lunes, abril 16, 2007

Premio UPC 1994




Siempre se ha dicho que la novela corta es una extensión ideal para una literatura llena de ideas y de sentido de la maravilla como se supone que es la ciencia ficción. Sin embargo, las preferencias del mercado se inclinan más por la novela.

En lo que a novelas se refiere, con la proliferación de editoriales que hay en los últimos años se está haciendo frecuente que las novedades más destacadas del mercado inglés y estadounidense aparezcan en España y lo hagan incluso en un plazo razonable de tiempo. Las novelas cortas en cambio, al igual que ocurre con los relatos, llegan mucho menos frecuentemente. Hay honrosas excepciones, claro. Por citar algunos ejemplos, tenemos la publicación de un par de novelas cortas de Vernor Vinge por parte de Albemuth, la de Infiltrado de Connie Willis en Roca o la ahora saldada colección El Doble de Ciencia Ficción en Ediciones Robel.

Pero es la edición anual de las novelas cortas premiadas por el Premio UPC, por parte de la colección Nova de Ediciones B, la que por su regularidad y longevidad se llega la palma. En cuanto a las novelas cortas en sí, las hay mejores y peores, como no podía ser de otra forma, pero en general se trata de una oferta bastante atractiva. No hay que esperar encontrarse los nuevos El Juego de Ender o Fundación, pero el nivel medio es más que aceptable. La única crítica importante que habría que hacer es la manía de publicar las obras que reciben el premio reservado a miembros de la UPC, que está muy bien que tengan su premio pero que no deberían publicarse en una colección profesional salvo que tengan un nivel que lo justifique.

En el caso de la edición de 1994 no nos encontramos con ese problema, por el sencillo motivo de que las tres novelas cortas publicadas son las dos que obtuvieron ex aequo el primer premio y la que recibió la mención especial (la general, no la reservada a miembros de la UPC).


Siete vistas de la garganta Olduvai (Seven Views of Olduvai Gorge), de Mike Resnick, cuenta la expedición de un grupo de arqueólogos alienígenas a la Tierra. Están interesados en comprender mejor a la especie humana, cuya agresiva expansión y posterior caída durante un relativamente breve intervalo de tiempo deslumbraron a la galaxia. Cuentan entre sus filas con un ser capaz de fundirse con los objetos y obtener información sobre su pasado. De esta forma, estudiando distintos restos recogidos en el yacimiento de la Garganta Olduvai reconstruyen escenas ilustrativas de la historia de la humanidad, desde la época prehumana hasta el abandono de la Tierra.

Estas historias-dentro-de-otra-historia se adaptan como anillo al dedo al estilo narrativo de Resnick, consumado maestro de la narrativa corta cuyo interés por las fábulas y leyendas, así como por temas referentes a África, es bien conocido. El resultado es una novela corta muy entretenida aunque su mensaje pueda ser algo tópico. Cada una de los pequeños subrelatos mantiene su propio interés, pero el éxito de la narración es que todas contribuyen a fortalecerse unas a otras, insistiendo en los mismos temas a pesar de las muy distintas épocas en que están situadas. También la propia historia de la expedición arqueológica es interesante, incluyendo su propio giro final inesperado.


La otra ganadora es De otro tiempo, mi amor (Quondam My Love), del desconocido norteamericano Ryck Neube. Se trata de una historia de detectives al estilo de la novela negra, en un futuro en que la Tierra es inhabitable como consecuencia de la guerra nuclear y la humanidad está dispersa en pequeñas colonias y hábitats a lo largo del sistema solar. Posiblemente sea la que más defectos tenga de las tres novelas cortas incluidas en el volumen. Sin ir más lejos, resulta extraño que la mayor parte de la extensión se dedique a ilustrar la vida en los hábitats, lo cual es sin duda interesante pero hace que se pierda parte del vigor narrativo de la historia. Sólo hacia el final ocurre el cataclísmico acontecimiento que ha de ser investigado. Tampoco me convenció el excesivo uso de abreviaturas y expresiones extrañas. Admito que es cuestión de gustos, pero siempre me ha parecido éste un recurso fácil para intentar dar ambiente. En cualquier caso, todo esto no impide que De otro tiempo, mi amor sea una novela corta estimable y satisfactoria, como todas las incluidas en el libro. El retrato de las dificultades y privaciones asociadas a un pequeño hábitat autosuficiente en la órbita de un gigante gaseoso no aburre en ningún momento.


Por último, la mención especial la recibió Los viajeros del tiempo nunca mueren (Time Travellers Never Die), de Jack McDevitt. Se trata de una clásica historia de aventuras, viajes en el tiempo y sus paradojas asociadas. Un físico ha logrado construir una máquina del tiempo, y en compañía de un amigo exploran las distintas épocas históricas, sin decidirse a publicar el descubrimiento por miedo al daño que se podría hacer con una tecnología como ésta. Sin embargo, cuando uno de ellos averigua el lugar y momento de su muerte decide no estar allí, y a partir de entonces surgen los problemas.

En el lado negativo podría citarse que algunas de las soluciones que se les resisten a los personajes son dolorosamente obvias, pero aparte de ese detalle estamos ante una historia ligera pero dinámica y enormemente divertida. Jack McDevitt hace gala de sus virtudes, que son la capacidad de entretener, el buen ritmo y la buena construcción de los relatos, consiguiendo que todos los pequeños detalles acaben encajando en la historia que cuenta.


En resumen, otro más que estimable volumen del premio UPC. Además en esta edición se evitan las irregularidades de otros años, pues las tres novelas cortas tienen un alto nivel y son bastante divertidas de leer.

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