viernes, mayo 25, 2007

Los Hijos de Anansi

Anansi Boys

Esta reseña fue publicada originalmente en C de Cyberdark.



Es una verdad generalmente aceptada dentro de la literatura que los personajes activos son los más interesantes. No es el caso de Gordo Charlie, un personaje que logra ser interesante a la vez que exageradamente tímido. Charlie emplea más energía en avergonzarse de faltas reales o imaginadas y en pedir disculpas innecesarias que en hacer cosas. No es gordo, pero vaya donde vaya le resulta imposible librarse del mote que le adjudicó su padre.

Ahora Gordo Charlie va a casarse y, obligado por su novia, intenta contactar con su padre e invitarlo a su boda. Desde el punto de vista de ella no hay mejor ocasión que una boda para que Charlie recupere el contacto con su familia. Padre no hay más que uno, al fin y al cabo. Charlie, en cambio, sabe que en el caso de su padre incluso uno es demasiado. Porque el Sr. Nancy es todo lo contrario que Charlie: juerguista, mujeriego, bromista... en resumen, la quintaesencia de todo aquello que Gordo Charlie encuentra embarazoso. Sin embargo, al intentar localizarlo, Gordo Charlie descubre que su padre falleció recientemente mientras cantaba en un karaoke y coqueteaba con un grupo de mujeres más jóvenes que él. No tiene más remedio que asistir a su funeral y reencontrarse con las amistades de su padre. Éstas le revelan que su padre no era un simple ser humano sino que se trataba de un dios. Anansi, concretamente, el dios bromista de la mitología africana que arrebató las historias y leyendas al cruel Tigre convirtiéndose en el protagonista de todas ellas. Por si esto fuera poco, también le comunican que tiene un hermano al que nunca ha conocido.

Naturalmente Gordo Charlie, como persona racional que es, no acepta nada de esto. Sin embargo acaba descubriendo que hay mucho de verdad en la historia. Difícilmente puede negarlo cuando recibe la visita de su hermano, un juerguista amoral pero irresistible que se parece a su padre mucho más que su hermano. En muy poco tiempo, y casi sin proponérselo, consigue quitarle la novia, hacer que pierda su trabajo y que sea encarcelado por fraude. Los intentos de Gordo Charlie por librarse de tan molesto pariente no harán sino empeorar las cosas.

Los Hijos de AnansiEl argumento parece el de una comedia y, en efecto, el tono de Los hijos de Anansi es en general ligero y lleno de buen humor. No es un humor que invite a reírse en voz alta, pero sí a leer con una sonrisa en los labios. Y es que Neil Gaiman no parece esforzarse por hacer bromas pero en muchos momentos transmite la sensación de estar pasándoselo bien al contar la historia. Como resultado, las situaciones y diálogos a menudo son divertidas. Este sentido del humor está complementado con algunos momentos de auténtico horror muy propios de Gaiman, como los protagonizados por Grahame Coats, el siniestro jefe de Gordo Charlie. Coats es un ladrón cruel y de la peor especie. No duda en traicionar a los que confían en él y robarles el fruto de toda una vida de trabajo, a la vez que se convence a sí mismo de que en realidad la víctima es él. La psicología de Coats, aunque repugnante, es creíble porque todos reconocemos que efectivamente existen personas que se autojustifican así. Ése es otro de los aciertos de Gaiman. Sus dotes de observación y su sensibilidad a la hora de plasmar a los personajes permiten que éstos trasciendan el tópico y den muestras de la humanidad que permite al lector identificarse con ellos y llegar a interesarse por su suerte. Un ejemplo puede ser la madre de Rosie, que se redime de su papel de insoportable suegra metomentodo con la dignidad de su comportamiento cuando su vida y la de su hija se ven amenazadas.

El tono de la novela es cercano al lector, como podría ser el de un contador de historias que narrara en voz alta para entretener a su audiencia. Muchos lectores de género fantástico buscan exclusivamente épica, aventuras y un ritmo trepidante. Hay que dejar claro que no es ninguno de éstos el punto fuerte de Los hijos de Anansi. Algunos momentos de la novela podrían calificarse como comedia costumbrista, otros poseen un mayor componente de acción, pero recuerdan más a los relatos mitológicos o a los cuentos de hadas en clave moderna que a un thriller repleto de persecuciones. En cambio, los lectores que busquen una historia bien contada, llena de la fantasía de Gaiman, de un gentil sentido del humor y del encanto y los ocasionales momentos de horror de las leyendas, pueden hacerse con este libro sin el menor reparo. Quizá carezca de la hondura de otras obras del mismo autor, pero esto no juega necesariamente en su contra. Será difícil que se aburran o se arrepientan del tiempo empleado en su lectura.

Neil GaimanLos hijos de Anansi es una novela ligera, ágil, divertida de leer y difícil de clasificar. Está narrada con maestría por un consumado contador de historias y sólo la elevada proporción de elementos fantásticos dificultan que se la pueda colocar junto a las obras de reconocidos escritores de fuera del género que no tienen problema en emplear elementos fantásticos en sus obras. En cuanto a calidad puede competir en pie de igualdad con ellas.

