Literatura fantástica en internet (II): ¿críticas o reseñas?
Hace unos meses Rodolfo Martínez, uno de los más destacados autores españoles de literatura fantástica, se quejaba amargamente de una crítica de su libro Sherlock Holmes y las huellas del poeta, que según él estaba poco argumentada.
Confieso cierto regocijo malicioso al ver a un escritor pegándole palos (dialécticos, claro) a un crítico. Normalmente es al revés.
Aclaro que el regocijo va más que nada dirigido hacia el escritor, al que por otra parte admiro, y no hacia el crítico. Leída la crítica que originó la polémica, me parece que el trabajo de su autor es correcto. El mismo Rodolfo Martínez comenta que "siempre he sostenido públicamente que un escritor no debe entrar a discutir las críticas que se le hacen". Lleva razón y debería haberlo hecho así, porque de otra forma sólo logra que su reacción parezca una pataleta. El autor es el autor, y el crítico es sólo uno de entre muchos lectores. No debería descender el autor de su posición para discutir públicamente con el crítico. Los demás lectores ya se formarán su propia opinión sobre la calidad de la crítica: no es necesario que el escritor se convierta en el crítico del crítico.
Tampoco me siento inclinado a descartar todo el asunto entre risas, sin embargo. No dudo que algunos buenos escritores puedan resultar poco inteligentes cuando salen de su trabajo. Como los miembros de cualquier otra profesión, en definitiva. Pero no es el caso de Rodolfo Martínez. Cualquiera que siga su blog verá que aparte de cierta tendencia a meterse en las peleas internas del fandom es una persona que razona muy bien. Da gusto leerle cuando hace comentarios sobre la lectura.
Rodolfo Martínez decía que no puede llamarse crítica, sino que es una reseña. Desde un punto de vista semántico no lleva razón. El diccionario de la RAE define crítica como "Examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc." Está claro que la crítica en cuestión encaja en esa definición. Pero vayamos más al fondo de la materia.
Éste es un tema que ha causado agrias polémicas en los foros y blogs en lengua inglesa últimamente. Por la parte que me toca, he estado pensando un poco en ello. No pretendo tener la verdad absoluta ni mucho menos, pero voy a dar mi opinión.
Mi principal objetivo en este blog es criticar los libros que me voy leyendo. No me hubiera avergonzado en absoluto de firmar una crítica como la que rechazaba Rodolfo Martínez. Así pues, ¿estoy haciendo las cosas mal? ¿No sirven para nada críticas como las que escribo?
Vayamos por partes.
Imaginemos que alguien pregunta en un foro "¿qué tal está la novela X?" Al cabo de cierto tiempo se recibe la respuesta de otra persona cuya cuenta de mensajes en el foro es muy baja, diciendo "Está muy entretenida. Es la mejor novela que he leído en mi vida". Para mí está claro que ese comentario no sirve para nada. Lo mismo podría haber dicho "Es muy aburrida. Es la peor novela que he leído en mi vida", y yo me hubiera quedado igual. No hace nada por describir la novela, ni siquiera conozco al autor del comentario para poder ponerlo en el contexto de lo que sé sobre sus gustos.
No existe ninguna novela tan buena que le guste a todo el mundo, ni ninguna tan mala que no le guste a nadie. Así que cuando me siento a comentar un libro trato de hacerlo de forma que resulte útil a los dos lectores de mi blog. ¿Lo consigo?
Rodolfo Martínez afirma que una crítica debe estar bien fundamentada, y que no basta con decir que tal o cual aspecto de la novela no funciona. En su opinión hay que citar qué cosas concretas son las que no funcionan y argumentar por qué motivo no lo hacen. Por ejemplo, el libro en cuestión es una revisita del personaje de Sherlock Holmes. Se afirma en la crítica que en ocasiones Holmes actúa de forma incompatible con su personalidad "canónica". Rodolfo Martínez argumenta que se debería "explicar por qué no lo es, argumentarlo e incluso, por qué no, poner ejemplos de lo que dice fundamentados en el texto que analiza. Si no lo hace así, lo que dice no vale para nada. No sirve. Es inútil."
En principio parece que aquí puede llevar razón. ¿Qué trabajo habría costado citar un ejemplo? Así habríamos tenido algo más tangible que la impresión subjetiva del crítico.
