Viva la fantasía épica: The Warrior-Prophet, de R. Scott Bakker

El Profeta Guerrero (The Warrior-Prophet) continúa la historia iniciada en En el Principio fue la Oscuridad (The Darkness That Comes Before). En el primer tomo de la trilogía se nos presentaba el monumental escenario y los personajes, incluyendo la convocatoria a la Guerra Santa por parte del líder de la religión inrithi y la lenta congregación de ejércitos y líderes de las distintas naciones dispuestas a responder al llamamiento. La gigantesca guerra que se prepara contra la religión fanim promete ser el acontecimiento más relevante en varias generaciones, y son muchos los personajes dispuestos a manipularla y adueñarse de ella para ponerla al servicio de sus propios objetivos.
Junto a esta historia, se introducían otros personajes cuya suerte iba a acabar ligada de alguna forma a la Guerra Santa, entre los que se cuentan el entrañable pero atormentado hechicero Drusas Achamian, el sanguinario scylvendi Cnaiür y el enigmático y prodigioso Anasûrimbor Kellhus, que se gana a pulso un lugar entre los personajes más memorables de la fantasía épica.
Todo lo que En el Principio fue la Oscuridad prometía, todo lo que llegaba a ser, se ve superado por El Profeta Guerrero. Por fin los personajes principales están juntos. El lector ya se siente más seguro de comprender lo que está sucediendo en el complejo y multifacético escenario de Eärwa y la trama se va acelerando con precisión quirúrgica. La Guerra Santa está lanzada y las grandes batallas que se intuían en el horizonte llegan por fin. Dos civilizaciones vigorosas chocan frente a frente y la descripción de la guerra, uno de los patrones por los que a menudo se juzga a la fantasía épica, no decepciona. Batallas inmensas y desesperadas, saqueos, una apocalíptica marcha a través del desierto... no falta nada, y sin embargo me quedaría muy corto si me limitara a mencionar todo esto.
La trilogía del Príncipe de Nada es una historia de personajes, donde los sentimientos y pensamientos de los mismos ocupan buena parte de la narración. Es también una historia con preocupaciones distintas a las habituales en la fantasía épica. En el transfondo se intuyen las maquinaciones de una entidad llamada el Consulto para devolver a la vida al No-Dios, derrotado hace milenios tras causar una destrucción que hizo caer grandes civilizaciones. Sin embargo, lejos de convertirse en la típica lucha de buenos contra malos, cobran gran relevancia en la narración reflexiones sobre qué constituye la identidad de las personas y hasta qué punto pueden considerarse libres cuando gran parte de sus reacciones y motivaciones van a estar determinados por sus circunstancias culturales y familiares.
Todo en el Príncipe de Nada es complejo: desde el escenario en el que transcurre la historia, en el que se advierte auténtica profundidad tanto histórica como literaria y filosófica, hasta el propio estilo narrativo de Bakker. Se trata de un escritor que hace pocas concesiones al lector. El Profeta Guerrero es como un carruaje en marcha en el que nadie ayuda al lector a subir. Una vez se ha contado lo que el autor considera necesario se pasa a otra cosa, sin detenerse en explicaciones que aclaren el porqué de lo que está ocurriendo. Según se avanza en la lectura se van comprendiendo cosas que ocurrieron con anterioridad, a la vez que surgen nuevos interrogantes.
Es curioso que, a pesar de pasar mucho tiempo metidos en los pensamientos de los protagonistas, realmente sus motivaciones más profundas a menudo continúan estando ocultas para nosotros. La palma en esto, por supuesto, se la lleva Kellhus. Nunca acabamos de comprender cuáles son los motivos por los que trata con tanto empeño de encontrar a su padre. ¿Planea matarlo o unirse a él? ¿Ha cambiado su perspectiva a la luz de lo que va descubriendo en el transcurso de la Guerra Santa?
