El fenómeno Potter

Se ha anunciado por fin la fecha de publicación de Harry Potter and the Deathly Hallows, la séptima y última novela de la saga de Harry Potter. Ocho días antes será el estreno de la versión cinematográfica de la quinta novela, Harry Potter and the Order of the Phoenix.
Tendremos Harry Potter hasta en la sopa. Volveremos a ver toda la parafernalia propia del marketing: librerías abiertas a medianoche para vender cuanto antes el libro a fans que se pasarán la noche leyendo, fiestas de disfraces, locura colectiva generalizada... La novela anterior había vendido siete millones de ejemplares un día después del lanzamiento, y ésta probablemente la superará.
¿Exagerado? Sin duda. La literatura fantástica no había visto nunca un fenómeno de masas de este calibre. Ni siquiera la locura causada por el estreno de las tres películas del Señor de los Anillos puede comparársele (al fin y al cabo ESDLA ya llevaba muchas décadas publicado).
Todo esto causa problemas inéditos para el sufrido lector: por primera vez siento que existe un riesgo más que real de que me lleguen spoilers antes de leer la novela, incluso si evito leer cualquier conversación sobre el libro que se produzca en los foros. Rowlings es muy aficionada a fomentar la expectación lanzando pistas sobre la muerte de algún personaje más o menos importante; supuestamente, en esta novela morirá uno de los personajes principales, y esta vez podría ser de los principales de verdad y no sólo un secundario de lujo. De hecho, siendo la última novela, muchos piensan que el propio Harry Potter no sobrevivirá. La conjetura no carece de sentido, considerando la conexión que existe entre el niño mago -ya no tan niño- y Voldemort, su archienemigo y asesino de sus padres. Posiblemente, para que el segundo muera definitivamente también deba morir el primero. Por otra parte, también estamos los que pensamos que Potter sobrevivirá. Yo opinó así basándome en la preocupación que Rowlings ha mostrado en varias entrevistas por los efectos que las muertes de personajes queridos pueden tener en sus lectores más jóvenes, y también en la identidad de los personajes que hasta ahora han muerto.
En cualquier caso, pase lo que pase, lo que me estoy temiendo es que me voy a enterar antes de leer el libro, a pesar de que no esperaré a la edición española, que se retrasará hasta el 2008. Hasta es muy probable que lo digan en los telediarios. Sobre todo si Harry muere; ya me imagino reportajes hasta en la sopa, con entrevistas a niños llorosos incluidas.
Se trata de un fenómeno editorial sin precedentes, una locura colectiva que ha hecho a su autora más rica que la reina de Inglaterra y que tiene a editoriales enteras temblando ante la idea de que se acaba. Creo que esto ha hecho mucho por la literatura fantástica, al menos en lo que respecta a la fantasía juvenil. Tampoco hay que creerse que esto sea Jauja, sin embargo. Las cosas volverán a la normalidad, y la mayoría de los millones de lectores de la saga volverán a sus playstations, sus ordenadores y sus televisores y no se lanzarán a por más libros de fantasía.Ante todo esto, parece que lo que menos importa son los libros en sí. Creo que estaremos de acuerdo en que las reacciones de la gente son exageradas. Pero ¿a mí qué más me da eso? Lo que me interesa son los libros. ¿Merecen la pena? ¿Se convertirán en clásicos de la literatura juvenil junto a otras obras ilustres de fantasía como La Historia Interminable?
Mi impresión es que sí. Hay mucha gente que los odia y se niega a leerlos, reaccionando ante su excesiva popularidad. Para muchos, el éxito de masas descalifica por definición a una novela. Es ésta una actitud elitista: yo soy demasiado exquisito para que me guste algo que gusta a las masas.
Sin embargo, hay aquí mucho más que un producto de la mercadotecnia. Si con la mercadotecnia se pudiera crear un fenómeno de este calibre tened por seguro que las editoriales lo estarían haciendo continuamente. Menudo chollo. Pero no es así como funcionó. El fenómeno se creó por sí mismo, basándose en el boca a boca, y la mercadotecnia tomó el control cuando la serie ya era un gran éxito. En España no hemos visto la primera fase, porque cuando nos llegó la primera novela esa toma de control ya había ocurrido. Aquí, la saga nunca fue un fenómeno gradual que la gente fuera descubriendo a partir de recomendaciones de otros lectores.
Personalmente, descubrí la serie antes de que se desatara la gran locura, mirando listas de bestsellers americanas. Entre los Grishams y demás sospechosos habituales se encontraban un tal Harry Potter and the Sorcerer's Stone y Harry Potter and the Chamber of Secrets. Extrañado, busqué información y me encontré con que eran novelas de fantasía, mi género favorito, sobre un niño huérfano que descubría que era un mago cuando recibía una inesperada invitación para asisitir a un colegio de magia. Preguntándome qué diantres hacían esas novelas en los primeros puestos de las listas de los más vendidos, encargué la primera y a partir de ahí quedé enganchado.¿Y qué tal están estos libros? Tengo que decir que, a la espera del último, no han colmado todas las expectativas que había creado el primero. Rowlings se pierde en ocasiones con la trama, ya que se impuso a sí misma escribir una novela por cada año que Potter pasara en el internado de Hogwarts, y el argumento sencillamente no da para siete libros. En consecuencia, hay bastante relleno. Hasta extremos exagerados en alguno de los últimos libros. Relleno entretenido, eso sí, pero relleno al fin y al cabo.
Por otra parte Rowlings también comete errores de bulto. Por ejemplo, en un esfuerzo por dar más protagonismo a Potter, al crear las reglas del quidditch (el deporte más practicado en Hogwarts) le dio toda la importancia a la labor del seeker (posición en la que juega Harry). De esta forma, en un deporte jugado por dos equipos de siete jugadores nos encontramos con que el resultado final está determinado en la práctica totalidad de los casos por lo que ocurra en el enfrentamiento entre los seekers. Lo que hagan los otros doce jugadores sencillamente no tiene importancia para determinar el ganador. Esto es a todas luces absurdo y podía haber sido evitado muy fácilmente sin más que reducir drásticamente el número de puntos que el seeker consigue al capturar el golden snitch. De todas formas, tampoco es que tenga mucha importancia en la trama. Otros errores sí la tienen, sin embargo. Por ejemplo, el final de la tercera novela es un ejemplo escandaloso de mal uso de los viajes temporales en una novela de fantasía. Si se puede viajar en el tiempo de esa forma ¿cómo es que no se hace para evitar cualquier acontecimiento trágico? Las justificaciones que se intentan dar en la novela no son nada convincentes. ¿Y qué decir de un personaje tan molesto como el duendecillo Dobby, equiparable en repelencia al Jar-Jar Bins de la Guerra de las Galaxias?
A pesar de todo esto, los aciertos compensan con creces a los errores. Básicamente, esta saga tiene el corazón en el lugar correcto. Sabe cómo meternos en la historia y hacer que nos importe la suerte de los protagonistas. Sabe construir el suspense y cómo hacernos disfrutar con el día a día de la vida en Hogwarts. Rowlings también muestra una creatividad desbordante en la creación del mundo de los magos. El tema del niño mago está muy visto en la literatura fantástica, pero la sociedad de los magos que describe Rowlings, paralela a la de los muggles (personas no mágicas) es original y funciona estupendamente para hacer una sátira de nuestra sociedad que añade un nuevo nivel a la lectura de la saga. Además Rowlings, aunque desde luego no tiene un gran estilo literario, sí que escribe de forma eficaz y hace gala de un sentido del humor que sospecho que en parte se debe perder en las traducciones.
Recuerdo haber leído un artículo en el que se hablaba de las justificaciones que daban los adultos que leían las novelas de Harry Potter, y uno de ellos decía "es que desde que tenía doce años no me había divertido tanto leyendo".

