martes, agosto 22, 2006

Glorioso Ted Chiang

La Historia de tu Vida


Bibliópolis ha irrumpido como un soplo de aire fresco en el panorama editorial del género fantástico en España, haciendo una apuesta por títulos de calidad que merecería mayor atención. El respeto crítico dentro del género lo tiene, aunque seguramente las ventas no sean tantas como debiera. Sin embargo, la auténtica lástima es que no haya podido o sabido tener difusión entre el público en general. No ha sido precisamente por falta de calidad. Están mostrando un nivel de exigencia alto y no se asustan ante las apuestas arriesgadas. Han publicado a autores de la Europa del este totalmente desconocidos por aquí, con agradables sorpresas como Andrzej Sapkowski, a clásicos como Thomas M. Disch y Fredric Brown, a autores españoles consagrados y a también nos han traído novelas recientes de prestigio con las que otras editoriales no se han atrevido.

No es que acierten en todo, claro. Entre obras brilantes hay otras más discretas, y tampoco todas son de mis gusto personal. Pero lo que no se puede negar es la brillantez de su apuesta, y no puedo sino desearles que las cosas les vayan bien y sigan publicando más de estas novelas durante muchísimos años.

De entre todas las joyas que han publicado hasta ahora, mi favorita es La Historia de Tu Vida, de Ted Chiang. Al contrario de lo que se pueda suponer al ver la portada, no es una obra de temática gay, sino una colección de relatos de ciencia ficción y fantasía. Los relatos, durante tanto tiempo fundamentales para la ciencia ficción, fuente de muchas de sus ideas más brilantes, no pasan por su mejor momento. Sencillamente, la gente prefiere comprar novelas. No sé por qué será, quizá porque enganchen menos, pero la realidad está ahí, y los datos de ventas indican bien a las claras que los relatos venden menos que las novelas.

Ted ChiangChiang es un escritor atípico. Informático de profesión, en los más de diez años que lleva escribiendo ha coleccionado casi todos los honores que ofrece el género, incluyendo un premio Hugo, tres Nebula, un Sturgeon, un Seiun, un Sidewise y dos Locus. Esto resulta más sorprendente cuando nos enteramos de que su obra completa consta de ocho relatos. Ni más ni menos. Pero, eso sí, vaya relatos. Éste es un autor que sólo escribe cuando tiene algo que realmente merece la pena decir.

A menudo nos quejamos de que la ciencia ficción ha perdido parte de su sentido de la maravilla, sin saber si es porque vivimos en tiempos más cínicos o porque nos hacemos mayores. Lo que está claro es que lo que impresionaba durante la edad de oro de la ciencia ficción ahora impresiona menos. Hacen falta otras cosas, poner algo más. Y ahí es donde entra Ted Chiang. Su estilo es preciso y transparente, pero no es un mago de las palabras que destaque por su capacidad lírica. Chiang es un mago de las ideas. La Historia de tu Vida es uno de esos libros que nos recuerdan que no es verdad que todo esté inventado y que las buenas ideas siguen apareciendo.

Los relatos de los que consta son los siguientes:

La torre de Babilonia: Un grupo de mineros ascienden por una interminable torre con la que los hombres se han propuesto -y conseguido- llegar a la cúpula de los cielos. ¿Pero qué encontrarán allí? Se trata del primer relato que escribió Chiang, con el cual ganó el premio Nebula. Es una historia magnífica, llena de sentido de la maravilla, en el cual explora de la forma racional propia de la ciencia ficción un concepto propio de la fantasía: ¿qué ocurriría si la concepción del mundo que tenían los babilonios fuese correcta?

Comprende: Narrado en primera persona, este relato nos recuerda en cierta forma a la maravillosa Flores Para Algernon, de Daniel Keyes. Comprende no tiene la belleza sentimental de esa historia, pero explora unas posibilidades más interesantes intelectualmente. En este caso el protagonista ha sufrido graves daños cerebrales y recibe un tratamiento experimental para regenerar su tejido neuronal. El tratamiento funciona mejor de lo esperado y el sujeto se hace progresivamente más inteligente hasta dejar completamente atrás al resto de la humanidad. Resulta un concepto muy difícil de desarrollar, porque ¿quién sabe cuáles serían las preocupaciones y actividades de un ser de estas características? Sin embargo Chiang lleva la historia a buen puerto en otro relato memorable.

Dividido entre cero: Para mi gusto un relato más discreto, teniendo en cuenta la compañía en la que está, pero no por ello deja de ser original e interesante. Se trata de un relato de personajes y del impacto en sus vidas que supone un descubrimiento matemático. Chiang claramente comprende la belleza y el poder de las matemáticas, aunque en este caso el descubrimiento en cuestión no terminó de convencerme del todo.

