miércoles, abril 25, 2007

El sol sangriento (serie de Darkover)

El Sol Sangriento

Darkover es una de esas series que son realmente ciencia ficción pero que en muchos momentos parecen fantasía. Está compuesta por veintiuna novelas, escritas a lo largo de cuatro décadas, además de diversos relatos breves. Su prolífica autora, la ya fallecida Marion Zimmer Bradley, es conocida principalmente por esta serie y por la saga de fantasía artúrica contada desde un punto de vista femenino que se inició con Las nieblas de Avalon.

El nombre Darkover es el que los habitantes del mundo conocido por los terranos como Cottamn IV dan a su propio planeta, colonizado por los humanos tras el aterrizaje de emergencia de una nave espacial perdida. Durante siglos, aislada del imperio terrano, floreció en Darkover una civilización basada en los poderes psíquicos, en vez de en la tecnología. Mucho más tarde se recuperó el contacto con el imperio terrano, produciéndose un choque de civilizaciones que tuvo un importante impacto en Darkover, como no podía ser de otra forma.

Ediciones B está recuperando títulos de la serie Darkover en su colección de bolsillo Byblos, con un precio más que atractivo. La elegida para introducir la serie ha sido El sol sangriento (The Bloody Sun). Es una elección algo extraña como introducción. No es el primero ni por orden de publicación ni por el de la cronología interna de la serie. Tampoco es de las novelas más destacadas de la misma. De hecho, aunque se puede leer de forma independiente, hubiera sido mejor hacerlo después de La torre prohibida, ya que se hace referencia a acontecimientos narrados en esa novela. La única ventaja de elegir El sol sangriento como punto de partida es que al estar contada desde el punto de vista de un terrano con escaso conocimiento previo sobre Darkover resulta una buena forma de introducir al lector gradualmente en el escenario de la serie. De todas formas, no es la única novela de la serie que cumple este requisito y no es la elección que yo hubiera hecho como primera lectura.


The Bloody SunEl sol sangriento está ambientado en una época posterior al redescubrimiento de Darkover. Las relaciones son pacíficas, pero la aristocracia de Darkover (el Comyn) se niega a permitir que haya demasiado contacto entre las dos culturas. Sólo hay un sector terrano en la principal ciudad de Darkover, con su propio espaciopuerto y embajada.

La novela cuenta la historia de Jeff Kerwin, hijo de un funcionario terrano y de una mujer desconocida, que se crió en un orfanato del sector terrano de Darkover. El motivo por el que no fue enviado inmediatamente a la Tierra para reunirse con sus familiares es que los niños pequeños no pueden resistir los viajes espaciales, lo cual parece un argumento un poco traído por los pelos para justificar el apego a Darkover del personaje.

En cualquier caso, Jeff fue enviado a la Tierra cuando alcanzó la adolescencia y, ya adulto, decide volver al planeta en que nació. Desea saber más de sus orígenes, pero su investigación se ve complicada por la desconfianza de la gente de Darkover hacia los terranos y por su brillante pelo rojo, seña distintiva de la aristocracia darkoviana (el Comyn).


La historia está narrada en primera persona, siguiendo las peripecias de Jeff Kerwin mientras investiga sus orígenes. Es una novela de aventuras y de descubrimiento de una nueva cultura y de sus extraños poderes psíquicos. Marion Zimmer Bradley demuestra un talento natural para contar historias y entretener, por lo que en ningún momento hay lugar al aburrimiento. Esto es lo que sitúa a la serie de Darkover por encima de otras series de similares características, como pueda ser la serie de Pern escrita por Anne McCaffrey.

Marion Zimmer BradleyA pesar de todo, se nota que El sol sangriento es una de las primeras novelas de esta autora. No posee el nivel de madurez de otras obras posteriores, lo cual se refleja principalmente en el tratamiento de los personajes. No se alcanza el nivel de sensibilidad propio de sus mejores obras, con lo cual esta novela se queda en una historia de aventuras eficaz y entretenida pero perfectamente olvidable. La relación afectiva que establece Kerwin, por ejemplo, es tan repentina que resulta poco creíble.