Y creo que ése es el motivo por el que tiene éxito y también el motivo por el que me compro religiosamente los libros según van saliendo, aunque esté claro que el nivel de histerismo que se alcanza es totalmente exagerado. También es el motivo por el que me gusta especialmente la literatura fantástica.












4 Comentarios:
Como casí siempre de acuerdo en lo que comentas. Pero desde mi punto de vista si creo que traerá al género más lectores. Solo hay que ver el tipo de libros que hay en las zonas de infantil-juvenil actualmente. No digo que todos se aficionen al género, pero algunos habrá.
Yo he leido del 2 al 5 en ingles, y para mí, tienen un tono más adulto que en castellano ( tal vez porque me cueste más leerlo, no lo sé).
Por el momento sí, al menos en lo que se refiere a fantasía juvenil. Lo que no sé es si una vez terminada la serie las aguas volverán a su cauce o si se mantendrán las vacas gordas. Mi opinión es que volverán a su cauce, aunque por supuesto estaría encantado si me equivoco.
Sobre la traducción, la verdad es que no sabría decirte. A menudo, cuando lees algo traducido después de haberlo leído en inglés te suena mal, porque ya estás acostumbrado a lo otro. Pero Rowlings a veces tiene cierto tonillo irónico que me gusta y que estoy casi seguro que se pierde en la traducción...
Buenas, aquí la opinión de alguién que ni se ha acercado a los libros de Harry Potter. No por ningún tipo de prejuicio, si no por que francamente no me llaman demasiado.
Lo que si creo es que fenómenos como Harry Potter o Laura Gallego son muy positivos para el futuro. Lo primero es que hace leer a mucha gente que no lee y con que un 10% de los que han leído a Laura Gallego se queden cerca del género ya subiríamos el listón considerablemente.
>No por ningún tipo de prejuicio,
>si no por que francamente no me
>llaman demasiado.
Y me parece estupendo: son unos libros juveniles que están bastante bien dentro de su género pero que no tienen por qué atraer a todo el mundo.
Por lo demás espero que tengas razón y que eso se empiece a notar en las ventas de las editoriales de género.
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