La historia de tu vida: Es una historia de lingüística y primeros contactos. La comunidad científica internacional se vuelca para descifrar el idioma de unos seres alienígenas con los que se ha establecido contacto. Sin embargo, el modo tan diferente en que estos alienígenas piensan y conciben el mundo lo hace casi imposible. Se trata de un relato hermoso, poderoso, que ganó el Nebula, el Theodore Sturgeon Memorial y el Seiun.

Setenta y dos letras: De vuelta a la fantasía, este relato está situado en la era victoriana, donde la ciencia que más espectaculares resultados está arrojando es la cabalística, preocupada por encontrar el Nombre Verdadero de las cosas y las ideas. A un brillante animador de autómatas se le ofrece unirse a la más grande de las empresas científicas de todos los tiempos, que puede salvar a los seres humanos de la extinción. Se trata de otro relato brillante, de los que dejan sin aliento, que ganó el premio el Sidewise.

La evolución de la ciencia humana: Es un relato ultracorto, en forma de artículo, en el que se trata las consecuencias del fin de la investigación científica humana, ya que ésta la desarrollan ahora inteligencias sobrehumanas. Es un relato muy corto, que no está mal pero que se encuentra un poco fuera de lugar entre los gigantes que le rodean.

El infierno es la ausencia de Dios: Otro relato de fantasía auténticamente maravilloso, sobre un hombre que trata de encontrar el amor a Dios después de que su esposa fuera una de las víctimas mortales de la aparición de un ángel. Debe conseguirlo porque no puede permitirse ir al infierno, ya que los testigos de la aparición vieron la ascensión al cielo del alma de su mujer. Nuevamente Chiang nos sobrecoge con la belleza de un relato de lo que podríamos llamar fantasía científica, con el que ganó el Hugo, el Nebula y el Locus.

¿Te gusta lo que ves? (Documental): Relato en forma de documental sobre los efectos de una tecnología que permite "desconectar" la parte del cerebro que percibe la belleza de los rostros. Se trata de un relato por momentos algo tramposo pero también brillante, que hace que el lector reflexione y se plantee algunos dilemas morales.


En fin, si tengo que definir este libro en una sola palabra sólo se me ocurre ésta: Glorioso.

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miércoles, agosto 16, 2006

Entretener y divertir

Se llama fandom al conjunto de los aficionados a la literatura fantástica. Más concretamente, se refiere a la parte de aficionados que se organiza, que participa en foros de internet sobre esta materia, que lee o edita revistas, que asiste a convenciones...

Como he comentado en algún artículo anterior, la tendencia a asociarse que existe entre los aficionados a la literatura fantástica es algo que no tiene parangón en otros géneros. Esto puede ser visto como algo positivo, pues revela que que es una literatura viva, que levanta pasiones en los lectores. Pero también tiene su lado negativo, ya que puede conducir a un estado de estancamiento en el que se crea un círculo cerrado que rechaza las ideas nuevas.

Rafael Marín, sin duda uno de los más grandes autores del género en España, levantó una cierta polémica recientemente con un artículo en su blog, en el que realizaba afirmaciones como:
El fandom sigue pecando de exceso de crítica desde la falta de madurez y de baremos certeros para esa crítica. Se sigue creyendo ombligo del mundo, poseedor de la verdad absoluta, dueño de su parcela en la vida que no admite que esa parcela tiene por definición que romper la alambrada y abrirse a otros caminos. El fandom está dando la espalda a la mucha y buena literatura fantástica que se empieza a hacer en este país, bien desde el fundamentalismo absurdo de quien no comprende qué demonios es esto de lo literario, bien desde el frikismo exacerbado donde la lectura no es ni siquiera un término en la ecuación (veo que se es fan de un solo libro, o de una sola película, no de un género).

Marín claramente está desencantado con ciertas actitudes del fandom, lo cual también se refleja en algunas de sus intervenciones en los foros de Sedice. En ellas se queja de que en ocasiones el fandom alaba sus novelas y las eleva a la categoría de clásicos (Lágrimas de Luz, La Leyenda del Navegante) pero que a la hora de la verdad las ventas son reducidas. También se queja de que cuando intenta una fantasía diferente, que rehúye los tópicos usuales (refiriéndose a su novela Elemental, Querido Chaplin) el lector de fantasía mira hacia otro lado, siempre quiere lo mismo una y otra vez.

