lunes, junio 25, 2007

El Círculo de Jericó, de César Mallorquí

El Círculo de Jericó

Tras quedar encantado con el soberbio relato titulado El rebaño, que representaba a este autor en la Antología de la Ciencia Ficción Española 1982-2002, seleccionada por Julián Díez y editada por Minotauro, localicé una copia de El Círculo de Jericó en la Casa del Libro y me apresuré a comprarlo. Poco después, por supuesto, el libro fue saldado. Cosas que pasan...

En cualquier caso, tras haber leído El rebaño, mis expectativas para esta colección de relatos eran altas. No digo que me esperara una especie de Ted Chiang, pero sí que esperaba mucho. El libro quedó inmerso en mi pila de libros por leer, que adquiere proporciones preocupantes, hasta ser recientemente rescatado y leído. No todas mis esperanzas se vieron colmadas. El rebaño es el mejor de los relatos contenidos en el volumen, sin que ningún otro raye a la misma altura. De todas formas, ya digo que mis expectativas eran muy altas. Quizá la recopilación no sea de matrícula de honor, pero sí de notable muy alto.

El Círculo de Jericó es una recopilación de relatos agrupada a modo de fix-up. Es decir, se trata de relatos en principios independientes unos de otros pero que se ven unidos por algún hilo argumental más o menos forzado. En este caso el hilo conductor está completamente tráido por los pelos. Un escritor y su familia visitan el cono volcánico de Santa Margarita. Buscando refugio de una repentina lluvia torrencial, se quedan atrapados en una casa abandonada junto a un pintoresco grupo de individuos que dicen formar parte de algo llamado Círculo de Jericó. Estas personas se dedican a contar historias sobre hechos que podrían ocurrir, para al contarlas conjurar el riesgo de que realmente ocurran. En fin, como hilo conductor suena a excusa absurda y en efecto lo es, aunque tengo que decir que la habilidad narrativa de César Mallorquí es tal que me mantuvo interesado incluso en esta parte del libro, que rodea a los relatos que verdaderamente constituyen la razón de ser de la obra.

Pero pasemos a hablar de los relatos. El primero de todos ellos es El escritor, la muerte y el diablo. Se trata de una nueva revisión de la historia de Fausto, o cualquiera de las innumerables historias sobre pactos con el diablo. De todas formas, lo que le falta en originalidad lo compensa con creces con su sentido del humor algo gamberro, jugando con las neuras de un escritor y con la actualización de la figura del diablo a un tiempo de ordenadores y procesadores de texto.

Tras este buen comienzo, llegamos a la cúspide de la colección con El rebaño. Qué decir de esta maravilla. Se trata de una historia impecablemente construida con dos líneas argumentales paralelas y relacionadas entre sí. Desaparecida la humanidad, sus obras continúan funcionando por sí solas durante un cierto tiempo. Tierna, patética, emocionante... una especie de homenaje a Jack London en clave de ciencia ficción. Es digna de codearse con lo mejor del género en cualquier idioma.

Comparado con este relato, El mensaje perdido no da la talla. Trata de una comunicación alienígena que interfiere en la mente de un recién nacido y le hace tener cualidades excepcionales. La historia me dejó más bien indiferente y el uso de técnicas narrativas algo más experimentales que en el resto de relatos no me convenció en absoluto. Para mí gusto, el más flojo de la antología.

La pared de hielo es una historia mucho más interesante. Trata sobre avances en bioingeniería que permiten manipular las mentes de los seres humanos y lograr que empiecen a adorar a una persona como si fuera un dios. El tema resulta muy atractivo y está bien tratado. El único pero que pondría es que la parte científica del relato me resultó muy inverosímil. Mallorquí tiene gran talento como contador de historias, y también a la hora de crear personajes que se hagan cercanos y atrayentes para el lector, pero no es el único relato en que el componente científico no llegó a convencerme. De todas formas, es una muy buena historia.

En Materia oscura, un antropólogo viaja al Amazonas para estudiar las costumbres de una esperpéntica tribu. No deja de entretener (ya digo que este hombre escribe muy bien) pero la historia resulta tan absurda que es complicado tomársela en serio.