Pero la cuestión es más compleja que todo eso. Supongamos que el crítico efectivamente hubiera citado uno o dos ejemplos y que efectivamente esos ejemplos pareciesen comportamientos impropios del Holmes que todos conocemos. ¿Significaría eso necesariamente que el crítico tiene razón? Pues no, no es suficiente. Yo mismo sería capaz de citar ejemplos en las obras escritas por el propio Conan Doyle en las cuales Sherlock Holmes actúa de formas que parecen impropias del Holmes que todos conocemos. Y eso no es necesariamente malo; hace al personaje más complejo y menos parecido a una caricatura de sí mismo. O también puede hacerlo inconsistente e increíble. En último extremo vamos a tener que leer del libro o seguir dependiendo de la opinión del crítico sobre si el personaje de Holmes es creíble o no. Por supuesto, podríamos seguir discutiendo hasta la saciedad esos ejemplos y argumentando por qué motivos nos parecen un defecto de la novela. Pero el problema es que ni nosotros estamos escribiendo una tesis doctoral ni nuestros lectores están interesados en leer una. E, incluso si el crítico escribe una tesis doctoral y nosotros tenemos la paciencia de leerla, al final seguimos en desventaja porque él ha leído la novela y nosotros no. Tendremos que utilizar nuestra intuición y conocimientos para decidir si probablemente compartiremos la impresión del crítico o no. He leído críticas literarias del tipo que defiende Rodolfo Martínez (a menudo las que se lee en los periódicos son así) y a pesar de estar más argumentadas y citar con frecuencia la obra criticada no me dan la sensación de ser menos subjetivas. De hecho me parece que en general se extienden demasiado. Son más propias de una discusión de la obra en un club de lectura que de una crítica dirigida a personas que aún no han leído la novela. Tienen su lugar, sin duda, pero no siempre son lo que yo ando buscando.
En definitiva, que el crítico podría haber citado los casos en los que le parece que Holmes actúa de forma poco característica, pero a mí como lector de la crítica que intenta decidir si le interesa la novela probablemente no me habría aportado demasiado. O quizás sí, nunca se sabe.
Lo que yo quiero cuando leo una crítica no es que me suelten una filípica interminable, sino que me expliquen (sin revelarme todo el argumento) de qué va la novela, cómo está narrada, cómo es de interesante y por qué. Es decir, me gustan las críticas argumentadas, pero hasta cierto punto. Cuando escribo una crítica no me resulta suficiente con decir que una novela es aburrida, trato de explicar por qué me lo ha parecido. Pero ahí queda la cosa; no me pongo a citar los pasajes que me parecen lentos ni a comentar con detenimiento el hilo argumental de la novela que, por otra parte, estoy tratando de no revelar. Al final hay que reconocer que cualquier crítica es por naturaleza subjetiva, y hay que procurar argumentar lo mejor posible sin salirse de una extensión razonable.
Y entonces, ¿no valen de nada mis críticas? Si no son más que mis impresiones subjetivas, ¿de qué le sirven a mis dos lectores? Bueno, una de ellos es mi hermana, así que supongo que las leerá por lealtad filial, pero ¿y el otro?
No sé si mis críticas servirán de algo, pero sí puedo decir que cuando leo una crítica para mí lo importante no es sólo lo que la crítica dice, sino también cómo lo dice. Dicho de otro modo, cuando leo una crítica a quien juzgo en primer lugar es al crítico. ¿Comparte mis gustos y criterios? ¿Se expresa de forma inteligente y articulada? Lo importante de una crítica no es que al crítico le gustara el libro o no, sino que dé al lector una idea de cómo es el libro, para que pueda decidir por sí mismo si le va a gustar o no. Así, idealmente, una crítica negativa bien hecha puede hacer que yo me decida a comprar el libro, y al contrario también. Si logro hacerme una idea de los gustos y prejuicios del crítico puedo llegar a entender que lo que él cita como virtud para mí va a ser un defecto o viceversa.
A ésto ayuda, claro, seguir la trayectoria de un crítico. Cuando leo mis blogs favoritos sé de qué pie cojean sus autores y por ello sus comentarios me resultan mucho más útiles. Lo mismo pasa en los foros con las personas que escriben allí habitualmente. Conozco cuáles de ellos comparten mis gustos y cuáles no. Cuando no poseo esa información de contexto tengo que hacerme una idea similar únicamente a partir del contenido de la crítica. Es más difícil pero si es buena se puede hacer. Y, por supuesto, no basta con leer una crítica. Tengo que leer varias para hacerme un retrato más completo de la novela que estoy pensando comprar. De eso se trata, de hacerse una buena idea de cómo es la novela y de si me va a gustar o no.