En todo esto creo que tiene una parte de razón, pero en mi opinión está confundiendo el papel del aficionado. La labor de los que compramos novelas no es premiar a los autores que más lo merezcan de acuerdo a ciertos criterios literarios, ni tenemos obligación alguna de apoyar ninguna temática en concreto ni a autores que intenten tomar mayores riesgos y hacer algo diferente. Nosotros somos clientes, y si gastamos parte del dinero que hemos ganado con nuestro trabajo en libros de ficción es porque esperamos algo a cambio. Concretamente, esperamos que nos entretengan y nos diviertan.

Es cierto que hay muchas formas de entretener y divertir. Se puede hacer creando personajes memorables, siendo un buen contador de historias, jugando con maestría con el lenguaje, transmitiendo ideas poderosas o con cualquier combinación de las anteriores. Pero lo que está claro es que de un modo u otro hay que hacer al lector disfrutar, porque en caso contrario empleará el dinero y tiempo que tiene reservado al ocio en ir al cine, o salir de tapas, o simplemente en leer otro libro que le haga disfrutar más.

Digo todo esto que debería ser obvio porque creo que puede existir la tentación de sentirse superior, de pensar que si no compramos un libro es porque somos cerrados o porque estamos por debajo de ese nivel. En un comentario en su blog, el propio Rafael Marín decía:
Nos comentaba Juanmi que la gente le pide solo Akassa Puspa (es más, se hinchó a firmar libros de la saga, pero no de los otros) cuando a él el cuerpo le pide hacer otras cosas. Idem con Javi Negrete, que va a tener que escribir por güitos una tercera parte de La espada de fuego, cuando el cuerpo le pide hacer una novela histórica de griegos y esas cosas.

Es muy respetable y hasta admirable que se tengan inquietudes e integridad artística para intentar lo que la inspiración requiere. Sin embargo, yo sé por qué la gente pide más Akasa Puspa y La Espada de Fuego: Porque disfrutamos como enanos leyéndolas y queremos más de eso. No necesariamente continuaciones de esas series, pero sí algo que nos haga disfrutar de esa forma. Queremos más Canción de Hielo y Fuego, más Tigana, más Vorkosigan y más Señor de los Anillos. El autor que sea capaz de hacernos disfrutar así va a ser difícil que no tenga éxito. Si el estilo o inquietudes de los escritores les lleva en otras direcciones lo respeto totalmente, pero en ninguna parte he firmado comprometiéndome a comprar sus libros.


En este artículo he querido reivindicar nuestra condición de clientes y pedir un respeto. Si no compramos un libro de ficción a lo mejor no es porque sea demasiado bueno para nosotros, sino porque nos aburre, o nos hace disfrutar menos que otros. No obstante, lo que no querría hacer es caer en la demagogia fácil. Las cosas no son sencillas y está claro que Rafael Marín, un escritor al que por cierto admiro mucho, tiene parte de razón en sus críticas. Yo mismo no puedo explicarme por qué libros que parecen tenerlo todo para triunfar no lo hacen. Si además entramos a hablar de por qué la buena literatura de género no tiene aceptación entre el público en general podríamos llevarnos aquí todo el día.

Pero que no se eche la culpa a los lectores por no comprar el libro. Si no compran será por algo, y la única forma de ganárselos será escribir historias que les gusten. Por mi parte, estaré encantado de dar mis veinte euros por cualquier historia que de verdad me haga disfrutar. No solo pago de muy buena gana, sino que hasta doy las gracias... Así que, por favor, ¡escribidlas! Contadme historias que me mantengan en vilo y que me dejen deseando más tras terminar un libro a las tres de la mañana.

domingo, agosto 13, 2006

The Dragon Waiting, de John M. Ford




The Dragon Waiting ganó el World Fantasy Award en 1984, imponiéndose entre otros nominados a Lyonesse de Jack Vance, The Armageddon Rag de George R.R. Martin (probablemente la novela más desconocida de este autor), y Cementerio de Animales de Stephen King.

Se trata de historia alternativa aderezada con generosas dosis de magia. La historia transcurre en el siglo XV, en una Europa en la que el Imperio Bizantino no ha caído, sino que sigue más fuerte que nunca y domina medio continente. Juliano el Apóstata, aquí llamado Juliano el Sabio, consiguió erradicar el cristianismo como religión oficial del imperio. La fuerza de las legiones de Constantinopla, las intrigas de sus espías y magos y su tolerancia hacia las religiones y culturas de los pueblos sometidos hacen que la expansión imperial prosiga, sin que nadie parezca capaz de oponérsele.

