Una novela imponente: Jonathan Strange & Mr. Norrell
“Two magicians shall appear in England,” he said. “The first shall fear me; the second shall long to behold me; The first shall be governed by thieves and murderers; the second shall conspire at his own destruction; The first shall bury his heart in a dark wood beneath the snow, yet still feel its ache; The second shall see his dearest possession in his enemy’s hand…”
“I see,” interrupted Strange. “And which am I, the first or the second? No, do not tell me. It does not matter. Both sound entirely dreadful.”

Las reglas del marketing no se suelen preocupar de nimiedades como la verdad. Así, Jonathan Strange & Mr. Norrell nos fue presentada como "Harry Potter para adultos". No puedo estar más en desacuerdo, salvo que con "versión para adultos de" quieran decir "no se parece en nada a".
Una mejor idea de por dónde van los tiros nos la da Neil Gaiman, que en un de las citas que adorna la contraportada nos asegura que estamos ante la mejor novela de fantasía inglesa de los últimos setenta años. Esta afirmación es muy discutible, ya que la colocaría por encima de las obras maestras de escritores como J. R. R. Tolkien, Mervyn Peake o T. H. White, por citar a algunos. Yo no la comparto, de hecho. Sin embargo, no se trata de ninguna barbaridad exagerada. Cada cual, a partir de sus gustos o criterios, llegará a sus propias conclusiones, pero lo que no se puede negar es que estamos antes una obra magnífica, inmensa, de belleza casi hipnótica. Como curiosidad indicaré que, al limitar el reinado de Jonathan Strange & Mr. Norrell a setenta años, Gaiman estaba lanzando un homenaje a Lud-in-the-Mist, la obra más célebre de Hope Mirrlees, publicada en 1926.
En cualquier caso, olvidémonos de marketing y citas entusiastas y vayamos a la novela, que es de lo que se trata...
En una Inglaterra alternativa en la que la magia existió pero se fue extinguiendo, los únicos magos que quedan son los llamados teóricos, mucho más parecidos a historiadores que a verdaderos practicantes de una disciplina arcana. Lejos queda el recuerdo de John Uskglass, el Rey Cuervo, un poderoso rey-hechicero que gobernó el norte de Inglaterra durante siglos en la época de máximo esplendor mágico de Inglaterra, la de los magos áureos.
En 1806, cuando arranca la novela, la sociedad de magos de la ciudad de York se ve convulsionada cuando tiene noticia de que un misántropo caballero llamado Mr. Norrell asegura ser capaz de hacer magia. La noticia es acogida con natural escepticismo y hasta burla. Herido en su orgullo, Mr. Norrell lanza un reto a la sociedad de magos: hará una demostración de sus habilidades en la catedral de York, y los distinguidos caballeros de la sociedad se comprometerán a no volver a llamarse a sí mismos magos si la juzgan satisfactoria.
La demostración del señor Norrell en la catedral de York es de una magnitud y grandiosidad que no deja lugar a dudas. Hasta los periódicos de Londres se hacen eco del asunto. Esto empuja a Norrell a trasladarse a Londres para ofrecer sus servicios al gobierno de la nación y poner por fin en práctica su ambicioso plan de restaurar la magia inglesa.
Sin embargo, como restaurador Mr. Norrell deja mucho que desear. En Londres nadie le hace demasiado caso, y su carencia de habilidades sociales tampoco le abre muchas puertas. Para colmo, su carácter a menudo envidioso y mezquino le lleva a intentar acaparar los principales textos de magia que han sobrevivido para impedir que nadie pueda estudiarlos. Creyéndose necesitado de la ayuda de hombres de mundo, se rodea de consejeros de carácter poco recomendable.
Pero a pesar de sus defectos personales, sus habilidades mágicas no pueden seguir pasando desapercibidas muchos tiempo. Mr. Norrell, aunque a un alto precio, se gana la confianza del gobierno.
Mientras tanto, surge un segundo mago en Inglaterra. Se trata de un joven llamado Jonathan Strange, de menor erudición que Norrell pero no inferior a él en talento mágico, a la vez que más optimista y enérgico.
Norrell acepta tomar a Strange como alumno, y en la relación y tensiones entre los dos magos ingleses recae el peso de la novela, en la que se entremezclan una espectacular reconstrucción de la época, guerras napoleónicas incluidas, además de elementos fantásticos dominados por las maquinaciones de las criaturas feéricas, antiguas, amorales y peligrosas, de entre las que surgió en su tiempo el legendario Rey Cuervo.Como digo, Jonathan Strange & Mr Norrell no se parece en nada a Harry Potter y sí, por su inteligente humor, habilidad en el retrato psicológico de personajes y exquisita recreación de ambientes y mentalidades, a las obras de Jane Austen y Charles Dickens.
