jueves, octubre 26, 2006

Una muestra de la mejor fantasía épica: The Darkness That Comes Before, de R. Scott Bakker

The Darkness That Comes Before
R. Scott Bakker es un joven doctor en filosofía que, tras la publicación de sus primeras tres novelas, que conforman una trilogía llamada Príncipe de Nada (Prince of Nothing), se ha ganado un lugar en el grupo de los autores en activo verdaderamente grandes dentro de la fantasía épica, junto a George R. R. Martin, Steven Erikson, Guy Gavriel Kay y algunos más.

En el Principio fue la Oscuridad (The Darkness That Comes Before) es el primer volumen de esta trilogía. La acción se sitúa en Eärwa, un continente que en cierta forma aún se está recuperando del trauma del llamado Apocalipsis, ocurrido cuando el No-Dios y sus seguidores derribaron los imperios más poderosos de su época y estuvieron a punto de destruir al mundo mismo. El norte de Eärwa aún está devastado. Pocas poblaciones sobreviven y la tierra está plagada de criaturas inhumanas, desde los bestiales y destructivos Sranc hasta los incomprensiblemente poderosos Nohombres. En cambio en el sur las civilizaciones humanas florecen en torno a los Tres Mares.

Sin embargo, un gran conflicto amenaza con arrasar la civilización. Desde Sumna, el Shriah, la máxima autoridad religiosa de los Inrithi, clama convocando a todos sus fieles a la guerra santa, con objeto de liberar Shimeh, lugar de nacimiento del Último Profeta del Inrithismo, que ha estado durante siglos en poder de los Fanim. Esta llamada desencadena las fuerzas de todas las naciones Inrithi, que olvidan muchas de sus diferencias y se congregan en preparación de la Guerra Santa. Algunos lo hacen por fervor religioso. Otros buscan controlar para su provecho el más grande acontecimiento de su época. Entre estos últimos está Ikurei Xerius III, emperador de la decadente Nansur, que busca recuperar la antigua gloria de su imperio. Para ello guarda algunas cartas en la manga, incluyendo al Exalto-General Ikurei Comphas, considerado como el mayor genio militar de su época y el único hombre que puede conducir con éxito la Guerra Santa frente a los poderosos Fanim.

Mientras tanto, varias escuelas de magia se ven involucradas y enfrentadas en las intrigas resultantes. Una de ellas es el Mandato, fundada por el gran mago Seswatha tras la muerte del No-Dios. Los discípulos del Mandato sufren cada noche horribles pesadillas sobre el Apocalipsis, para que no olviden nunca que su misión es proseguir la guerra contra los seguidpores del No-Dios, el Consulto. Sin embargo, no ha habido noticia alguna del Consulto durante siglos, y a los hechiceros del Mandato se les considera obsesionados o directamente locos.

En medio de enormes fuerzas e intereses casi incontrolables, hay un hombre que podría cambiarlo todo. Se trata de Anasûrimbor Kellhus, descendiente de los antiguos reyes kûniuri, caídos durante el Apocalipsis. Kellhus pertenece a una orden monástica que ha vivido en reclusión desde entonces, y sólo la necesidad de dar muerte a su padre, Anasûrimbor Moënghus, traidor a su orden, le ha sacado de su reclusión.

En fin, no voy a seguir porque sería absurdo llenar de nombres y datos este comentario. Baste decir que la acción se desarrolla en un mundo enórmemente complejo, de esos que hacen la boca agua a los amantes de la fantasía épica, y que Bakker consigue darle vida de forma convincente.

A pesar de lo complejo del escenario, la historia que se cuenta en este primer libro es relativamente sencilla. Vamos presenciando los acontecimientos a través de los ojos de varios personajes memorables, que están destinados a jugar un papel relevante en el desarrollo de la Guerra Santa. Uno de ellos es el propio Kellhus, un fascinante personaje de habilidades mentales y físicas prácticamente sobrehumanas. Como el superhombre de Nietzche, ha dejado atras los conceptos tradicionales del bien y el mal, y considera al resto de humanos seres débiles que deben ser utilizados para lograr sus propósitos. No se trata de un personaje malvado, sin embargo, sino más bien amoral y enormemente sabio.

Otro es Drusas Achamian, Maestro-Espía del Mandato, un personaje con numerosos defectos y debilidades, pero que no puede dejar de caer bien al lector. El suyo es el punto de vista de la razón y la civilización, desbordadas ante las fuerzas incontenibles del fanatismo y la guerra. Esmenet, su amante, es una prostituta que juega un papel lleno de patetismo pero también de cierta dignidad, proporcionando un contrapunto a los poderosos que juegan con los destinos de los Tres Mares.