El argumento peca de excesivo convencionalismo, con pocas variaciones sobre la tópica historia del huérfano que resulta tener un origen más ilustre del que parece. Para los fans de la serie tiene el aliciente, eso sí, de mostrar los detalles del funcionamiento de las torres y de los círculos que las operan, cosa que en otras novelas de la serie queda más en la sombra.


En resumen, El sol desnudo cumple el objetivo de entretener con eficacia pero sin excesiva brillantez. Mi recomendación a los aficionados a la fantasía que no conocen la serie de Darkover es que le den una oportunidad y se lean alguna de las novelas o subciclos, aunque posiblemente sea mejor esperar a la publicación en la colección de Byblos de las novelas más destacadas de la serie.

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lunes, abril 16, 2007

Premio UPC 1994




Siempre se ha dicho que la novela corta es una extensión ideal para una literatura llena de ideas y de sentido de la maravilla como se supone que es la ciencia ficción. Sin embargo, las preferencias del mercado se inclinan más por la novela.

En lo que a novelas se refiere, con la proliferación de editoriales que hay en los últimos años se está haciendo frecuente que las novedades más destacadas del mercado inglés y estadounidense aparezcan en España y lo hagan incluso en un plazo razonable de tiempo. Las novelas cortas en cambio, al igual que ocurre con los relatos, llegan mucho menos frecuentemente. Hay honrosas excepciones, claro. Por citar algunos ejemplos, tenemos la publicación de un par de novelas cortas de Vernor Vinge por parte de Albemuth, la de Infiltrado de Connie Willis en Roca o la ahora saldada colección El Doble de Ciencia Ficción en Ediciones Robel.

Pero es la edición anual de las novelas cortas premiadas por el Premio UPC, por parte de la colección Nova de Ediciones B, la que por su regularidad y longevidad se llega la palma. En cuanto a las novelas cortas en sí, las hay mejores y peores, como no podía ser de otra forma, pero en general se trata de una oferta bastante atractiva. No hay que esperar encontrarse los nuevos El Juego de Ender o Fundación, pero el nivel medio es más que aceptable. La única crítica importante que habría que hacer es la manía de publicar las obras que reciben el premio reservado a miembros de la UPC, que está muy bien que tengan su premio pero que no deberían publicarse en una colección profesional salvo que tengan un nivel que lo justifique.

En el caso de la edición de 1994 no nos encontramos con ese problema, por el sencillo motivo de que las tres novelas cortas publicadas son las dos que obtuvieron ex aequo el primer premio y la que recibió la mención especial (la general, no la reservada a miembros de la UPC).


Siete vistas de la garganta Olduvai (Seven Views of Olduvai Gorge), de Mike Resnick, cuenta la expedición de un grupo de arqueólogos alienígenas a la Tierra. Están interesados en comprender mejor a la especie humana, cuya agresiva expansión y posterior caída durante un relativamente breve intervalo de tiempo deslumbraron a la galaxia. Cuentan entre sus filas con un ser capaz de fundirse con los objetos y obtener información sobre su pasado. De esta forma, estudiando distintos restos recogidos en el yacimiento de la Garganta Olduvai reconstruyen escenas ilustrativas de la historia de la humanidad, desde la época prehumana hasta el abandono de la Tierra.

Estas historias-dentro-de-otra-historia se adaptan como anillo al dedo al estilo narrativo de Resnick, consumado maestro de la narrativa corta cuyo interés por las fábulas y leyendas, así como por temas referentes a África, es bien conocido. El resultado es una novela corta muy entretenida aunque su mensaje pueda ser algo tópico. Cada una de los pequeños subrelatos mantiene su propio interés, pero el éxito de la narración es que todas contribuyen a fortalecerse unas a otras, insistiendo en los mismos temas a pesar de las muy distintas épocas en que están situadas. También la propia historia de la expedición arqueológica es interesante, incluyendo su propio giro final inesperado.