El hombre dormido trata de un grupo de científicos que estudian a unos pacientes que alcanzan unas fases del sueño nunca antes observadas. La investigación acaba teniendo consecuencias insospechadas para toda la humanidad. No es de lo mejor de la recopilación, y nuevamente la parte científica parece demasiado traída por los pelos, aunque hay que admitir que la mecánica cuántica es tan rara que la realidad también parece traída por los pelos. En cualquier caso, no es de los relatos más inspirados de este autor.

César MallorquíLa última narración es La casa del doctor Pétalo, una novela corta que se presentó al premio UPC 1993 sin resultar premiada. También está entre las mejores del volumen. Cuenta la historia de una casa que se extiende por alguna dimensión desconocida uniendo habitaciones de distintos lugares y épocas. Como a veces pasa con las historias que tratan con ideas tan atractivas, a la hora de cerrar la trama queda la sensación de que no acaba de estar a la altura del escenario. La protagonista principal está muy bien lograda, pero su historia de amor con reminiscencias de La bella y la bestia no convence del todo, más que nada porque no hay nada en la evolución del personaje que haga entender el porqué de su reacción final.


En resumen, estamos ante una colección de relatos que no alcanza la perfección con el que la lectura de El rebaño me hacía soñar, pero no obstante el nivel medio es muy bueno y la lectura se hace un auténtico placer cuando el que narra es alguien con un talento como el de César Mallorquí. Lástima que abandonara tan prematuramente el género; nos hemos perdido grandes cosas.

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lunes, junio 11, 2007

Trilogía del Elfo Oscuro, de R. A. Salvatore

El Elfo Oscuro

Mis antecedentes en la lectura de franquicias de fantasía épica se limitan al primer libro de la trilogía Crónicas de Dragonlance, que me pareció de una calidad tan paupérrima y, lo que es peor, tan aburrido, que lo tuve que dejar a medias. Partiendo de estas expectativas tan bajas, la lectura de la trilogía del Elfo Oscuro, de R. A. Salvatore, supuso una sorpresa relativamente agradable.

Las tres novelas de la trilogía están presentadas, en la edición para coleccionistas de Timun Mas, con un cuidado probablemente digno de mejor causa, aunque no por ello se deja de agradecer. En cuanto al contenido, se trata de una recopilación de las novelas La Morada (Homeland), El Exilio (Exile) y El Refugio (Sojourn), que conforman la llamada trilogía del Elfo Oscuro (la primera de ellas en cuanto a cronología interna de la serie, ya que hay muchas otras novelas dedicadas al mismo protagonista, algunas de las cuales Salvatore escribió con anterioridad aunque narran acontecimientos posteriores).

Las novelas cuentan los orígenes de Drizzt Do'Urden, un drow o elfo oscuro que se ha convertido posiblemente en el personaje más popular de la franquicia Reinos Olvidados. Cuando digo que el personaje es popular no exagero. Estamos hablando de que cada nueva novela que escribe Salvatore aparece inmediatamente en puestos importantes de las listas de bestsellers estadounidenses, con cifras de ventas que para sí quisieran escritores mucho mejores pero que por el motivo que sea no logran conectar con los potenciales lectores como lo hace este autor.


La MoradaEn La Morada se cuenta la historia de Drizzt desde su nacimiento hasta el momento en que abandona la sociedad de los elfos oscuro y su ciudad natal de Menzoberranzan. Se trata de la mejor novela de la trilogía, aunque no carece de defectos importantes. Entre sus virtudes se cuenta la creación de Menzoberranzan, una de las más sugerentes ciudades subterráneas de la literatura fantástica, y también la sociedad de los elfos oscuros, basada en valores como la traición y el progreso personal y familiar a toda costa. En este contexto, Drizzt es educado brutalmente como cualquier otro drow, pero su familia no logra inculcarle los valores de la sociedad de Menzoberranzan. En lugar de ello, nuestro protagonista acaba rechazando de plano esos valores y rebelándose contra sus congéneres. Todo ello, en un escenario barroco y lleno de luchas, magia e intrigas entre familias matriarcales, debería haber sido la materia prima con la que contar una buena historia de aventuras, con el interés añadido de los conflictos ideológicos y morales del protagonista.