El nivel de reflexión e introspección de la novela podría hacer pensar que su ritmo se ha de resentir necesariamente, pero no es así en absoluto. El ritmo y la cualidad épica de la historia casi nunca dan tregua, y se hace difícil encontrar el punto en el que dejar de leer. Imagínese una guerra santa de proporciones colosales, imagínese que estuviese liderada por un mesías carismático, y ahora imagínese que esto no es realmente más que una pequeña parte, quizá no muy importante, de una historia mucho más grande y relevante... Esto es el Príncipe de Nada, una fantasía épica sobrecogedora, exigente con el lector, compleja.
En el lado negativo he de decir que no es ésta una historia para sentirse bien. El nivel de dureza y realismo brutal es tan grande como el de otras obras de fantasía épica recientes, como La Canción de Hielo y Fuego. Sin embargo, hay poco en el Príncipe de Nada con lo que alegrarse, casi ningún personaje al que desear lo mejor. Un genio militar del calibre de Ikurei Conphas, que en cualquier otra historia sería uno de los protagonistas y una de las principales esperanzas en esta guerra y en las que se intuyen en el futuro, es aquí un personaje retorcido y lastrado por los defectos de su carácter. El implacable Cnaiür es un ser atroz y violento, aunque lleguemos a entenderle por su cultura e historia personal, y aunque en algunos momentos pueda sorprendernos con facetas inesperadas de su carácter. El propio Anasûrimbor Kellhus es difícil entender lo que es... en algunos momentos resultaría fácil imaginarlo en el papel de archivillano, aunque en las circunstancias de Eärwa es -debería ser- la gran esperanza de la humanidad... o quizás no, quizás sea todo lo contrario. Hay poca nobleza con la que complacerse en esta historia. Mucha crueldad y brutalidad y poca compasión. Incluso aquellos que son buenos y aman el conocimiento frente a la ignorancia y el fanatismo, como puede ser Drusas Achamian, acaban cambiados y castigados por las circunstancias adversas.
El Profeta Guerrero responde a las expectativas creadas en el primer volumen de la trilogía y deja las espadas en todo lo alto para la conclusión final que veremos en The Thousandfold Thought, que pronto se va a publicar en España.
Por el momento queda claro que Scott Bakker se ha situado por méritos propios entre los grandes de la fantasía épica, aunque me temo que por su estilo más complejo y por el pesimismo inherente a la historia, el Príncipe de Nada no alcanzará los niveles de popularidad que se merece.
Etiquetas: reseñas










9 Comentarios:
En www.espejosdelarueda.org comentan que el editor de Timun les ha comunicado un retraso del tercer libro de Mayo a Septiembre. Yo esperaré hasta ese momento para catar la trilogía.
Por mi parte ya he leído también el tercero, y dentro de unos días comentaré mis impresiones, aunque adelanto que me ha parecido un poco más flojo que los dos primeros...
Acabo de terminar El Profeta Guerrero y la verdad es que estoy impresionado. Me parece una historia magnífica y me fastidia tener que esperar hasta septiembre para ver como termina. Estoy de acuerdo con la reseña, tanto que estoy por linkarla en mi blog y ya está ;)
No seas vago :)
...consejo que a ver si me aplico a mí mismo, por cierto, y escribo la reseña del Thousandfold Thought un día de estos...
Eso, eso ;) aunque ya he leído aquí que es más flojo.... pero aunque no este al nivel lo cual es muy difícil.... es un buen cierre de la historia o es una chapuza???
No, una chapuza no es, aunque confieso que en algún momento casi temí que fuera a serlo.
Eso sí, me esperaba un final un poco más... concluyente. Termina la historia de la Guerra Santa pero no queda la sensación de haber leído una historia realmente completa.
Pero bueno, ya me enrollaré un poco más cuando escriba la crítica. :)
Vaya... eso quiere decir que veremos mas libros como continuaciones....?
Vale, me autocontesto...
The Great Ordeal (Aspect-emperor)
http://www.amazon.co.uk/exec/obidos/ASIN/1841495379/ref=nosim/author1-21
20 años despues de la trilogía...
Sí, parece que en principio está pensado que sean cuatro libros más, divididos en dos duologías, pero ya iremos viendo...
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