Cnaiür, por su parte, es un caudillo scylvendio, un pueblo bárbaro que valora la guerra sobre todas las cosas y que hasta la llegada de Ikurei Comphas eran considerados invencibles sobre el campo de batalla. Este poderoso y despiadado personaje, capaz de grandes atrocidades, puede sin embargo hacerse simpático o al menos comprensible, una vez que conocemos la sociedad en que se crió y los acontecimientos que le valieron el desprecio de los suyos.

R. Scott BakkerLas primeras cien o doscientas páginas se hacen algo confusas, en el sentido positivo de la palabra, mientras comienza la historia y luchamos por entender qué es lo que está pasando. Para ello contamos con la ayuda de un útil glosario que aparece al final de la novela y de la habilidad narrativa de Bakker para sumergirnos de lleno en un mundo lleno de luz pero también de brutalidad, y en una historia fascinante. Los personajes son complejos y realistas. No hay verdaderos malvados en esta historia. Al menos no más malvados de lo que los hombres pueden llegar a ser.

La historia está claramente inspirada en las cruzadas, aunque los paralelismos no van mucho más allá. Más bien Bakker, como casi toda la buena fantasía y ciencia ficción, explora temas relevantes para nosotros, como son la eterna lucha entre civilización y fanatismo, entre fe y conocimiento. Las citas de libros de filosofía e historia ficticios con los que comienza cada capítulo son una muestra de la profundidad de la imginación de este autor, que ha inventado no sólo reinos y religiones, sino también las ideas que los sostienen.

En conjunto, una lectura muy satisfactoria para el buen aficionado a la fantasía épica, que tras dibujar el escenario poniendo buen cuidado de no revelar la mayoría de las cartas que el autor mantiene ocultas, promete lecturas aún mejores en los otros dos libros que conforman esta trilogía, planeada simplemente como la introducción a una historia aún más grande y épica.

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martes, octubre 17, 2006

Trágico y humano: Nunca Me Abandones, de Kazuo Ishiguro

Nunca Me Abandones



Nunca Me Abandones ha causado un cierto revuelo entre los aficionados a la ciencia ficción, o al menos entre el subconjunto de ellos que escribe en blogs, tanto por su calidad como por la estéril polémica sobre si es o no ciencia ficción, alimentadas por unas declaraciones del autor en las que revela bastante desconocimiento sobre este género. Poco importa, porque lo fundamental es que estamos ante una auténtica obra maestra.

En cualquier caso, las críticas entusiastas hicieron que me decidiese a conseguir este libro, y una vez que lo he leído me siento agradecido a los que lo recomendaron. Si no hubiera sido por todos estos comentarios nunca habría podido disfrutar de esta preciosidad de novela. Gracias.

Ahora es de justicia que me una al coro de alabanzas, pero antes de eso conviene explicar de qué va la novela, cosa que me gustaría hacer con cierta prudencia. A la hora de escribir una reseña hay que encontrar un equilibrio entre la necesidad de contar al lector de qué va el libro y la consideración de no estropeárselo, de dejar que pueda descubrirlo por sí mismo y disfrutarlo al máximo. En muchas de las reseñas que he leído -y en la propia contraportada del libro- creo que se peca de revelar demasiado. No es que se trate de algo extremadamente importante, porque la fuerza de Nunca Me Abandones no está en el argumento, sino en cómo se cuenta y se desarrolla la historia. Pero, ¿por qué negar a nadie el placer de descubrir la totalidad de esta sublime novela por sí mismo?

Así pues, me limitaré a reproducir una pequeña parte del texto de la contraportada, más que suficiente a mi juicio para contar lo que se debe contar del argumento...

A primera vista, los jovencitos que estudian en el internado de Hailsham son como cualquier otro grupo de adolescentes. Practican deportes, o tienen clases de arte donde sus profesoras se dedican a estimular su creatividad. Es un mundo hermético, donde los pupilos no tienen otro contacto con el mundo exterior que Madame, como llaman a la mujer que viene a llevarse las obras más interesantes de los adolescentes, quizá para una galería de arte, o un museo. Kathy, Ruth y Tommy fueron pupilos en Hailsham y también fueron un triángulo amoroso. Y ahora, Kathy K. se permite recordar cómo ella y sus amigos, sus amantes, descubrieron
poco a poco la verdad.