El libro está dividido en tres partes. En la primera de ella se presentan, casi como novelas cortas independientes, las historias de tres de los principales protagonistas: Un niño galés un día presencia cómo unos soldados transportan a un mago bizantino al que han tomado prisionero. El chico es capaz de oír en su mente la voz del hechicero, y desde entonces su ambición es convertirse también en mago. Sin embargo, el precio a pagar por el uso de la magia es alto. Por otra parte, el hijo adolescente de un goberador bizantino de la Galia se ve empujado por su ambiciosa madre a desear el trono imperial que antaño ocupó su familia. Por último, vemos a través de los ojos de la doctora Ricci, médico personal de Lorenzo de Medici, cómo el esplendor cultural de Florencia se ve amenazado por las intrigas urdidas por Sforza, el duque vampiro de Milán, con el apoyo del Imperio Bizantino.

En una segunda parte se narra cómo los personajes se conocen. Esta parte tiene forma casi de relato de misterio tipo Agatha Christie, con un asesinato aparentemente imposible de por medio.

Finalmente, los protagonistas, unidos por su odio al Imperio, se dirigen a Inglaterra para tratar de desbaratar los planes expansionistas bizantinos. Para ello se verán involucrados en la dramática historia del rey Ricardo III. que inspiró la famosa tragedia de Shakespeare. Esta vez, sin embargo, el desenlace podría ser muy distinto.

El libro comienza muy bien. Cada una de las tres novelas cortas iniciales es muy buena y nos permite conocer una parte de la cultura de esta Europa alternativa, al tiempo que nos presenta de forma eficiente a los protagonistas. La segunda parte mantiene el nivel con una ingeniosa historia de misterio y algún personaje nuevo.

Sin embargo, a partir de ahí Ford pierde un poco el control de la historia. Las motivaciones de los protagonistas dejan de estar claras y asistimos a sus actos sin saber muy bien qué es lo que pasa por sus cabezas. Además, el relato se vuelve confuso por momentos, con continuos saltos en el tiempo que en ocasiones impiden saber qué está pasando y por qué los personajes actúan así. No soy de los que espero que el escritor nos dé todo masticado para que no tengamos que pensar, pero no le veo sentido a introducir confusión de forma absurda, sin que con ello se obtenga ningún beneficio en el proceso narrativo.

Finalmente llegamos a un desenlace que no voy a revelar pero que calificaré como extraño y de carácter muy mágico, en abierto contraste con el resto de la historia que se centra más en las intrigas políticas. En cierta forma me recordó al final de la trilogía del Vatídico, de Robin Hobb, en la que también se produce un radical cambio de tono. Sin embargo, en la trilogía de Hobb es fácil aceptarlo por lo bien que funcionan los personajes y lo interesado que está el lector en lo que les pasa. Aquí, en cambio, el final me dejó un poco frío.

En resumen, una historia alternativa ambiciosa y de planteamientos muy interesantes, que no acaba de desarrollar todo su potencial debido a problemas en la técnica narrativa. No obstante, resulta una lectura interesante y, sobre todo al principio, atrayente.

La novela fue publicada en español por Martínez Roca, con el título Cuando el Dragón Despierte (gracias a Toniluro por el dato). Sin embargo es muy difícil de encontrar en nuestro idioma. Yo mismo no tenía ni idea de que había sido publicada hasta que me lo indicaron. Por tanto es probable que la mejor forma de obtenerla sea en inglés.

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sábado, agosto 05, 2006

Fantasía en inglés y la situación de la fantasía en España

Mi idea con este blog no es sólo hacer críticas de los libros de fantasía que he leído y sigo leyendo, sino también informar sobre nuevas novelas que aún no he leído, ya sea porque no he tenido tiempo o porque forman parte de sagas y prefiero esperar a que estén completas.

Lógicamente, cuando comento novelas que no han sido traducidas a nuestro idioma me estoy dirigiendo al lector de habla castellana que compra novelas en inglés. No sé cómo de reducido será ese grupo. Supongo que mucho. Pero por escasa que sea la audiencia lo hago con gusto y de ese modo yo también acabo conociendo novelas destacadas, la mayoría de las cuales seguramente leeré antes o después.

Así pues, deseo presentar una serie de artículos que iré publicando poco a poco bajo el título Nueva fantasía a tener en cuenta, entremezclados con reseñas más tradicionales. En ellos hablaré de algunas de las novedades destacadas que surgen por EEUU e Inglaterra. Recientemente intenté un enfoque distinto: agrupar en un artículo mensual las novedades importantes del mes. Pero a raíz de un comentario de un lector me di cuenta de que esto no resultaba útil. En vez de hacer un repaso tan exhaustivo de las novedades lo que hay que hacer es presentar las realmente destacadas, las que de verdad puede merecer más la pena comprar.

