Ash: A Secret History, de Mary Gentle

Some of this is to do with being deeply in love with the tropes of fantasy & SF, and wanting to wring that extra bit of belief out of the reader, for an extra amount of enjoyment while they're reading -- for various values of 'enjoyment,' naturally; sad things can be as satisfying as happy things, in that sense. So I want to take standard or cliché things like 'one good and one evil twin,' and 'mastermind with a breeding programme,' and 'antique and evil city,' and 'band of heroes,' and give them all a twist: what would they have to be like, to be believable?
For a start, they'd have to exist in a world where everything else (swords, mud, people's conversations, horses, rain, hot soup) behaves as it does in the world we're used to. The mimesis of action, if you like -- a sword is a three-foot razor-blade, if you hack at someone with it, they probably don't counter with a high-pitched yell and a backflip. (If they do, you're in another kind of story!) People don't go days through rough countryside without their armour rusting, and without needing to take a crap behind a bush. Love doesn't just give you a romantic light in the eye, it can give you the feeling of being slowly sawn in half. All the things that get shoved behind the scenery in more artificial and stylized fantasy.
Not that I don't like the artificial and the stylized, mind you, but they weren't what I wanted to write here; they engender a different and perhaps more poetic version of belief. In short, I wanted the people in Ash to be real people, in a real world; for at least as long as you experience them when you read. That means not cheating, and not lying about the limitations they have -- otherwise, heroism and loss don't mean anything.
- Mary Gentle, en una entrevista en http://www.sfsite.com/
Esta es la historia de Ash, quizá la más carismática mujer guerrera de la historia de Europa después de Juana de Arco, que lideró una compañía de mercenarios a finales del siglo XV. La novela se presenta como la traducción de una serie de documentos históricos de cara a su publicación en una editorial académica. Al final de cada capítulo, que es frecuente que termine en un cliffhanger, se incluye una colección de correos electrónicos entre el autor de la traducción y su editora, en la que discuten la obra.
Lo que al principio parecían documentos históricos, según avanza la traducción empiezan a parecer más bien ficción cuando los acontecimientos comienzan a diverger notablemente de la historia que conocemos. De hecho, como se recalca en la novela, la historia que conocemos se basa en los documentos y evidencias que nos han llegado y puede estar en parte distorsionada y tergiversada. Las licencias que se toma la narración que se está traduciendo, como las voces que oye Ash y que le sugieren estrategias a seguir durante las batallas, son explicadas por el traductor como embellecimientos explicados por la mentilidad supersticiosa y religiosa de la época. Todo esto va contribuyendo poco a poco a hacer más extraña la historia de Ash.Finalmente, queda claro que las divergencias históricas son demasiado flagrantes como para haber sido pasadas por alto por la "historia oficial". Los documentos acerca de la vida de Ash que están traduciendo deben ser ficción. ¿Cómo explicar si no la supervivencia en pleno siglo XV de un próspero asentamiento visigótico en la antigua Cartago, poseedor de enigmáticas tecnologías y que se permite nada menos que iniciar la invasión de Europa? Debe tratarse de ficción, por tanto, y todo quedaría ahí de no comenzar a aparecer evidencia arqueológica que parece apoyar la veracidad de lo narrado en estos documentos.
De esta forma, se van entremezclando la trama principal, emplazada en el siglo XV, y la contemporánea, estructurada de forma epistolar. Hay que resaltar, sin embargo, que la trama contemporánea ocupa sólo una pequeña fracción del total de la extensión de la novela, y es más torpe y esquemática que la historia principal.
La historia de entrada parece una novela histórica, aunque llama la atención la decisión de actualizar el lenguaje utilizado (de forma que los personajes, endurecidos mercenarios casi todos ellos, "dicen 'joder' muy a menudo", como menciona el traductor en uno de sus correos). A pesar de que al principio pueda extrañar ese lenguaje en boca de personajes de finales de la Edad Media, pronto resulta natural y transmite la mentalidad de soldados profesionales en una época tan dura como la descrita.Precisamente es el realismo el rasgo estilístico más destacable de Ash. La autora posee unos conocimientos sobre historia muy por encima de la media de los autores de fantasía, y más aún cuando hablamos de armamento y de cómo se hacía la guerra a finales del medievo. Por tanto, la historia es realista, dura, pródiga en descripciones sobre fluidos corporales y sobre los mil y un detalles del armamento empleado y su manteniento. Esta atención por el detalle hace que el ritmo sea más pausado de lo que muchos lectores seguramente hubieran preferido. A pesar de ser fantasía militar, las descripciones, reuniones para acordar la estrategia, política interna de la compañía de mercenarios y desarrollo de los personajes y las relaciones entre ellos ocupan mucha más extensión que las batallas en sí. Sin embargo, para muchos otros lectores, entre los que me cuento, esto consigue hacer que la lectura sea más rica y realista, sin causar por ello menoscabo al interés con que se sigue.
Desde el primer momento recibió considerable atención y aplauso crítico, aunque las ventas no llegaran a tanta altura. Resulta lógico, porque es una novela distinta a lo que los lectores de fantasía épica están acostumbrados a esperar. Escrita a lo largo de cinco años, su autora se sacó un título universatorio en Historia de la Guerra como parte de la investigación.
Se trata como digo de una novela épica que se aparta de lo habitual en la literatura fantástica, racional hasta el punto de acercarse más a la ciencia ficción que a la fantasía. Por su derroche imaginativo, su tono distintivo y el realismo con que recrea el siglo XV merece estar entre los grandes de la fantasía épica.
Para el resto, la lectura de esta extensa novela, que parece el resultado de una colaboración entre un autor de novela histórica obsesionado por el detalle y Philip K. Dick, será una experiencia fascinante, que no puedo dejar de recomendar a cualquier buen aficionado a la fantasía épica.

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