Cuenta la leyenda que Anansi, además de ser el dios del engaño y las arañas, es el dueño de los historias. Se las robó al Tigre, y de esta forma las historias dejaron de ser duras y crueles para convertirse en mentirosas y juguetonas. Está claro que Neil Gaiman se mete aquí en la piel de Anansi y quiere disfrutar y hacernos disfrutar con una buena historia, más relajada y menos oscura que su anterior novela, American Gods. Sólo me queda recomendaros que os unáis al corro de oyentes y os sumerjáis en el cuento.

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lunes, mayo 07, 2007

Conclusión del Príncipe de Nada: The Thousandfold Thought



The Thousandfold Thought, la tercera parte de la trilogía Príncipe de Nada, será publicada próximamente en español, como ya lo han sido las dos primeras partes: En el principio fue la oscuridad (The Darkness That Comes Before) y El Profeta Guerrero (The Warrior-Prophet).

La trilogía cuenta la historia de una monumental Guerra Santa que enfrenta a las dos grandes civilizaciones del sur de Eärwa, ante el esfuerzo de una de ellas por recuperar la ciudad santa de Shimeh. Los ejércitos que han respondido al llamamiento de Maithanet, el nuevo líder religioso inrithi, están diezmados pero endurecidos por mil adversidades. Las individualidades y envidias de los distintos líderes (los que sobreviven, al menos) siguen ahí, pero ahora están más cohesionados en torno a la figura del Profeta-Guerrero. Las escuelas de hechicería inrithi se han mostrado capaces de hacer frente al misterioso Cishaurum. Por fin parece que el objetivo final está a su alcance.

Pero el lector ya sabe a estas alturas que la Guerra Santa, por grandiosa y devastadora que parezca, resulta sólo un incidente menor, aunque quizá necesario, en el marco de acontecimientos mucho más apoteósicos que se ciernen sobre el futuro de Eärwa. Mog-Pharau, el No-Dios, está listo para resurgir, y sus aliados del Consulto vuelven a dar la cara después de siglos de aparente inactividad.

Llegamos pues a la conclusión de esta espectacular trilogía, llena de épica de la buena pero también de unos enfoques inesperados y originales en una saga de fantasía épica. La introspección seria de los distintos personajes y su evolución forman una parte importante de la misma. Aquí la fe es poco más que una herramienta que manipular para aprovechar el fanatismo y la ignorancia de la mayoría de la gente. La ciencia de la propaganda y la manipulación psicológica, extraordinariamente desarrollada por los reclusivos Dûnyain, es empleada con espectaculares efectos. La comprensión de lo que significa el libre albedrío y hasta qué punto lo que somos está determinado por nuestro entorno son cuestiones relevantes para la historia.

Sin embargo, el que espere un final apoteósico en consonancia con la ambición que hasta el momento ha mostrado la obra puede quedar desencantado. La Guerra Santa concluye sin batallas que superen a las vistas hasta ahora. El esperado encuentro entre Anasûrimbor Kellhus y su padre es interesante pero extrañamente anticlimático. Creo que después de tanta anticipación habíamos esperado otra cosa de Anasûrimbor Moënghus. Por lo demás, todo es turbio en esta saga y nada hay totalmente noble ni admirable. Los personajes grandiosos a menudo se revelan mezquinos y miserables, los nobles a menudo quedan dañados y cambiados por las experiencias que viven.

The Thousandfold Thought es el libro más corto de la trilogía, con apenas 400 páginas en su edición en inglés, aunque merece mención aparte el extensísimo apéndice de más de 100 páginas que permite apreciar la amplitud y riqueza del mundo concebido por R. Scott Bakker.

Se trata de una buena novela, no estropea la gran historia de la que estábamos disfrutando. Sin embargo, había llegado a esperar algo más, un final más concluyente, más grandioso. Da la sensación incluso de haberse querido cerrar las distintas tramas de forma algo precipitada. La narración de Bakker hace pocas concesiones al lector; rara vez repite las cosas. Aquí, sin embargo, llega a hacerse confusa la trama en algunos momentos.

Al final, los temas realmente importantes quedan abiertos. Seguimos sin saber mucho del No-Dios ni del consulto. Seguimos sin entender del todo las motivaciones de Anasûrimbor Kellhus, ni qué papel le tiene reservado el destino en el Segundo Apocalipsis que se avecina.

El equilibrio que tan bien había funcionado hasta ahora entre la acción y la introspección de los distintos personajes se estropea un poco: era el momento de acelerar y de concluir la historia por todo lo alto. En lugar de eso, se reduce una marcha y llegamos a un final abierto que nos remite a las dos bilogías que contarán la historia del Segundo Apocalipsis, y de las cuales el Príncipe de Nada no es sino un prólogo.

R. Scott BakkerEn fin, nada de esto debe hacer pensar que el príncipe de Nada no merece la pena. Sí que la merece y mucho. Es una obra vasta, original y ambiciosa, que no colma todas las espectativas por ella misma creadas pero que no por eso deja de superar en alcance a casi cualquier otra saga de fantasía épica. Se trata de una historia que todo buen amante de este género debería disfrutar, y las continuaciones que nos esperan suponen la ocasión perfecta de resarcirnos de un final algo más discreto de lo que habíamos esperado.

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