Para eso sirven las críticas, a mi juicio, y trato de escribirlas de forma que resulten útiles. También trato de revelar mis propios gustos y prejuicios, para que el lector pueda hacer su propio retrato robot del crítico y filtrar con él mis palabras.
Para terminar, comentaré las reglas sobre las críticas del escritor y crítico John Updike (que él mismo ha reconocido romper en ocasiones):
1.- Intenta comprender lo que el autor intentaba hacer, y no le culpes por no lograr lo que no estaba intentando: Estoy de acuerdo y me parece un punto fundamental. Cada obra tiene una ambición determinada y a partir de ahí hay que juzgar hasta qué punto consigue ser todo lo que podía haber sido. A partir de todo eso cada lector decidirá si es lo que le apetece leer en ése momento o no.
2.- Cita al libro lo suficiente -al menos un pasaje extenso- para que el lector pueda formarse su propia impresión sobre la prosa: Estoy de acuerdo sólo en parte, como comenté anteriormente. A veces no me parece útil. En contadas ocasiones sí que me lo parece; por ejemplo, cuando he afirmado que el estilo es demasiado recargado. Ahí sí que procedía citar algún párrafo, cosa que confieso que no he hecho. Entono el mea culpa.
3.- Confirma tu descripción del libro con citas del mismo, incluso si sólo son frases suelta: Aquí no estoy de acuerdo. Probablemente es adecuado para publicar una crítica en el New York Times, donde las potencialmente grandes consecuencias de tus palabras te empujan a ser extremadamente cuidadoso y cauto, pero para lo que yo intento conseguir en mis críticas creo que resultaría entorpecedor.
4.- No te pases al describir el argumento, y nunca reveles el final: Estoy completamente de acuerdo. El crítico que va a dar spoilers debe advertirlo primero; en caso contrario hay que evitarlos a toda costa. Cualquier otra cosa es una traición a la confianza del lector. Al comentar Nunca me Abandones muchos críticos revelaban alegremente el final de la novela, y me fastidian mucho esas cosas.
5.- Si la crítica es negativa, cita novelas del mismo tipo que fueron mejor ejecutadas, de entre la obra del propio autor si es posible, o si no de otros autores. Intenta entender por qué el libro no funciona. ¿Realmente el problema es del libro y no tuyo como lector?: Muy buen consejo. La primera parte, aunque buena, excede los objetivos de las críticas que hago aquí. La segunda parte es fundamental. Hay que ser abierto y sincero sobre tus propios prejuicios y gustos, porque el objetivo no es convencer de nada al lector de la crítica, sino transmitirle bien cómo es la novela.
6.- Sé honrado. No critiques libros contra los que tienes predisposición, o que son de amigos tuyos. No te creas guardián moral de ninguna tradición o estilo, ni un guerrero en una batalla ideológica. Nunca trates de "poner al autor en su sitio". Critica el libro, no al autor. En la medida de lo posible, es mejor ensalzar que criticar negativamente. La comunión entre el crítico y su lector está basada en la presunción de que existe placer en la lectura: Muy buenos consejos, aunque algunos de ellos sean más bien aplicables a críticos profesionales. Me gusta especialmente el último. Al final, lo que merece la pena es la lectura, y lo que de verdad me gusta cuando hago una crítica no es poner mal a algún libro, sino transmitir el placer que he sentido al leerlo. Esto me parece totalmente fundamental.
Y eso es todo, pido disculpas por la extensión de esta entrada, y prometo que las próximas serán comentarios de libros (que sobre eso va el blog, al fin y al cabo).
Confieso cierto regocijo malicioso al ver a un escritor pegándole palos (dialécticos, claro) a un crítico. Normalmente es al revés.
Aclaro que el regocijo va más que nada dirigido hacia el escritor, al que por otra parte admiro, y no hacia el crítico. Leída la crítica que originó la polémica, me parece que el trabajo de su autor es correcto. El mismo Rodolfo Martínez comenta que "siempre he sostenido públicamente que un escritor no debe entrar a discutir las críticas que se le hacen". Lleva razón y debería haberlo hecho así, porque de otra forma sólo logra que su reacción parezca una pataleta. El autor es el autor, y el crítico es sólo uno de entre muchos lectores. No debería descender el autor de su posición para discutir públicamente con el crítico. Los demás lectores ya se formarán su propia opinión sobre la calidad de la crítica: no es necesario que el escritor se convierta en el crítico del crítico.