La otra ganadora es De otro tiempo, mi amor (Quondam My Love), del desconocido norteamericano Ryck Neube. Se trata de una historia de detectives al estilo de la novela negra, en un futuro en que la Tierra es inhabitable como consecuencia de la guerra nuclear y la humanidad está dispersa en pequeñas colonias y hábitats a lo largo del sistema solar. Posiblemente sea la que más defectos tenga de las tres novelas cortas incluidas en el volumen. Sin ir más lejos, resulta extraño que la mayor parte de la extensión se dedique a ilustrar la vida en los hábitats, lo cual es sin duda interesante pero hace que se pierda parte del vigor narrativo de la historia. Sólo hacia el final ocurre el cataclísmico acontecimiento que ha de ser investigado. Tampoco me convenció el excesivo uso de abreviaturas y expresiones extrañas. Admito que es cuestión de gustos, pero siempre me ha parecido éste un recurso fácil para intentar dar ambiente. En cualquier caso, todo esto no impide que De otro tiempo, mi amor sea una novela corta estimable y satisfactoria, como todas las incluidas en el libro. El retrato de las dificultades y privaciones asociadas a un pequeño hábitat autosuficiente en la órbita de un gigante gaseoso no aburre en ningún momento.


Por último, la mención especial la recibió Los viajeros del tiempo nunca mueren (Time Travellers Never Die), de Jack McDevitt. Se trata de una clásica historia de aventuras, viajes en el tiempo y sus paradojas asociadas. Un físico ha logrado construir una máquina del tiempo, y en compañía de un amigo exploran las distintas épocas históricas, sin decidirse a publicar el descubrimiento por miedo al daño que se podría hacer con una tecnología como ésta. Sin embargo, cuando uno de ellos averigua el lugar y momento de su muerte decide no estar allí, y a partir de entonces surgen los problemas.

En el lado negativo podría citarse que algunas de las soluciones que se les resisten a los personajes son dolorosamente obvias, pero aparte de ese detalle estamos ante una historia ligera pero dinámica y enormemente divertida. Jack McDevitt hace gala de sus virtudes, que son la capacidad de entretener, el buen ritmo y la buena construcción de los relatos, consiguiendo que todos los pequeños detalles acaben encajando en la historia que cuenta.


En resumen, otro más que estimable volumen del premio UPC. Además en esta edición se evitan las irregularidades de otros años, pues las tres novelas cortas tienen un alto nivel y son bastante divertidas de leer.

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martes, abril 10, 2007

Las Primeras Crónicas, de David Gemmell

Las Primeras Cronicas

Esta reseña fue publicada originalmente en C de Cyberdark.


El recientemente fallecido David Gemmell ha sido uno de los principales exponentes de la fantasía heroica en las últimas décadas, continuando una tradición que cultivaron escritores como Robert E. Howard y Fritz Leiber pero que tiene orígenes mucho más remotos. Se trata de un subgénero despreciado por la crítica. En honor a la verdad, es conveniente evitar caer en victimismos y reconocer que este desprecio a menudo está justificado, teniendo en cuenta la escasa calidad y originalidad de muchos de los escritores que lo practican. Sin embargo, también es justo reconocer que la fantasía heroica tiene algo que apela directamente a cierta parte de nuestra imaginación y nuestra naturaleza. Por eso ha existido siempre y seguirá haciéndolo.

La editorial Gigamesh está publicando las obras de Gemmell encuadradas en el ciclo de Drenai, el más célebre de los creados por este autor. En lugar de seguir el orden original de publicación, se ha optado por la cronología interna de la serie. Así, tras la publicación de tres novelas dedicadas a la figura de Waylander el Destructor, Las primeras crónicas nos describe los orígenes de otro héroe legendario de Drenai: Druss el Hachero.

