Leyendas Negras II

A una antología difícilmente se le puede pedir más ambición: reunir a varios de los autores de fantasía épica más populares y pedirles a cada uno de ellos una nueva novela corta ambientada en su saga más famosa. De esta forma podemos disfrutar de nuevas historias de nuestros escritores favoritos y descubrir a otros nuevos. Es inevitable que un proyecto como éste llame la atención de cualquier aficionado a la fantasía épica.
El resultado es Legends, editado y prologado por Robert Silverberg, que se publicó en 1998. En España esta antología se publicó dividida en dos tomos: Leyendas Negras I y Leyendas Negras II. Algo así parece destinado al éxito y debió tenerlo, porque Silverberg editó una antología similar para las sagas de ciencia ficción titulada Far Horizons (publicado en español como Horizontes Lejanos) y un segundo tomo titulado Legends II con más novelas cortas ambientadas en sagas de fantasía (publicado en español como Leyendas). Dicho esto, el presente comentario se refiere a Leyendas Negras II, que forma parte de la antología Legends. Comentaré Leyendas Negras I, la otra mitad de Legends, dentro de poco.Una vez mencionado todo esto, hay que reconocer que existen varios problemas. En primer lugar la fantasía épica, al contrario que la ciencia ficción, no se presta del todo bien a la extensión de novela corta. No hay más que ver la probablemente excesiva proliferación de trilogías y sagas aún más extensas. Y es que buena parte del encanto de la fantasía épica está en el descubrimiento de mundos y mitologías fantásticas, y en el desarrollo de personajes y grandes eventos, lo que suele exigir muchas páginas. En segundo lugar, escritores más populares no necesariamente equivale a mejores escritores. Ni siquiera equivale necesariamente a buenos escritores. Además, muchas de estas novelas cortas no dejan de ser obras escritas por encargo, con la consiguiente carencia de inspiración, y en algunos casos están escritas cuando ya hace tiempo que pasaron los mejores momentos de sus autores. No hay más que ver Horizontes Lejanos, la correspondiente antología de ciencia ficción, cuyo nivel es, por decirlo de modo suave, discreto. Finalmente, se da la circunstancia de que en el último lustro estamos asistiendo a un renacer de la fantasía épica de calidad que esta antología, al ser anterior en el tiempo, no ha podido recoger más que de refilón.
En consecuencia me acerqué a este libro con ilusión pero también con cierta desconfianza. Tengo que decir, sin embargo, que el sabor de boca que me ha dejado Leyendas II es bastante bueno. Mejor de lo esperado, en cualquier caso. No es que se pueda calificar en modo alguno como extraordinario, pero el resultado es sólido y entretenido. Leyendas Negras I, que comentaré próximamente, me está pareciendo algo más flojo (con una notable excepción).
Pero dejémonos de cháchara y veamos una por una las novelas cortas de las que consta Leyendas Negras II, cada una de ellas precedida por una breve introducción de Silverberg:
- Las hermanitas de Eluria (The little sisters of Eluria), de Stephen King, perteneciente a la saga La torre oscura
Argumento: El pistolero Rolando llega al desierto y desolado pueblo de Eluria. Tras resultar herido en el ataque de unos mutantes, Rolando es auxiliado por un grupo de enigmáticas e inquietantes monjas.
Comentario: Leí el primer libro de la saga La torre oscura hace tiempo, y no acabó de convencerme, a pesar de que Stephen King es un escritor que, cuando está en forma, me gusta mucho. Se trata de una saga muy personal, casi onírica, sobre un pistolero que vaga por los restos de una civilización en busca de una torre oscura cuya naturaleza no se conoce pero que se supone que contiene la clave para salvar su mundo. El problema que le vi a este primer libro es la falta de argumento: posee imágenes impactantes y poderosas, pero para seguir una larga saga necesito una línea argumental un poco más coherente y definida. En cualquier caso, ahora que King ha completado la serie tengo intención de darle una oportunidad.
En cuanto a Las hermanitas de Eluria, se trata de una historia más cercana al terror que a la fantasía. Aunque desde luego no es de los mejores relatos de King (que tiene algunos sencillamente extraordinarios) es una muestra digna de relato de terror. Posee la fuerza de un escenario fascinante, una especie de salvaje oeste de pesadilla, que logra transmitir adecuadamente la atmósfera de la serie. El protagonista es intrigante, un pistolero duro pero no amoral, cuya compleja historia pasada sólo podemos entrever. - Deuda de huesos (Debt of bones), de Terry Goodkind, perteneciente a la saga La espada de la verdad
Argumento: Una mujer visita al joven archimago Zedd para pedirle que ayude a su marido e hija, tomados como rehenes por el ejército invasor que está arrasando el país. Zedd se niega, puesto que la guerra le mantiene totalmente ocupado y de todas formas no puede sacrificar el bien común para salvar a unos pocos. La mujer está dispuesta a insistir, y asegura que Zedd debe pagarle una antigua deuda mágica que se ha transmitido de padres a hijos.