Quiero aprovechar este momento para recomendar a los que dominéis el inglés que no dudéis en leer novelas en este idioma en vez de esperar a que sean traducidas. Las ventajas son abrumadoras:

  • Las novelas siempre pierden en la traducción, incluso cuando la traducción es buena. Si se puede elegir, ¿por qué no leer la historia tal y como su autor quiso escribirla? Además, la traducción a veces son malas. Por desgracia las ventas dentro de nuestro género favorito suelen ser bajas y las editoriales más de una vez han caído en la tentación de reducir costes en las traducciones, con la lógica repercusión en la calidad.

  • El precio. Un libro publicado en español nos puede salir por 20 euros. En fantasía épica aún más, ya que las novelas suelen ser muy extensas, con lo que las editoriales acaban dividiéndolas en dos volúmenes o inflando el precio, de forma que al final la broma nos sale más cerca de los 30 que de los 20 euros. Por cada novela, claro. En el caso de las series multiplíquese por el número de volúmenes correspondiente y el resultado da escalofríos. En cambio, en inglés existe un mercado de segunda mano muy desarrollado, y a menudo podemos adquirir un libro nuevo o casi nuevo por poco más de 10 euros, incluyendo gastos de envío hasta España.

  • La libertad de elección. Si compramos novelas traducidas sólo podemos escoger entre las pocas novedades que las distintas editoriales sacan cada año, mientras que de otro modo todas las posibilidades están abiertas.

  • Nos permite practicar el idioma y aumentar vocabulario.

El único reparo es que me da pena quitarle ventas a las editoriales que publican fantasía y CF, que bastante mal lo pasan ya las pobres. Me resulta un poco extraño hablar así. Se trata de un negocio, al fin y al cabo. Cada cual mira por sus intereses y las editoriales no nos regalan los libros, precisamente. Pero lo cierto es que el mundillo de la literatura fantástica es reducido y existe mucha complicidad. Todos somos un poco como de la familia. Varias de las editoriales son mitad negocio mitad labor desinteresada por amor al género, y la relación con los lectores a menudo es muy estrecha (convenciones, etc). Personalmente me parece algo muy bonito, aunque intelectualmente también soy consciente de que si queremos que el género despegue de verdad el camino a seguir no va por ahí. De todas formas, y para completar la idea anterior, el número de personas que compran las novelas en inglés desde España debe ser muy reducido. Difícilmente van a suponer un problema real para las editoriales.

Todo esto me lleva a pensar en la situación editorial en España. En los problemas que existen, más concretamente. Está teniendo lugar una interesante discusión en los foros de Los Espejos de la Rueda que trata sobre este tema, y Hartree ha publicado un artículo en su blog.

A la ciencia ficción le va un poco mejor, pero en el campo de la fantasía las novedades de calidad llegan con cuentagotas o directamente no llegan. Últimamente el mercado se está llenando de saldos o ediciones de bolsillo que a los lectores nos gustan, porque nos permiten hacernos con libros interesantes a un precio razonable. Pero se trata de reediciones de clásicos o de libros de hace varios años que no se han vendido bien y que algunas editoriales saldan. El panorama está complicado para que lleguen novedades interesantes, máxime cuando infraproductos de las distintas franquicias (Dragonlance, etc) se venden mucho más que novelas de elevada calidad. Me he enterado incluso que La Historia de tu Vida, esa absolutamente maravillosa colección de relatos de Ted Chiang publicada por Bibliópolis, ha sido un fracaso de ventas... Así mal nos va a ir.

Y es que el mercado no da para más. Simplemente no hay suficientes lectores que compren novelas de género para que esto funcione de verdad. Somos muchos menos que en el mundo anglosajón, por supuesto, pero lo peor es que tenemos arraigados prejuicios contra la fantasía. Ahora mismo la última entrega de La Espada de la Verdad es número 1 de ventas en EEUU. No número 1 de ventas en el género, sino líder absoluto de ficción. Igualito que aquí.

También tengo que decir que los "atropellos" entre comillas de los que nos quejamos los lectores (el precio de los libros, que se dividan novelas en dos tomos) no son culpa de las editoriales. Con el nivel de ventas que hay, no hay otro remedio. Si no las cuentas no salen.

Esto no quiere decir que las editoriales no cometan errores de bulto, que sí que lo hacen. Se abandonan sagas a medias cuando las ventas no acompañan, con la consiguiente desconfianza generada en los lectores. Se cambia el formato de la serie a mitad de la misma... Pero lo peor es su fracaso a la hora de vender el producto al gran público. Que ya sé que es complicadísimo, pero es que parece que ni siquiera lo intentan.