Tampoco me siento inclinado a descartar todo el asunto entre risas, sin embargo. No dudo que algunos buenos escritores puedan resultar poco inteligentes cuando salen de su trabajo. Como los miembros de cualquier otra profesión, en definitiva. Pero no es el caso de Rodolfo Martínez. Cualquiera que siga su blog verá que aparte de cierta tendencia a meterse en las peleas internas del fandom es una persona que razona muy bien. Da gusto leerle cuando hace comentarios sobre la lectura.
Rodolfo Martínez decía que no puede llamarse crítica, sino que es una reseña. Desde un punto de vista semántico no lleva razón. El diccionario de la RAE define crítica como "Examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc." Está claro que la crítica en cuestión encaja en esa definición. Pero vayamos más al fondo de la materia.
Éste es un tema que ha causado agrias polémicas en los foros y blogs en lengua inglesa últimamente. Por la parte que me toca, he estado pensando un poco en ello. No pretendo tener la verdad absoluta ni mucho menos, pero voy a dar mi opinión.
Mi principal objetivo en este blog es criticar los libros que me voy leyendo. No me hubiera avergonzado en absoluto de firmar una crítica como la que rechazaba Rodolfo Martínez. Así pues, ¿estoy haciendo las cosas mal? ¿No sirven para nada críticas como las que escribo?
Vayamos por partes.
Imaginemos que alguien pregunta en un foro "¿qué tal está la novela X?" Al cabo de cierto tiempo se recibe la respuesta de otra persona cuya cuenta de mensajes en el foro es muy baja, diciendo "Está muy entretenida. Es la mejor novela que he leído en mi vida". Para mí está claro que ese comentario no sirve para nada. Lo mismo podría haber dicho "Es muy aburrida. Es la peor novela que he leído en mi vida", y yo me hubiera quedado igual. No hace nada por describir la novela, ni siquiera conozco al autor del comentario para poder ponerlo en el contexto de lo que sé sobre sus gustos.
No existe ninguna novela tan buena que le guste a todo el mundo, ni ninguna tan mala que no le guste a nadie. Así que cuando me siento a comentar un libro trato de hacerlo de forma que resulte útil a los dos lectores de mi blog. ¿Lo consigo?
Rodolfo Martínez afirma que una crítica debe estar bien fundamentada, y que no basta con decir que tal o cual aspecto de la novela no funciona. En su opinión hay que citar qué cosas concretas son las que no funcionan y argumentar por qué motivo no lo hacen. Por ejemplo, el libro en cuestión es una revisita del personaje de Sherlock Holmes. Se afirma en la crítica que en ocasiones Holmes actúa de forma incompatible con su personalidad "canónica". Rodolfo Martínez argumenta que se debería "explicar por qué no lo es, argumentarlo e incluso, por qué no, poner ejemplos de lo que dice fundamentados en el texto que analiza. Si no lo hace así, lo que dice no vale para nada. No sirve. Es inútil."En principio parece que aquí puede llevar razón. ¿Qué trabajo habría costado citar un ejemplo? Así habríamos tenido algo más tangible que la impresión subjetiva del crítico.