El argumento es bastante simple. El joven Druss es un leñador que se encuentra trabajando fuera de su aldea cuando ésta es atacada por una banda de esclavistas. La mayor parte de sus vecinos son asesinados y los asaltantes se marchan tras haber tomado como prisioneras a las mujeres jóvenes, con intención de venderlas como esclavas. Entre ellas está Rowena, la esposa de Druss, que posee ciertas dotes como vidente. Ella es la única persona que ha sido capaz de entenderlo, amarlo y sacar lo mejor de él.

First ChroniclesDruss se enfrenta a un grupo de esclavistas que se aventuran por el bosque y los masacra, pero al llegar al poblado lo encuentra todo destruido. Su padre, mortalmente herido, le revela la localización de una peculiar herencia familiar, el hacha Snaga, que fue propiedad de su abuelo Bardan, un sanguinario asesino de infausta memoria. Armado con esta hacha legendaria, Druss se dedica a perseguir por todo el mundo a los secuestradores para recuperar a su esposa. Su búsqueda durará años y durante la misma conocerá a personajes pintorescos que se convertirán en sus amigos, como Sieben el poeta, que le hará famoso con sus exageradas sagas épicas, el arquero Eskodas o el militar Bodasen.

La narración es directa y bastante lineal. El estilo de Gemmell se caracteriza por la ausencia de refinamientos. Todo está supeditado a la acción. Así, las descripciones se ven reducidas a su mínima expresión, de forma que no interrumpen el discurrir de la historia pero tampoco contribuyen demasiado a crear ambiente. Los personajes no dejan de ser encarnaciones de determinados tópicos de la fantasía –el poeta disoluto pero simpático, el noble guerrero que no concibe la posibilidad de que otras personas rompan su palabra, etc–. Sin embargo, Gemmell también nos sorprende con detalles inspirados, como la rectitud casi patética de algunos de los personajes que, por distintas circunstancias, se oponen a Druss.

En cuanto al propio Druss, se trata de un personaje de mayor complejidad de la que en un principio aparenta. No es especialmente inteligente, pero posee cierto sentido común y amabilidad nata que le hace mantener los pies en el suelo aun cuando su figura comienza a tomar proporciones legendarias. En ciertos momentos es demasiado violento, y en el combate se convierte en una máquina de matar, una auténtica fuerza de la naturaleza prácticamente imparable. Esta característica, común a muchas fantasías heroicas, hace que la historia parezca menos realista. A menudo resulta difícil empatizar con Druss, un héroe tan recto y capaz de hazañas tan increíbles. Tampoco se nos muestra cómo aprendió a luchar ni ningún tipo de evolución psicológica real. Simplemente, Druss es así desde el principio. Sin embargo, su figura tiene un trasfondo trágico que lo hace más interesante. Buena parte del libro tiene relación con la lucha moral que mantiene consigo mismo para no ceder ante la influencia corruptora de su hacha endemoniada, que le da fuerzas para ser casi invencible pero a la vez fortalece sus instintos más violentos.

Nada de esto es realmente novedoso, y Gemmell tampoco pretende serlo. Tiene claro lo que está escribiendo y trata de hacerlo con efectividad. Tiene éxito en lo que se refiere a la acción, que mantiene el interés en todo momento. Sin embargo, no dejan de ser obvias sus limitaciones. La construcción del mundo en el que transcurre la historia y la descripción de las grandes campañas militares no pasa de ser mediocre. El estilo es distante y frío en ciertos momentos, aunque a veces Gemmell consigue transmitirnos instantes de gran intensidad emocional.

David GemmellHay bastantes autores que tienen más habilidad para crear una sensación de épica, pero tampoco puede despreciarse el esfuerzo de Gemmell, que escribe con convicción, sin más ambición ni objetivo que entretener, y consiguiéndolo casi siempre.

En resumen, se trata de fantasía heroica escrita competentemente y de lectura independiente. Sin duda complacerá a los seguidores de Conan y otros héroes similares, pero no la recomendaría especialmente a los que no sean aficionados al subgénero de la espada y brujería.

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