Por mi parte estoy convencido de que la única esperanza es que la fantasía salga del gueto. No es imposible, ahí está El Señor de los Anillos o Harry Potter. Y además las películas de fantasía épica están teniendo éxito (no sólo ESDLA, también Narnia, por ejemplo), y van a llevarse a la gran pantalla muchas más, con las correspondientes ventas de libros. Pero me doy cuenta de que esto es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Quizá un comienzo podría ser que las portadas tuvieran un aspecto más serio, porque se ve cada cosa en algunas editoriales que es imposible que alguien que no sea aficionado se compre uno de esos libros sin que se le caiga la cara de vergüenza. Si además los libros de género dejaran de estar apartados en su propio nicho en las librerías ya sería fantástico, aunque supongo que esto será casi imposible de controlar. Lo que está claro es que el mainstream no va a absorber una mala copia del Señor de los Anillos; pero es que en el género se están publicando algunas cosas cuya calidad y capacidad de entretener es superior a la de la mayoría de los bestsellers de turno. Qué lástima que no seamos capaces de aprovecharlo.

Lo único positivo de las dificultades que hay para tener éxito con las novedades extranjeras es que se están publicando muchas más novelas de fantasía española, donde las editoriales se ahorran el coste de la traducción. Como estos son géneros tradicionalmente anglosajones muchos nos creíamos que lo de aquí es de inferior calidad, pero los Negrete, Marín, Aguilera, Rodolfo Martínez y compañía están demostando lo contrario. Son menos pero se pueden situar entre los autores extranjeros con total dignidad.

De todas formas, aunque los escritores locales hayan respondido, no es que la situación sea para tirar cohetes: estamos muy lejos de que los mejores autores puedan vivir de la literatura. Pero al menos se van publicando, lo cual ya es algo. El premio Minotauro, con su importante dotación económica, es un paso en la dirección correcta: Ojalá dure.


Entretanto, regálale algún buen libro de fantasía juvenil a un niño de la familia. Además del consabido Harry Potter hay más donde elegir: La Historia Interminable, El Hobbit, etc. O a algún adulto, leñe. Que es que la mayoría se sorprendería de ver lo buenas que son algunas de las cosas que se publican. A ver si haciendo proselitismo sacamos esto adelante...

martes, agosto 01, 2006

Obituarios: David Gemmell y Jim Baen



David GemmellDavid Gemmell, autor de alrededor de treinta novelas de fantasía heroica, entre ellos la saga Drenai, falleció el 28 de julio del 2006 a los 57 años, dos semanas después de realizársele un cuádruple bypass. Gemmell escribió su primera novela (Legend, 1984), después de que se le informara erróneamente de que tenía una enfermedad terminal y le quedaba poco tiempo de vida. Debió tratarse de un personaje original, que vivió la vida intensamente. A los 17 años fue expulsado del colegio por organizar un entramado de apuestas ilegales. A partir de ahí se ganó la vida con todo tipo de trabajos, desde conductor de camiones a portero de discoteca en el Soho. Trabajaba como periodista cuando empezó a publicar, tras no dejarse desanimar por alguna nota de rechazo particularmente hiriente por parte de los editores. En una ocasión, al realizar un reportaje sobre un circo, convenció al domador de leones para que le dejara meter la cabeza en la boca de un león. Según contaba él, nunca en su vida encontró algo tan horriblemente maloliente como el aliento del felino. Finalmente fue despedido por utilizar los nombres de sus compañeros de trabajo en su exitosa novela Waylander. Desde entonces trabajó como escritor a tiempo completo con gran éxito de ventas, ya que no tanto de crítica. Antes de morir trabajaba en una trilogía de novela histórica sobre Troya, de la que había terminado los dos primeros tomos. Le sobreviven su mujer Stella, un hijo y una hija.

No he tenido ocasión aún de leer una novela suya, aunque eventualmente le daré una oportunidad a su obra. Por lo que he leído no creo que sea del estilo que me gusta, pero quién sabe. En cualquier caso las noticias así siempre son muy tristes. Que descanse en paz.

Jim BaenDescanse en paz también Jim Baen, fallecido en junio de un ataque al corazón. Baen, menos conocido por estos lares, es también un personaje relevante en el mundo de la literatura fantástica. Fundó Baen Books, dedicada a la publicación de ciencia ficción y fantasía ligera, es decir, entretenida y de acción más que de grandes ideas. También fue un gran impulsor de la publicación de e-books por internet. Ayudó en sus inicios a muchos escritores, de los cuales los más conocidos en España son David Weber, autor de la serie de Honor Harrington y, sobre todo, Lois McMaster Bujold, autora de la serie de Miles Vorkosigan.


