martes, octubre 16, 2007

El bosque del cisne negro, de David Mitchell

Black Swan Green

His real name's Dean Moran (rhymes with "warren") but our P.E. teacher Mr. Carver started calling him "Moron" in our first week and it's stuck. I call him "Dean" if we're on our own but names aren't just names. Kids who're really popular get called by their first names, so Nick Yew's always just "Nick." Kids who're a bit popular like Gilbert Swinyard have sort of respectful nicknames like "Yardy." Next down are kids like me who call each other by our surnames. Below us are kids with piss-take nicknames like Moran Moron or Nicholas Briar, who's Knickerless Bra. It's all ranks, being a boy, like the army. If I called Gilbert Swinyard just "Swinyard," he'd kick my face in. Or if I called Moron "Dean" in front of everyone, it'd damage my own standing. So you've got to watch out.



David MitchellPara cualquiera que conozca la ambiciosa temática y carácter creativo de las novelas anteriores de David Mitchell, el argumento de Black Swan Green debe resultar inesperado por lo poco original, al menos en principio: se trata de una novela de aprendizaje que sigue un año en la vida de un chico de trece años que vive en un pequeño pueblo rural de Inglaterra, a principio de los 80. Un tema, en definitiva, que parece más propio de una primera novela que de la cuarta novela de un autor de prestigio literario, que se ha convertido ya en habitual de las listas de nominados del Man Booker Prize y que probablemente debería haberlo ganado ya.

Jason Taylor es un muchacho sensible e imaginativo, que lucha por encajar en la a menudo despiadada sociedad formada por los chicos de su edad. La tarea no es fácil para alguien que tiene varios secretos humillantes y vergonzosos que ocultar, como el hecho de que escribe poesía en sus ratos libres o su auténtica némesis, el tartamudeo (una de las pocas formas de invalidez de las que no está mal visto reirse).

Durante este año clave en su vida, en el que ha dejado atrás la infancia pero apenas comienza la adolescencia, Jason tendrá que lidiar entre otras cosas con el abuso escolar, la crisis matrimonial de sus padres, la muerte de una persona admirada, las peleas con su hermana mayor, un campamento gitano, las repercusiones de la guerra de las Malvinas, los problemas laborales de su padre, una herencia familiar destruida por descuido y, por supuesto, las actividades de esas misteriosas entidades conocidas como "chicas".

Black Swan Green está contada en primera persona. La caracterización es hábil y realista, algo que Mitchell ya ha demostrado ser capaz de hacer, pero la superior extensión dedicada a los mismos personajes permite una mayor profundidad. Me impresionó cómo el autor juega a veces con nuestras expectativas sobre los personajes. Cuando pensamos que ya los tenemos bien catalogados nos sorprenden con una reacción inesperada.

Como cualquiera que haya leído alguna novela suya sabe, Mitchell es técnicamente muy bueno, con un dominio envidiable del lenguaje y de la técnica narrativa. No es de extrañar por tanto que el libro interese y entretenga desde el primer momento. Sin embargo, comparado con esa montaña rusa que era Ghostwritten, que desde el principio captura al lector con su derroche de talento y creatividad, Black Swan Green tarda algo más en calentar motores. Creo que esto tiene algo que ver con la estructura de la novela. En Ghostwritten queda claro desde el principio que se trata de una colección de novelas cortas más o menos entrelazadas. Black Swan Green, en cambio, al principio parece una novela. Al cabo de varios capítulos te convences de que en realidad estás ante una colección de episodios con los mismos protagonistas pero relativamente independientes. A veces un capítulo termina en un momento álgido que, de forma frustrante, no es retomado en el siguiente. Según la historia avanza, sin embargo, te das cuenta de que después de todo sí que era una novela, que como otras veces Mitchell se las arregla para que todo vaya encajando a la perfección, sin apariencia de esfuerzo, como un mecanismo de relojería.

El tema, como hemos comentado antes, no es especialmente original. Muchas de las cosas que le pasan a Jason Taylor las hemos visto antes (¿chico mayor admirado por todos que muere en la guerra?... ver episodio 1 de Aquellos Maravillosos Años). Otras, no tanto. En cualquier caso, incluso las historias más familiares, cuando están muy bien contadas, son capaces de resucitar las emociones originales que las han hecho populares.