Pero la cuestión es más compleja que todo eso. Supongamos que el crítico efectivamente hubiera citado uno o dos ejemplos y que efectivamente esos ejemplos pareciesen comportamientos impropios del Holmes que todos conocemos. ¿Significaría eso necesariamente que el crítico tiene razón? Pues no, no es suficiente. Yo mismo sería capaz de citar ejemplos en las obras escritas por el propio Conan Doyle en las cuales Sherlock Holmes actúa de formas que parecen impropias del Holmes que todos conocemos. Y eso no es necesariamente malo; hace al personaje más complejo y menos parecido a una caricatura de sí mismo. O también puede hacerlo inconsistente e increíble. En último extremo vamos a tener que leer del libro o seguir dependiendo de la opinión del crítico sobre si el personaje de Holmes es creíble o no. Por supuesto, podríamos seguir discutiendo hasta la saciedad esos ejemplos y argumentando por qué motivos nos parecen un defecto de la novela. Pero el problema es que ni nosotros estamos escribiendo una tesis doctoral ni nuestros lectores están interesados en leer una. E, incluso si el crítico escribe una tesis doctoral y nosotros tenemos la paciencia de leerla, al final seguimos en desventaja porque él ha leído la novela y nosotros no. Tendremos que utilizar nuestra intuición y conocimientos para decidir si probablemente compartiremos la impresión del crítico o no. He leído críticas literarias del tipo que defiende Rodolfo Martínez (a menudo las que se lee en los periódicos son así) y a pesar de estar más argumentadas y citar con frecuencia la obra criticada no me dan la sensación de ser menos subjetivas. De hecho me parece que en general se extienden demasiado. Son más propias de una discusión de la obra en un club de lectura que de una crítica dirigida a personas que aún no han leído la novela. Tienen su lugar, sin duda, pero no siempre son lo que yo ando buscando.
En definitiva, que el crítico podría haber citado los casos en los que le parece que Holmes actúa de forma poco característica, pero a mí como lector de la crítica que intenta decidir si le interesa la novela probablemente no me habría aportado demasiado. O quizás sí, nunca se sabe.
Lo que yo quiero cuando leo una crítica no es que me suelten una filípica interminable, sino que me expliquen (sin revelarme todo el argumento) de qué va la novela, cómo está narrada, cómo es de interesante y por qué. Es decir, me gustan las críticas argumentadas, pero hasta cierto punto. Cuando escribo una crítica no me resulta suficiente con decir que una novela es aburrida, trato de explicar por qué me lo ha parecido. Pero ahí queda la cosa; no me pongo a citar los pasajes que me parecen lentos ni a comentar con detenimiento el hilo argumental de la novela que, por otra parte, estoy tratando de no revelar. Al final hay que reconocer que cualquier crítica es por naturaleza subjetiva, y hay que procurar argumentar lo mejor posible sin salirse de una extensión razonable.
Y entonces, ¿no valen de nada mis críticas? Si no son más que mis impresiones subjetivas, ¿de qué le sirven a mis dos lectores? Bueno, una de ellos es mi hermana, así que supongo que las leerá por lealtad filial, pero ¿y el otro?
No sé si mis críticas servirán de algo, pero sí puedo decir que cuando leo una crítica para mí lo importante no es sólo lo que la crítica dice, sino también cómo lo dice. Dicho de otro modo, cuando leo una crítica a quien juzgo en primer lugar es al crítico. ¿Comparte mis gustos y criterios? ¿Se expresa de forma inteligente y articulada? Lo importante de una crítica no es que al crítico le gustara el libro o no, sino que dé al lector una idea de cómo es el libro, para que pueda decidir por sí mismo si le va a gustar o no. Así, idealmente, una crítica negativa bien hecha puede hacer que yo me decida a comprar el libro, y al contrario también. Si logro hacerme una idea de los gustos y prejuicios del crítico puedo llegar a entender que lo que él cita como virtud para mí va a ser un defecto o viceversa.
A ésto ayuda, claro, seguir la trayectoria de un crítico. Cuando leo mis blogs favoritos sé de qué pie cojean sus autores y por ello sus comentarios me resultan mucho más útiles. Lo mismo pasa en los foros con las personas que escriben allí habitualmente. Conozco cuáles de ellos comparten mis gustos y cuáles no. Cuando no poseo esa información de contexto tengo que hacerme una idea similar únicamente a partir del contenido de la crítica. Es más difícil pero si es buena se puede hacer. Y, por supuesto, no basta con leer una crítica. Tengo que leer varias para hacerme un retrato más completo de la novela que estoy pensando comprar. De eso se trata, de hacerse una buena idea de cómo es la novela y de si me va a gustar o no.
Para eso sirven las críticas, a mi juicio, y trato de escribirlas de forma que resulten útiles. También trato de revelar mis propios gustos y prejuicios, para que el lector pueda hacer su propio retrato robot del crítico y filtrar con él mis palabras.
Para terminar, comentaré las reglas sobre las críticas del escritor y crítico John Updike (que él mismo ha reconocido romper en ocasiones):1.- Intenta comprender lo que el autor intentaba hacer, y no le culpes por no lograr lo que no estaba intentando: Estoy de acuerdo y me parece un punto fundamental. Cada obra tiene una ambición determinada y a partir de ahí hay que juzgar hasta qué punto consigue ser todo lo que podía haber sido. A partir de todo eso cada lector decidirá si es lo que le apetece leer en ése momento o no.