Por desgracia, la capacidad como escritor de Salvatore no está a la altura de su imaginación. El potencial de la historia se desperdicia debido a la total falta de sutileza con que está contada. Así, la maldad de los elfos oscuros y la bondad e ingenuidad de Drizzt se exageran de tal forma que llegan a convertirse en parodias de ellos mismos. Resulta difícil tomárselo en serio. También se queda corto el autor a la hora de intentar desarrollar personajes tridimensionales y mostrar las relaciones entre ellos de forma convincente. Por ejemplo, una de las relaciones con más potencial era la de Drizzt con su padre biológico y mentor, el maestro de armas Zaknafein, que es uno de los pocos drows que comparte algunos de los puntos de vista de Drizzt. Sin embargo, Salvatore se limita a repetirnos una y otra vez lo maravillosa que era la relación entre ambos, sin ser capaz en ningún momento de mostrarnos de forma mínimamente convincente cómo surge esa relación. Tampoco es capaz de mostrar por qué Drizzt evoluciona como lo hace. El hecho de que su habilidad con la espada sea sublime tampoco ayuda a hacer más convincente y cercano al personaje.


El ExilioEl Exilio, en cambio, es la novela más floja de la trilogía. Tras abandonar Menzoberranzan, Drizzt vaga por el mundo subterráneo conocido como la Antípoda Oscura, encontrando distintos aliados y enemigos, siempre perseguido por su familia, que está decidida a vengarse de él y recuperar así el favor de Lolth, la perversa diosa araña.

Lo más salvable son algunos escenarios y personajes pintorescos, que no llegan al nivel inventivo desplegado en la primera parte de la trilogía. Aquí sí, la historia se lee como la novelización de una campaña de rol de Dungeons & Dragons. Se deja leer como historia de aventuras, pero con pocos rasgos que lo saquen de la mediocridad a la que se ve condenada por sus personajes poco convincentes. Salvatore se esfuerza por presentarnos una serie de dilemas morales a los que se enfrenta Drizzt, pero la misma falta de sutilidad que hemos comentado anteriormente le impiden resultar eficaz en ese empeño.



El RefugioEn El Refugio, Drizzt asciende por fin a la superficie, tras la breve incursión organizada desde Menzoberranzan que se contaba en la primera novela. Drizzt se vuelve a enfrentar a numerosos problemas mientras conoce a los que van a ser sus compañeros en la trilogía de Icewind Dale, la segunda protagonizada por el elfo oscuro.

La historia recobra aquí algo del interés perdido en la segunda novela. Destacan los problemas de Drizzt para adaptarse al sol y al aire libre, así como el rechazo y la incomprensión por parte de los habitantes de la superficie ante un miembro de una raza a la que consideran maligna y perversa.

Sigue incurriéndose en las mismas torpezas narrativas, sin embargo. Nunca desaparece la sensación de que este material, en manos de un escritor más competente, podía haber dado origen a una historia mucho mejor.


R. A. SalvatoreEn resumen, he podido leer y entretenerme con esta trilogía, lo cual es más de lo que esperaba al principio. Salvatore muestra una imaginación activa y resulta eficaz a la hora de contar aventuras, aunque a veces canse por las repeticiones, explicaciones innecesarias y limitaciones como contador de historias. La trilogía del Elfo Oscuro es una obra que hace algunas cosas bien y, por decirlo de algún modo, tiene el corazón "en el lugar correcto", al menos en cuanto a su intención. No tengo nada en contra de todo esto. Sin embargo, tengo que confesar mi desconcierto y estupefacción porque esta sea la fantasía épica que más éxito de ventas tiene. ¿Qué le pasa a la gente? ¿Por qué no otogan su favor a creaciones muy superiores? En fin, entiendo perfectamente, y en buena medida comparto, que la gente quiera relajarse con obras ligeras y divertidas, pero es que incluso dentro de ese tipo de obras las hay mucho mejores. ¿Por qué conformarse con mortadela medio rancia cuando se puede tener jamón serrano del bueno?

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