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Viajes en el tiempo: Dos novelas maravillosas


Resulta curioso que, a pesar de ser un argumento típico de la ciencia ficción, mis dos novelas favoritas sobre viajes en el tiempo sean de fantasía. Con permiso de mi admirado Asimov y su muy recomendable El Fin de la Eternidad, o de Connie Willis y su no menos interesante Libro del Dia del Juicio Final, entre otras muchas buenas novelas de ciencia ficción que incluyen viajes en el tiempo.

Como siempre, la distinción entre fantasía y ciencia ficción es un poco arbitraria. Muchas novelas de ciencia ficción se valen de adelantos tecnológicos que no tienen base alguna en la ciencia actual. Y es que, como decía Arthur C. Clarke, cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. Mi criterio personal para distinguir entre estos dos géneros hermanos, tan bueno como otro cualquiera, es que en la ciencia ficción existe al menos una pretensión de que todo lo que ocurre a lo largo de la historia tiene una explicación científica.

Según ese criterio, las dos novelas que voy a comentar son fantasía, aunque puede haber alguna duda en lo que se refiere a la segunda de ellas. Se trata de Las Puertas de Anubis, de Tim Powers, y, sobre todo, de Volver a Empezar, de Ken Grimwood.

A continuación paso a comentarlas, pero debo en primer lugar disculparme ante el lector por no poder dar todos los detalles sobre el argumento que querría. Soy consciente de que así voy a perder parte del sentido de la maravilla en la descripción de estas dos deliciosas novelas. Pero es precisamente en el gradual descubrimiento de la belleza y perfección de las historias en donde reside buena parte del placer de la lectura; y el objetivo de este artículo es animaros a disfrutarlas, pero no a costa de estropearlas revelando más de la cuenta.


Anubis Gates

  • Las Puertas de Anubis (The Anubis Gates, 1983), de Tim Powers


Tim PowersDebo admitir que no colocaría a Tim Powers en una lista de mis autores favoritos. El enorme caudal de su imaginación es sorprendente. Sus novelas están abarrotadas de ideas e imágenes audaces... quizá en exceso. A menudo me dejan la sensación de que el autor no ha sabido manejarlas del todo bien. En cuanto a conceptos brillantes pocos pueden igualarle, pero la trama de sus narraciones se resiente. No acaba de funcionar del todo la historia, o quizá su ritmo es demasiado irregular, pero parece que siempre hay algo que impide disfrutar plenamente de la misma.

Sin embargo nada de esto ocurre en Las Puertas de Anubis, su obra más famosa. Es muy difícil escribir una buena historia de viajes temporales en la que todos los cabos sueltos encajen de forma satisfactoria. Powers lo consigue aquí con suficiencia. Es la oportunidad perfecta de recrearse en el poder de su imaginación, con una historia vertiginosa en la que todo encaja como en un mecanismo de relojería.

Brendan Doyle, el principal protagonista, es un académico de perfil bajo que es contratado por el magnate financiero londinense Clarence Darrow. En principio, su bien remunerado cometido sería dar una charla sobre el poeta Samuel Taylor Coleridge, sobre el que Doyle ha publicado un libro. La realidad es mucho más excitante que todo eso, ya que las investigaciones patrocinadas por Darrow han descubierto una serie de puertas en el tiempo que permiten viajar a ciertos momentos en concreto del pasado. Uno de ellos conduce al Londres de 1810, en la noche en que Samuel Coleridge pronuncia una conferencia cuyos contenidos no han llegado hasta la actualidad.

Darrow, necesitado de fondos, concibe el plan de ofrecer un viaje turístico al pasado a un grupo de millonarios aficionados a la poesía. Cobrará unas cantidades fabulosas a cambio de la oportunidad de oír al gran poeta en persona. El papel de Doyle en todo esto será simplemente pronunciar una charla previa sobre Coleridge y comentar tras el regreso la conferencia que éste haya pronunciado.

Samuel Taylor ColeridgeTras un período de lógica incredulidad, Doyle se acaba convenciendo y acepta participar. La velada resulta un éxito rotundo... hasta que, momentos antes de volver, nuestro protagonista es secuestrado por unos desconocidos y se queda atrapado en el Londres de Coleridge, Wordsworth y Byron.

Doyle consigue escapar de sus captores y al principio está convencido de que con sus conocimientos sobre la época no tendrá dificultad alguna en prosperar. No obstante, se tendrá que rendir ante la dura realidad. Una cosa son los conocimientos académicos y otra muy distinta la habilidad práctica de sobrevivir en una sociedad tan pintoresca y peligrosa. Pero muy pronto tiene que espabilar, porque los despiadados individuos que lo capturaron siguen sus pasos. Parecen saber demasiado sobre él y están dispuesto a torturarlo para averiguar lo que aún ignoran.