2.- Cita al libro lo suficiente -al menos un pasaje extenso- para que el lector pueda formarse su propia impresión sobre la prosa: Estoy de acuerdo sólo en parte, como comenté anteriormente. A veces no me parece útil. En contadas ocasiones sí que me lo parece; por ejemplo, cuando he afirmado que el estilo es demasiado recargado. Ahí sí que procedía citar algún párrafo, cosa que confieso que no he hecho. Entono el mea culpa.
3.- Confirma tu descripción del libro con citas del mismo, incluso si sólo son frases suelta: Aquí no estoy de acuerdo. Probablemente es adecuado para publicar una crítica en el New York Times, donde las potencialmente grandes consecuencias de tus palabras te empujan a ser extremadamente cuidadoso y cauto, pero para lo que yo intento conseguir en mis críticas creo que resultaría entorpecedor.
4.- No te pases al describir el argumento, y nunca reveles el final: Estoy completamente de acuerdo. El crítico que va a dar spoilers debe advertirlo primero; en caso contrario hay que evitarlos a toda costa. Cualquier otra cosa es una traición a la confianza del lector. Al comentar Nunca me Abandones muchos críticos revelaban alegremente el final de la novela, y me fastidian mucho esas cosas.
5.- Si la crítica es negativa, cita novelas del mismo tipo que fueron mejor ejecutadas, de entre la obra del propio autor si es posible, o si no de otros autores. Intenta entender por qué el libro no funciona. ¿Realmente el problema es del libro y no tuyo como lector?: Muy buen consejo. La primera parte, aunque buena, excede los objetivos de las críticas que hago aquí. La segunda parte es fundamental. Hay que ser abierto y sincero sobre tus propios prejuicios y gustos, porque el objetivo no es convencer de nada al lector de la crítica, sino transmitirle bien cómo es la novela.
6.- Sé honrado. No critiques libros contra los que tienes predisposición, o que son de amigos tuyos. No te creas guardián moral de ninguna tradición o estilo, ni un guerrero en una batalla ideológica. Nunca trates de "poner al autor en su sitio". Critica el libro, no al autor. En la medida de lo posible, es mejor ensalzar que criticar negativamente. La comunión entre el crítico y su lector está basada en la presunción de que existe placer en la lectura: Muy buenos consejos, aunque algunos de ellos sean más bien aplicables a críticos profesionales. Me gusta especialmente el último. Al final, lo que merece la pena es la lectura, y lo que de verdad me gusta cuando hago una crítica no es poner mal a algún libro, sino transmitir el placer que he sentido al leerlo. Esto me parece totalmente fundamental.
Y eso es todo, pido disculpas por la extensión de esta entrada, y prometo que las próximas serán comentarios de libros (que sobre eso va el blog, al fin y al cabo).
Etiquetas: internet










4 Comentarios:
sino que dé al lector una idea de cómo es el libro, para que pueda decidir por sí mismo si le va a gustar o no
Creo que esa debe ser la función principal de una reseña. Dar una idea de si te va a gustar el libro o no, aunque ni siquiera se coincida con la opinión del reseñador.
Estoy más o menos de acuerdo con casí todo lo que has comentado, así que no voy a seguir porque volvería a repetir tus palabras.
A mí me gustan mucho tus reseñas, y sinceramente me dan envídia. Ah, y has contado mal tus lectores, no son 2, son 3:
- Tu hermana
- Nacho
- Excali_vila
;)
Pues muchas gracias :)
Es bueno saberlo, porque la falta de comentarios a veces puede desanimar. ¿Para qué molestarse si no lo va a leer ni dios? Pero claro, también me pasa a mí como lector... leo un blog y me gusta mucho leerlo pero no tengo nada que añadir, con lo cual no hago comentario, porque no voy a poner un comentario en todas las entradas simplemente diciendo "Gracias. Me gustó la reseña".
> Ah, y has contado mal tus lectores, no son 2, son 3
:D Lo tendré en cuenta
Buenas.
Ehhhh, somos 4 pero uno de ellos con muy poco tiempo (la historia de mi vida :( )
Más de cuatro eh ;)
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