Harry Potter and the Deathly Hallows (sin spoilers importantes)

Llegó a su fin la saga de literatura fantástica más exitosa de todos los tiempos. Echando la vista atrás, no parece que la saga esté a la altura del revuelo por ella causado. Pero claro, éste era un objetivo imposible de antemano. ¿Cómo puede una saga de fantasía juvenil ser tan buena que justifique que su autora se haya convertido en la mujer más rica de Inglaterra y que miles y miles de fans enloquecidos se echen a las calles a las doce de la madrugada para adquirir los libros el mismo día del lanzamiento? Más de uno habrá rechazado de antemano estas novelas, basándose en la algo elitista postura de que si han gustado a tanta gente no pueden ser buenas. Algo de eso hay en los aficionados a la literatura fantástica. Nos quejamos de que nuestro género sea tan minoritario, pero en cierta forma también nos sentimos orgullosos, como si fuéramos partícipes de un secreto que el resto de los mortales no comparte.
Creo que lo mejor que se puede hacer es olvidarse de la extravante popularidad de estos libros y aceptarlos y disfrutarlos como lo que son, fantasía juvenil con ciertos defectos que, sin embargo, se ven compensados por sus virtudes hasta alcanzar un resultado final bastante satisfactorio.
Los puntos fuertes de Rowlings son la habilidad de contar historias en las que el lector se ve implicado emocionalmente con los personajes, su desarrollo de un mundo de fantasía paralelo al nuestro que resulta bastante original (por mucho que la historia básica del niño huérfano con destino manifiesto y el aprendiz de mago sean lugares comunes en la fantasía), y la capacidad de utilizarlo para lanzar una mirada satírica hacia nuestra propia sociedad.
Por otro lado, la decisión de hacer de ésta una saga de siete libros es desafortunada. No desde el punto de vista monetario, desde luego, pero sí desde el punto de vista de la historia. Así, tenemos libros como el quinto de la saga que son placenteros de leer porque han llegado a gustarnos los personajes y no nos importa acompañarlos en sus peripecias, pero en el que básicamente éstos no hacen nada para que avance la historia y lo único que hacen, ya hacia el final de la novela, hubiera sido mejor que se lo ahorraran.
Sobre el argumento, no creo que merezca la pena extenderme. El revuelo causado por esta serie es tal que todo el que sienta el más mínimo interés por ella seguramente ya lo conoce. En este séptimo y último libro, el esquema básico de la saga cambia un poco. En esta ocasión, Harry, Ron y Hermione no vuelven a estudiar su último año al colegio de Hogwarts. Los planes de Voldemort están ya tan avanzados que prácticamente ha tomado el control de la sociedad de los magos y ha instaurado un régimen de terror y represión que recuerda por momentos al de los nazis.Los protagonistas por tanto, en vez de volver a sus libros y sus clases, se dedican a la búsqueda y destrucción de los horcruxes cuya existencia hace indestructible a Voldemort. Durante este período coexisten momentos de genuina tensión e intensidad emocional (como el enfrentamiento de Ron con Harry) con otros de ralentización de la narración, que en ciertos momentos avanza de forma muy irregular y sólo a base de coincidencias demasiado arbitrarias.
Resultan decepcionantes detalles como la extrema facilidad con la que se puede robar en el supuestamente inexpugnable Gringotts Wizarding Bank, así como la rematada estupidez e incompetencia de los sirvientes de Lord Voldemort, que no sólo llega hasta el extremo de dejar escapar a sus prisioneros, sino también de olvidarse de registrarlos y quitarles todas las posesiones de valor que llevaban encima en el momento de ser capturados. Se trata de defectos algo frustrantes y que seguramente se podían haber corregido con un poco de planificación o con las sugerencias de un buen equipo de proofreaders. Es algo que vengo notando desde el primer libro de la serie, por ejemplo con las reglas del deporte quidditch, tan mal diseñadas que hacen que en un equipo de siete jugadores sólo importe lo que haga uno de ellos, el seeker, mientras que los demás son sólo comparsas. Qué necesidad había, J. K. Rowlings, de dar todo el protagonismo a Harry también en el deporte. Ya bastante protagonismo tiene como para poder permitirse compartir un poco con otros.
Con todo, en último extremo Harry Potter and the Deathly Hallows -y la saga en general- triunfa, porque consigue mantenerme pegado a las páginas y que siga importándome el desenlace final. Sí, la serie hubiera funcionado mejor de haber sido menos extensa, pero me ha hecho disfrutar en todo momento con el pintoresco mundo de fantasía en que viven los magos, y ha sabido crear personajes con los que lo paso bien y cuya suerte no me es indiferente. Creo que como balance final eso no está nada mal. Destacaría también la evolución de la saga según los protagonistas van madurando. En esta novela, por ejemplo, asistimos a un cierto desencanto de Harry con la figura de su venerado Profesor Dumbledore. Pasamos de verlo como un mentor benévolo e infalible a percibirlo como un gran mago con importantes virtudes pero también notables defectos y errores cometidos a lo largo de su vida. Detalles como éste le dan madurez y riqueza a la saga.
Por lo demás, los capítulos finales son estupendos, saliendo enérgicamente del bache narrativo en el que está sumida buena parte del nudo de esta novela. Qué importante es una buena conclusión para una serie tan larga, de forma que quede un buen sabor de boca y una cierta tristeza porque se haya terminado (ya hay quien ha acuñado el término depresión post-Potter).
En resumen, los fans de la saga encontrarán aquí una digna conclusión de la misma, mientras que a aquellos aficionados a la fantasía que se hayan resistido a leerla por culpa de su desmesurado éxito les recomendaría que se olvidasen de eso y le diesen una oportunidad. Posiblemente la disfrutarían.Etiquetas: reseñas









1 Comentarios:
Estoy totalmente de acuerdo contigo en la mayoría de los errores a los que haces referencia en esta entrada aunque tal vez yo no hubiese podido detectar tantos ya que, por ejemplo, lo del Quidditch se me había pasado por alto (es que, a mí, los deportes de grupo no me interesan ni en los libros).
Mi blog es sevda-7.blogspot.com, para cualquiera que quiera saber algo sobre memorias de idhun o otros libros no necesariamente fantásticos.
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