Mientras tanto, los propósitos de Darrow son menos inocentes de lo que parecían. Basándose en registros históricos inéditos que han llegado a su poder, tiene motivos para creer que existe un hombre en el Londres de principios del sigo XIX que puede ayudarle a engañar a la muerte y superar el cáncer incurable que lo corroe. Y no le importa el enorme precio a pagar.

Las Puertas de AnubisLos acontecimientos se precipitan a un ritmo frenético, mientras se entremezclan las historias de personajes memorables, desde Coleridge hasta Lord Byron, pasando por el brutal asesino en serie Cara-de-Perro Joe, al que se considera un licántropo aunque la realidad es mucho más horrible que eso. También juegan un papel relevante un grupo de magos supervivientes desde tiempos inmemoriales, que buscan invocar a los dioses egipcios o, en su defecto, causar la destrucción de Inglaterra para impedir su dominio sobre Egipto; un terrorífico payaso demente que es uno de los líderes de los mendigos de Londres; una plaga de monos danzarines; una poetisa disfrazada de jovencito que está obsesionada por vengar el asesinato de su novio; un complot para asesinar al rey; una sociedad arcana ahora en decadencia pero antaño dedicada a la protección mágica de Inglaterra; viajeros en el tiempo homicidas que tratan de asesinar a Doyle mientras tararean canciones de los Beatles en pleno 1810...

Parece imposible manejar con éxito tantas hebras, pero Powers consigue integrarlas a la perfección en una historia coherente. A lo largo de la narración todos y cada uno de los misterios van quedando explicados satisfactoriamente. El propio Doyle pronto comprende el papel que la historia le ha reservado, pero continuamente se ve sorprendido por los acontecimientos, incluso los que sabe de antemano que van a ocurrir, ya que las cosas casi nunca son lo que parecían en un principio.

En resumen, se trata de una estupenda historia de aventuras, terror, magia y viajes en el tiempo en un fascinante marco histórico, al que se ha añadido la magia imaginada por Powers. La diversión está asegurada.


Replay


  • Volver a Empezar (Replay, 1987), de Ken Grimwood




Ken GrimwoodResulta paradójico que libros pertenecientes a franquicias de calidad ínfima estén siempre presentes en las librerías mientras que obras maestras como Volver a Empezar (Replay) son prácticamente inencontrables. Lo más recomendable si se habla inglés es adquirirlo en su versión original. En caso contrario no hay más remedio que encomendarse a un golpe de suerte para encontrar la edición de Martínez Roca en una tienda de libros usados, o quizá conocer a alguien que nos la pueda prestar. Ken Grimwood es un autor que no se ha prodigado en el género fantástico, con apenas un par de novelas, lo cual sin duda ha contribuido a que Replay no tenga la fama que merece. El autor falleció en el 2003, a los 59 años, mientras trabajaba en una secuela de esta novela.

Al comienzo de la historia el protagonista, Jeff Winston, muere de un ataque al corazón a los 43 años. Para su sorpresa, se despierta en 1963, en su cuerpo de 18 años, aunque conservando todos los recuerdos y experiencias que ha acumulado a lo largo de su vida. Pronto se convence de que no se trata de ningún sueño, y se encuentra con el problema de qué hacer a continuación.

Volver a EmpezarDe esta forma comienza una larga serie de repeticiones en las que Winston tiene la posibilidad de vivir su vida una y otra vez. Las decisiones que va tomando, partiendo de su conocimiento sobre los hechos históricos que van a acontecer y sus propias experiencias, hacen que su vida en cada uno de los casos sea muy distinta, mientras lucha por descubrir la causa de su extraña capacidad y realizarse como persona en tan curiosas circunstancias.

Cada una de las repeticiones es una historia fascinante en sí misma, impredecible y llena de detalles. En ningún momento resultan repetitivas ya que, a lo largo de sus múltiples vidas, Winston madura y sus perspectivas sobre lo que es realmente importante van cambiando. El resultado es una lectura realmente hermosa, repleta de momentos emocionantes que me hicieron derramar alguna que otra lágrima. Se trata de una obra que, además de contener una historia de amor que trasciende al tiempo y a la muerte, nos habla del significado mismo de la existencia.

Replay es un libro muy indicado para prestárselo a alguien que se pregunta por qué nos gustan todas esas historietas absurdas de magia y fantasía. Es de esas raras historias perfectas, que se terminan con dolor de corazón por saber que aunque se lea de nuevo ya no será exactamente lo mismo que leerla por primera vez. Afortunados vosotros, si tenéis la oportunidad de hacerlo.


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