Comentario: No había leído nada de La espada de la verdad, y las críticas que conozco sobre la saga no eran demasiado buenas, por lo que mis expectativas eran bajas. Sin embargo, el relato me sorprendió positivamente. Es fantasía épica de corte bastante clásico; se nota que Goodkind se lo estaba pasando bien al escribirlo y esa diversión se transmite al lector. Lo mejor es el comienzo. La entrevista con el joven archimago que atiende a sus visitantes mientras sostiene varias conversaciones al mismo tiempo es antológica. Luego la segunda parte del relato, cuando comienza la acción propiamente dicha, es más floja. Resulta demasiado simplista e increíble que un mago sobre el que recae gran parte de la responsabilidad de una guerra pueda tener tanta libertad de movimientos y arriesgarse de esa forma. Mención aparte merece la estrambótica villana que parecía escapada de una novela en plan sadomasoquista, más que de otra de fantasía épica.
Sigo teniendo dudas sobre este autor, pero al menos la lectura de este relato fue bastante entretenida. - El hombre que enseñaba los dientes (Grinning man), de Orson Scott Card, perteneciente a la saga de Alvin Maker.
Argumento: Alvin y su aprendiz Arturo Estuardo tienen un desagradable encuentro con un trampero que caza osos con una técnica muy peculiar. Después llegan a un pueblo en el que el molinero engaña a los vecinos para cobrar un precio mayor del que le corresponde por sus servicios.
Comentario: La saga de Alvin Maker está ambientada a principios del siglo XIX, en una norteamérica alternativa en la que la magia y parte de las leyendas y supersticiones populares tienen base real. Alvin es un Hacedor, capaz de crear cosas con la magia, que viaja por su país mientras explora sus poderes y se prepara para la construcción de la Ciudad de Cristal con la que sueña, y para su enfrentamiento con el Deshacedor. Los primeros libros de la serie son realmente buenos, escritos por un Orson Scott Card en su mejor forma. Por desgracia, con el tiempo Card declinó como escritor y los libros más recientes son muy flojos. Por el momento se han publicado seis de los siete de que constará la serie.
En cuanto al relato, es obra de un Card ya en decadencia y es de los más flojos de la antología. Algo conserva de su capacidad de crear personajes con los que empatizar, pero el argumento no es especialmente interesante y Arturo Estuardo resulta demasiado cargante. - Una corredora de Pern (Runner of Pern), de Anne McCaffrey, perteneciente a la saga de Pern
Argumento: Los corredores son mensajeros que recorren Pern utilizando caminos creados y mantenidos por ellos mismos, llevando mensajes entre las poblaciones. Tenna, nacida en una familia de corredores de larga tradición, está lista para pasar la prueba y unirse a sus filas. Sin embargo, en su primer viaje sufre un pequeño accidente.
Comentario: He leído recientemente el primer libro de la serie de Pern, que me ha causado sentimientos contradictorios (ver aquí mi comentario completo). Trata sobre un planeta colonizado por los humanos que sufrió una regresión tecnológica hasta niveles casi medievales. Además cada doscientos años se produce una lluvia de las destructivas hebras, procedentes de un planeta cuya excéntrica órbita lo lleva cerca de Pern cada dos siglos, y que destruyen toda la materia orgánica que tocan si se les permite llegar a tierra. Sólo los dragones y sus jinetes son capaces de impedirlo.
Una corredora de Pern es una de las sorpresas agradables de la antología. Resulta extraño que no aparezcan los dragones que son el símbolo de esta serie, pero me pareció positivo que la autora se interese por otros aspectos de su mundo ficticio. Además se trata de un relato sencillo y agradable, casi costumbrista y con buenos personajes, que desarrolla de forma interesante la sociedad y la cultura de los dragoneros. Eso sí, no me acabaron de convencer las explicaciones de la autora sobre por qué sólo los muy ricos se podían permitir enviar sus mensajes mediante mensajeros montados a caballo. - Primavera (New Spring), de Robert Jordan, perteneciente a la saga La rueda del tiempo
Argumento: Moraine es una joven hechicera Aes Sedai con una difícil misión: encontrar al Dragón Renacido que según la profecía ha de vencer a la Sombra. En el transcurso de su búsqueda conoce a Lan, heredero al trono de un país que ya no existe, y que llegará a convertirse en su compañero inseparable en sus aventuras. También deberá enfrentarse con las maquinaciones del Ajah Negro, un clan de Aes Sedai renegadas que sirven al enemigo.
Comentario: De la Rueda del tiempo he leído la primera novela (El Ojo del Mundo) y mis impresiones no fueron demasiado positivas (ver aquí mi comentario completo). Sin embargo, me alegra poder decir que mis temores en cuanto a esta novela corta eran infundados: disfruté mucho con su lectura. Conserva la complejidad y virtudes que ya aparecían en El Ojo del Mundo pero se beneficia mucho de su menor extensión, que fuerzan al autor a mantener un ritmo vivo. Además los personajes no me resultaron cargantes como en la citada novela. Tras esta buena experiencia puede que me decida a dar otra oportunidad a Jordan, aunque esperaré a que concluya por fin la saga.
El balance final es que, sin ser una maravilla, este tomo se deja leer bastante bien. Es entretenido y cuenta con varias sorpresas agradables.
Nota: Tanto la novela corta de Robert Jordan como la de Terry Goodkind han sido posteriormente expandidas y publicadas en forma de novela.
Etiquetas: reseñas










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