En efecto, la novela está narrada por una de las protagonistas, Kathy K., que a lo largo de la misma va contando la historia de su vida y las de sus amigos de infancia. La narración no es totalmente lineal, sino que Kathy va contando distintos momentos según pasan por su cabeza. Sin embargo, nuestra comprensión del extraño mundo en que crecieron los alumnos del internado de Hailsham sí va creciendo de forma lineal, hasta que una vez que tenemos todos los hilos de la madeja asistimos a una historia de amor trágica, pero de una sensibilidad y dignidad sobrecogedora.

Leí en un artículo sobre Kazuo Ishiguro que este autor pasa alrededor de cinco años trabajando en cada una de sus novelas. Tras la lectura de Nunca Me Abandones tengo que decir que se nota. Detrás de una estructura y un estilo engañosamente simple está una estructura de relojería en la que cada parte contribuye a hacer que la historia sea mejor. Nada sobra. El dominio de las técnicas narrativas de Ishiguro es total, así como la humanidad que se desprende de los protagonistas, incluso de sus pequeñas mezquindades y desavenencias.

Kazuo IshiguroUna vez que nos importan los personajes, el final es soberbio y doloroso, de esos que pasan como una apisonadora sobre el lector y le obligan a reflexionar sobre lo que ha leído.

Lo único que puedo mencionar en el lado negativo es que la reacción de los personajes ante su destino es difícil de entender. Está claro que Ishiguro utiliza esta bella fábula para reflexionar sobre todos nosotros y sobre cómo planteamos nuestras vidas, pero aún así las fábulas para ser totalmente efectivas deben funcionar por sí mismas... Quizá sea necesario porque el sinsentido de la reacción de los protagonistas -y, por ende, la nuestra- es precisamente lo que el autor quiere transmitirnos.

En cualquier caso, la sensibilidad e inquietante hermosura de esta historia compensan con creces cualquier pequeña imperfección.





Una vez leído el libro, se puede disfrutar de este estupendo análisis (pero no antes, ya que revela absolutamente toda la historia):
Nunca me Abandones

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sábado, octubre 14, 2006

Los Senderos del Terror, de Robert McCammon, ese clon de Stephen King


Los Senderos del Terror
A pesar de la lamentable traducción del título, que pierde las connotaciones de misticismo indio del original (Mystery Walk), Los Senderos del Terror es una más que apreciable novela de terror en la tradición de Stephen King.

Se trata de la historia de Billy Creekmore, hijo de un humilde granjero y de una mujer de sangre india de la que ha heredado la capacidad de percibir el alma de personas fallecidas recientemente y ayudarlas a alcanzar el descanso. Se trata también de la historia de Wayne Falconer, hijo de un famoso predicador, que en alguna ocasión ha mostrado capacidad para sanar. Este poder de curación, sin embargo, ha sido pervertido a mayor gloria de la Cruzada Falconer, el espectáculo religioso-mediático dirigido por el padre de Wayne, el carismático y megalómano Jimmy Jed Falconer. Billy y Wayne siguen vidas paralelas pero opuestas, unidas por las apariciones de una siniestra criatura que encarna el terror y la destrucción.

Robert McCammonPodríamos definir esta novela como terror épico, abarcando extensos períodos de tiempo, el crecimiento y la formación de la personalidad de los personajes principales y la lucha contra un ser terrorífico y aparentemente invencible. McCammon hace gala de una elevada capacidad narrativa para mantener en todo momento el interés del lector, y retrata hábilmente los personajes y esa América profunda que tantas veces hemos visto reflejada en las novelas de otros escritores, como el propio genio del terror, Stephen King.

De hecho ésta es una historia que bien podría haber firmado Stephen King. Sus temas y obsesiones favoritas están ahí: los pueblos del sur de Estados Unidos, los protagonistas adolescentes, el tratamiento empático de los personajes, las escenas sobrecogedoras protagonizadas por un adversario que es la encarnación del mal... Robert McCammon es un clon de Stephen King, pero en el buen sentido de la palabra.

Sin embargo, también está ahí la debilidad de esta novela. No hay nada especialmente nuevo o rompedor en ella. Da la sensación de ser parecida a otras ya leídas anteriormente. Pero no por ello deja de ser una lectura muy entretenida, especialmente recomendable para los fans del bueno de King.

Termino la reseña mencionando que no es ésta la que normalmente es citada como mejor novela de Robert McCammon. Esa posición de privilegio se la suele llevar Boy's Life o Swan Song. Esta última, por seguir con los paralelismos, tiene aspecto de ser demasiado similar a Apocalipsis, una de mis novelas favoritas de Stephen King...

En cualquier caso, mi idea es leer alguna novela más de este autor, porque me ha dejado un buen sabor de boca.

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