poco más de un año.

Su obra magna como escritor, la saga de la Rueda del Tiempo, queda inconclusa. Precisamente estaba trabajando en A Memory of Light, que hubiera sido la decimosegunda y última novela de la saga.

A menudo me he resistido a leer series todavía sin terminar, pensando que ni siquiera hay garantías de verlas concluidas. El autor podría perder interés o incluso morir... pero cuando uno dice estas cosas no se espera nunca que se cumplan de una forma tan literal.

Supongo que esta novela finalmente acabará viendo la luz de forma póstuma, completada por algún otro escritor. Al parecer el autor ha dejado notas sobre el argumento que había planeado, así que es probable que los numerosos aficionados a la saga puedan al menos ver concluida la historia. Espero que así sea. Una obra de tal magnitud lo merece, aunque por mi parte hace algo de tiempo leí El Ojo del Mundo, la primera novela de la saga, y no me impresionó lo suficiente como para continuar leyendo esta extensísima historia. De todas formas, su importancia en el campo de la fantasía épica es innegable. Su calidad está por encima de algunos otros bestsellers del género (Brooks, Goodkind y compañía) y su éxito ha abierto las puertas a otros autores de obras de gran ambición y amplitud.

Por lo demás, por encima incluso de su obra queda el ejemplo humano que ha dado por la entereza y optimismo con las que afrontó su enfermedad.

Hace varios años, en una entrevista en la revista Locus, Jordan dijo: "No voy a seguir escribiendo lo mismo siempre. Me gusta la fantasía, y seguiré escribiéndola, pero no todo va a ser la Rueda del Tiempo. Con los libros que haga después de la Rueda pienso explorar nuevos universo, reglas, mundos, culturas, personajes..."

Ya no podrá ser...

Que descanse en paz, junto con otros imaginadores de mundos.

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