miércoles, marzo 28, 2007

Viva la fantasía épica: The Warrior-Prophet, de R. Scott Bakker

The Warrior Prophet


El Profeta Guerrero (The Warrior-Prophet) continúa la historia iniciada en En el Principio fue la Oscuridad (The Darkness That Comes Before). En el primer tomo de la trilogía se nos presentaba el monumental escenario y los personajes, incluyendo la convocatoria a la Guerra Santa por parte del líder de la religión inrithi y la lenta congregación de ejércitos y líderes de las distintas naciones dispuestas a responder al llamamiento. La gigantesca guerra que se prepara contra la religión fanim promete ser el acontecimiento más relevante en varias generaciones, y son muchos los personajes dispuestos a manipularla y adueñarse de ella para ponerla al servicio de sus propios objetivos.

Junto a esta historia, se introducían otros personajes cuya suerte iba a acabar ligada de alguna forma a la Guerra Santa, entre los que se cuentan el entrañable pero atormentado hechicero Drusas Achamian, el sanguinario scylvendi Cnaiür y el enigmático y prodigioso Anasûrimbor Kellhus, que se gana a pulso un lugar entre los personajes más memorables de la fantasía épica.

Todo lo que En el Principio fue la Oscuridad prometía, todo lo que llegaba a ser, se ve superado por El Profeta Guerrero. Por fin los personajes principales están juntos. El lector ya se siente más seguro de comprender lo que está sucediendo en el complejo y multifacético escenario de Eärwa y la trama se va acelerando con precisión quirúrgica. La Guerra Santa está lanzada y las grandes batallas que se intuían en el horizonte llegan por fin. Dos civilizaciones vigorosas chocan frente a frente y la descripción de la guerra, uno de los patrones por los que a menudo se juzga a la fantasía épica, no decepciona. Batallas inmensas y desesperadas, saqueos, una apocalíptica marcha a través del desierto... no falta nada, y sin embargo me quedaría muy corto si me limitara a mencionar todo esto.

La trilogía del Príncipe de Nada es una historia de personajes, donde los sentimientos y pensamientos de los mismos ocupan buena parte de la narración. Es también una historia con preocupaciones distintas a las habituales en la fantasía épica. En el transfondo se intuyen las maquinaciones de una entidad llamada el Consulto para devolver a la vida al No-Dios, derrotado hace milenios tras causar una destrucción que hizo caer grandes civilizaciones. Sin embargo, lejos de convertirse en la típica lucha de buenos contra malos, cobran gran relevancia en la narración reflexiones sobre qué constituye la identidad de las personas y hasta qué punto pueden considerarse libres cuando gran parte de sus reacciones y motivaciones van a estar determinados por sus circunstancias culturales y familiares.

The Warrior ProphetTodo en el Príncipe de Nada es complejo: desde el escenario en el que transcurre la historia, en el que se advierte auténtica profundidad tanto histórica como literaria y filosófica, hasta el propio estilo narrativo de Bakker. Se trata de un escritor que hace pocas concesiones al lector. El Profeta Guerrero es como un carruaje en marcha en el que nadie ayuda al lector a subir. Una vez se ha contado lo que el autor considera necesario se pasa a otra cosa, sin detenerse en explicaciones que aclaren el porqué de lo que está ocurriendo. Según se avanza en la lectura se van comprendiendo cosas que ocurrieron con anterioridad, a la vez que surgen nuevos interrogantes.

Es curioso que, a pesar de pasar mucho tiempo metidos en los pensamientos de los protagonistas, realmente sus motivaciones más profundas a menudo continúan estando ocultas para nosotros. La palma en esto, por supuesto, se la lleva Kellhus. Nunca acabamos de comprender cuáles son los motivos por los que trata con tanto empeño de encontrar a su padre. ¿Planea matarlo o unirse a él? ¿Ha cambiado su perspectiva a la luz de lo que va descubriendo en el transcurso de la Guerra Santa?

El nivel de reflexión e introspección de la novela podría hacer pensar que su ritmo se ha de resentir necesariamente, pero no es así en absoluto. El ritmo y la cualidad épica de la historia casi nunca dan tregua, y se hace difícil encontrar el punto en el que dejar de leer. Imagínese una guerra santa de proporciones colosales, imagínese que estuviese liderada por un mesías carismático, y ahora imagínese que esto no es realmente más que una pequeña parte, quizá no muy importante, de una historia mucho más grande y relevante... Esto es el Príncipe de Nada, una fantasía épica sobrecogedora, exigente con el lector, compleja.

En el lado negativo he de decir que no es ésta una historia para sentirse bien. El nivel de dureza y realismo brutal es tan grande como el de otras obras de fantasía épica recientes, como La Canción de Hielo y Fuego. Sin embargo, hay poco en el Príncipe de Nada con lo que alegrarse, casi ningún personaje al que desear lo mejor. Un genio militar del calibre de Ikurei Conphas, que en cualquier otra historia sería uno de los protagonistas y una de las principales esperanzas en esta guerra y en las que se intuyen en el futuro, es aquí un personaje retorcido y lastrado por los defectos de su carácter. El implacable Cnaiür es un ser atroz y violento, aunque lleguemos a entenderle por su cultura e historia personal, y aunque en algunos momentos pueda sorprendernos con facetas inesperadas de su carácter. El propio Anasûrimbor Kellhus es difícil entender lo que es... en algunos momentos resultaría fácil imaginarlo en el papel de archivillano, aunque en las circunstancias de Eärwa es -debería ser- la gran esperanza de la humanidad... o quizás no, quizás sea todo lo contrario. Hay poca nobleza con la que complacerse en esta historia. Mucha crueldad y brutalidad y poca compasión. Incluso aquellos que son buenos y aman el conocimiento frente a la ignorancia y el fanatismo, como puede ser Drusas Achamian, acaban cambiados y castigados por las circunstancias adversas.