El relato tiene su correspondiente argumento y una satisfactoria dosis de conflictos, pero no es eso lo principal. De hecho, esta misma historia podría haberse contado en muchas menos páginas de las que tiene esta gigantesca novela. Pero de ser así nos habríamos encontrado ante una obra completamente distinta. Jonathan Strange & Mr Norrell no es una novela para impacientes. Aún disfrutando de su lectura, me costó mucho trabajo aceptar su ritmo pausado. Para disfrutarla al máximo, el lector no debe estar preocupado por saber qué pasará a continuación, sino dejar que la magia del lenguaje se apodere de él y limitarse a disfrutar de esta prodigiosa demostración de imaginación firmemente anclada en las leyendas inglesas, llena de personajes idiosincráticos, detalles que dotan de riqueza a la historia, comprensión de las debilidades y contradicciones humanas, por no mencionar las larguísimas notas a pie de página que interrumpen la narración para hacernos vislumbrar nuevos detalles y nuevas historias maravillosas.
Mi principal preocupación es que los elogios lleven a confundirse a lectores que buscan un tipo de novelas completamente distinta. Es muy fácil llenarse de maravilla ante esta estupenda novela, pero también es posible aburrirse con ella. Está dirigida a los lectores de Dickens y Austen, o a los de John Crowley, por poner un ejemplo dentro del género. Sacrifica agilidad narrativa a cambio de la magia de las palabras. Mantendrá a pocos lectores despiertos durante toda la noche, ansiosos por saber qué ocurrirá a continuación, pero sí mantendrá la imaginación de muchos otros cautivada durante semanas.Jonathan Strange & Mr Norrell ganó el premio Hugo y el World Fantasy Award, y fue finalista del Nebula, que en una de las decisiones más surrealistas y vergonzosas que se recuerdan se concedió a Camuflaje, de Joe Haldeman, en lugar de a esta novela que tiene todas las papeletas para convertirse en un clásico de la literatura fantástica.
Espero que la disfrutéis...
“Can a magician kill a man by magic?” Lord Wellington asked Strange. Strange frowned. He seemed to dislike the question. “I suppose a magician might,” he admitted, “but a gentleman never would.”
Etiquetas: reseñas










8 Comentarios:
Yo lo empecé estas navidades, pero el principio se me hizo bastante pesado y lo acabé dejando colgado. Sin embargo, cualquier dia de estos me pondré en serio con él.
Por cierto, acabo de descubrirlo y me gusta mucho tu blog. Cuando tenga un rato te meteré en mis enlaces.
La tengo pendiente de compra y lectura. Ahora que acaba de salir en bolsillo no lo puedo retrasar más:)
Siempre me han hablado muy bien de esta novela, pero lo voluminosa que resulta me tiraba un poco para atrás a la hora de decidirme.
Haber si para Semana Santa...
Javi:
A mí me pasó un poco lo mismo. Gustar me gustaba, pero no me enganchaba del todo, y era tan largo que acababa compaginándolo con otras lecturas. Esas otras lecturas me enganchaban más y acababa aparcando Jonathan Strange & Mr. Norrell durante un tiempo.
Sin embargo merece la pena perseverar, porque está tan bien escrito que acaba siendo una gozada cuando te habitúas a su ritmo (ritmo que por otra parte aumenta en la segunda mitad de la novela).
Toniluro:
Creo que te va a gustar, juzgando por tus comentarios sobre otros libros.
Buenas.
Acaba de subir puesto de una manera salvaje en la pila.... la tengo hace bastante tiempo, pero no me animaba, pero el comentario de Crowley me ha encantado ;)
Yo lo tengo en la pila desde hace mucho ya, pero esa lentitud de lectura que implica, lo va retrasando, y retrasando. Y visto los comentarios, hay otros libros que por mis gustos por ahora me interesan más. Tengo una pila demasiado grande :-((
Sí, una de las ideas que he tratado de transmitir es que la novela está muy bien escrita pero que no es para todos los gustos. A más de uno se le hará demasiado lenta y pesada. A mí también me costó engancharme.
Como dice J.Strange :
Hay Libros mágicos y Libros sobre magia.
Estamos ante un libro mágico que consigue disparar la imaginación.
Despues de leerte el libro, te quedas con la duda de si en algúnn momento existió una Tradición de magia en Inglaterra.
A mi se me han hecho cortas las tres semanas que que tardé en leerla en su versión inglesa.
Pronto me la volveré a leer.
Desde el señor de los anillos no me había producido una novela esta sensación. Aunque claro, no se puede comparar la Tierra Media con el Siglo 18 y en esto radica el éxito.
Un saludo
David
Sobre eso que dices de la sensación que deja leerla, llevas razón. Por lo visto la autora tardó años en escribirla, y la verdad es que se nota, por la complejidad y detalle que posee la novela. Quizá no llegue a tanto en este sentido como El Señor de los Anillos, que esa sí que es una obra madurada a lo largo de muchos años, pero algo de eso hay.
Publicar un comentario en la entrada
Enlaces a este artículo:
Crear un vínculo
<< Home