Uno de los puntos más interesantes de Black Swan Green es el Ahorcado (Hangman), personaje creado por la imaginación de Jason y que no es otro que la personificación de su archienemigo, la tartamudez, que se complace en bloquear palabras obligándolo a examinar mentalmente cada frase que va a decir y estar listo para utilizar circunloquios en vez de las palabras potencialmente conflictivas. Las reflexiones de Jason sobre la tartamudez muestran una perspicacia especialmente aguda, a la vista de la cual no me resultó sorprendente enterarme de que se trata de un aspecto totalmente autobiográfico, ya que el propio autor sufre un impedimento del habla similar al de su protagonista. Resulta interesante leer el artículo que sobre el tema Mitchell escribe en la página web oficial del libro. Este impedimento no impide que Jason ame el lenguaje. Al contrario, la narración resulta una encantadora mezcla de slang juvenil y de momentos de belleza lírica en las descripciones (aunque "belleza" no es una palabra que Jason pueda usar en público, ya que sus compañeros la considerarían "gay").

Como personaje, Jason Taylor resulta un acierto. Con sus debilidades y su excesiva vulnerabilidad a lo que los demás puedan pensar de él, acaba siendo sin embargo entrañable, porque ni él mismo se da cuenta de lo buena persona que es. Sus observaciones a menudo resultan especialmente articuladas e incisivas para un chico de trece años, pero Mitchell tiene el acierto de hacerlo brillante pero no demasiado. Conviven en él observaciones certeras con momentos de inocencia en los que no se da cuenta de lo que realmente está pasando.

El bosque del cisne negroEn definitiva, Black Swan Green es una novela que se hace excepcional partiendo de lo cotidiano. Es más humilde y menos deslumbrante que otras novelas del mismo autor, pero no por ello deja de ser excelente. La nostalgia está presente de forma mucho más sutil que en otras novelas de similar temática, y la sensación que queda es agridulce, aunque acabe predominando la esperanza. Mitchell es un genio. Tengo que reconocerlo, no puedo ser objetivo con este tío. Esto es buena literatura, no en el sentido de usar hábilmente el lenguaje pero aburrir soberanamente al lector, sino en el de usar hábilmente el lenguaje para ponerlo al servicio de la historia.


Eh... bueno, éste es un blog sobre el género fantástico y esta novela no es de género fantástico, pero me da igual. Por cierto, para los que la queráis leer en inglés: adelante, porque creo que merece la pena hacerlo, pero tengo que advertiros que en ese sentido Black Swan Green es un poco durilla, con mucho uso de jerga y expresiones informales que pueden hacérsele cuesta arriba al que no domine del todo el idioma. En español acaba de ser publicado con el título El bosque del cisne negro.

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3 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Hola, soy emilio morote, escritor de una novela de fantasía suspense misterio; a lo mejor te suena mi nombre del foro de SEDICE, grandes SOBRAS y tal; me gustaría mandarte mis libros para que los comentaras, dime cómo lo hacemos, saludos.

8:03 AM  
Blogger Farseer dijo...

Emilio, en mi profile está mi dirección de email:
http://www.blogger.com/profile/28224921

De todas formas, una posibilidad es hablar con Sedice y mandar allí el libro. Yo me lo podría pedir para comentarlo, porque estoy en el grupo de reseñadores, y de ese modo la reseña tendría más visibilidad, ya que aparecería en Sedice y luego aquí...

8:59 AM  
Blogger DJ dijo...

A mi también me parece que Mitchell es un genio. Y quizás lo sea porque, como es tan bueno técnicamente como has comentado, hace lo que quiere con la historia. Vamos, que adapta el lenguaje con la historia que cuenta. Sin embargo, hay muchos escritores, como por ejemplo Marías, que están considerados grandes escritores y se limitan a contar historias diferentes con el mismo puñetero estilo. Mitchell for Nobel.

6:40 PM  

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