R. Scott BakkerEl Profeta Guerrero responde a las expectativas creadas en el primer volumen de la trilogía y deja las espadas en todo lo alto para la conclusión final que veremos en The Thousandfold Thought, que pronto se va a publicar en España.

Por el momento queda claro que Scott Bakker se ha situado por méritos propios entre los grandes de la fantasía épica, aunque me temo que por su estilo más complejo y por el pesimismo inherente a la historia, el Príncipe de Nada no alcanzará los niveles de popularidad que se merece.






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miércoles, marzo 07, 2007

Los hechos de la vida

The Facts of Life

Los hechos de la vida (The Facts of Life) es la undécima novela del británico Graham Joyce, y su publicación en español supuso el descubrimiento de este autor por parte de los aficionados al género. Anteriormente fue publicada en nuestro país otra novela suya, Mordeduras de araña, pero se trata de una obra dirigida al público juvenil que pasó bastante desapercibida. Todo lo contrario que Los hechos de la vida, una pequeña joya que los aficionados a la buena literatura fantástica no han pasado por alto.

La novela cuenta la historia de la familia Vines, compuesta por la matriarca Martha, sus siete hijas y los correspondientes novios y maridos de éstas. Resulta exagerado llamarla saga familiar, ya que los acontecimientos narrados están comprendidos en apenas diez años, pero en ese tiempo ocurren tantas cosas, pequeñas y no tan pequeñas, que ésa es precisamente la sensación que deja.

La segunda guerra mundial y el período de recuperación de Inglaterra tras la misma constituyen el telón de fondo en el que transcurre la vida de la familia Vines. Cassie, la hija más joven, es una muchacha alocada y algo desequilibrada que de vez en cuando olvida todas sus responsabilidades y hace cosas que desconciertan a su familia. Claramente no está preparada para casarse y tener hijos.

La historia comienza con Cassie a punto de entregar a una familia extraña a su hijo recién nacido, resultado de una aventura con un soldado americano. En el último momento se arrepiente y vuelve con los suyos, declarándose incapaz de entregar al pequeño. En vez de forzarla a hacerlo, Martha decide que la familia entera ayudará a Cassie a criar al niño.

De esta forma, Cassie y el pequeño Frank irán conviviendo a lo largo de los años con los distintos miembros de la familia, cambiando de una casa a otra según las circunstancias lo van propiciando. Alternativamente, Frank vivirá con su abuela Martha; con Una y su esposo William en la granja en la que pasa años muy felices; con las solteronas Evelyn e Ida, grandes aficionadas a la religión y el espiritismo; con Beatie y su novio Bernie en una comuna de académicos de izquierdas en Oxford; y con Aida y su esposo Gordon, que trabaja como embalsamador.

Los hechos de la vidaEl componente fantástico está también presente en todo momento, mediante recursos como los fantasmas de personas muertas recientemente que sostienen breves conversaciones con los vivos. Sin embargo incidentes como éstos no son en modo alguno lo más importante del relato, sino sólo una pieza más del mosaico que el pequeño Frank va descubriendo. El propio Graham Joyce mencionó en una entrevista que Los hechos de la vida transforma lo extraordinario en cotidiano, y lo cotidiano en extraordinario. Es una descripción acertada de este retrato familiar, que en nuestro país fue publicado en una colección de terror pero que hubiera estado mejor clasificado junto a las obras de García Márquez y otros representantes del realismo mágico.

Contiene escenas memorables como la del bombardeo que arrasó Coventry el 14 de noviembre de 1940. Cassie tiene una premonición y pasa la noche ayudando a las fuerzas de salvamento civil en compañía de un joven mensajero recién fallecido. Después, al llegar la mañana, comparte un cigarrillo con un estanquero que acaba de perder todas sus posesiones. Tan extraordinarios y casi surrealistas resultan los momentos compartidos con uno como con otro.

Además de una novela costumbrista con rasgos fantásticos, Los hechos de la vida es una mirada satírica pero cariñosa a los distintos tipos pintorescos que forman parte o se mueven alrededor de la familia Vines: Los miembros de la comuna de Oxford, impulsados por grandes ideales políticos pero incapaces de ponerse de acuerdo en nada o de hacer incluso las más elementales tareas domésticas; las hermanas Evelyn e Ida, espiritistas aficionadas que paradójicamente son las únicas que carecen de la menor capacidad para ver lo sobrenatural; Gordon, esposo de Aida, feo e inseguro pero con tal amor por su trabajo como embalsamador que lo convierte casi en una obra de arte... todos ellos dirigidos por la anciana Martha Vines, cuya sentido común y capacidad para mantener la paz en su extraña familia y salirse siempre con la suya sin que nadie lo note no dejan de sorprender al lector.

Los Vines forman una familia de clase obrera, algo excéntrica pero que a la hora de la verdad mantienen los pies en la tierra y saben distinguir lo que es importante. Tienen sus problemas, discusiones y peleas, y sin embargo de una forma u otra permanecen unidos y están dispuestos a ayudarse cuando hace falta. Sobre ese fondo tenemos la oportunidad de acompañar al pequeño Frank Vines mientras va creciendo y descubriendo cómo funciona el mundo.

Esto es, ni más ni menos, Los hechos de la vida. Una historia coral y llena de encanto que se complace en retratar distintos personajes y situaciones para deleite del lector. No se puede encuadrar fácilmente en ninguna de las categorías que los lectores de género fantástico están acostumbrados a manejar, pero se trata sin duda de una gran novela. Graham Joyce hace gala de mucha riqueza imaginativa y dominio de la narración, y se revela como un autor al que merece la pena seguir.


Graham Joyce

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