miércoles, diciembre 27, 2006

Leyendas Negras I

Leyendas Negras I
Llega la hora de comentar el resto de la antología Legends. Como soy así de raro empecé por la segunda parte, y ahora llega el momento de hablar de la primera, Leyendas Negras I. Para una explicación sobre esta antología y el modo en que fue publicada en español me remito al anterior artículo.

Una vez más comentaré uno a uno los relatos y al final diré mi impresión general:

  • El mar y los pececitos (The Sea and Little Fishes), de Terry Pratchett, perteneciente a la saga de Mundodisco

    Argumento: Un comité de brujas visita a Yaya Ceravieja para pedirle que no se presente a la competición anual de brujería, ya que como siempre gana está desanimando a las brujas jóvenes. Yaya, sin embargo, es una bruja bastante idiosincrática, por decirlo de alguna forma, y no todo el mundo sabe cómo hay que tratar con ella.

    Comentario: A estas alturas poca introducción necesita Terry Pratchett, que en su célebre saga de Mundodisco se pitorrea de los tópicos de la fantasía épica, de los distintos aspectos de nuestra sociedad y costumbres y de todo lo que se le pone por delante. El humor, sin embargo, es un género difícil. Lo que hace gracia a unos deja a otros con cara de palo. Algunos libros de Pratchett me hicieron mucha gracia y otros se me acabaron haciendo algo pesados.

    En el caso de El mar y los pececitos, la cosa iba camino de hacerse pesada si la extensión hubiera sido mayor. El interés está en la exploración de las relaciones personales y la sociedad de las brujas, y el autor aprovecha para satirizar los comités y los concursos. Sin embargo, no me pareció que este relato esté al nivel de lo mejor de Mundodisco. Más que gracioso, me resultó simpático y agradable, como todo lo que escribe Pratchett, pero no demasiado inspirado.


  • El séptimo sepulcro (The Seventh Shrine), de Robert Silverberg, perteneciente a la saga de Majipur

    Argumento: El Pontífice Valentine se dirije a las ruinas de una antigua ciudad de los metamorfos, pobladores originales de Majipur, para investigar el asesinato de un arqueólogo perteneciente a esta especie. El asunto es importante porque el proyecto arqueológico conjunto de las distintas especies que pueblan Majipur formaba parte de un esfuerzo de reconciliación entre las mismas. Además, la excavación de la ciudad es delicada desde el punto de vista religioso para los metamorfos.

    Comentario: Leí la saga de Majipur hace tiempo y me dejó buen sabor de boca, como una saga llena de aventuras y escenarios exóticos. En esta novela corta, sin embargo, me dio la sensación de que Silverberg no se encontraba cómodo con la extensión y quería transmitir este exotismo y grandiosidad repitiéndolo una vez tras otra, en lugar de mostrárnoslo. Por lo demás la lectura es entretenida y mantiene el interés, ya que si algo le sobra a Silverberg es oficio.


  • Libélula y dragón (Dragonfly), de Ursula K. Le Guin, perteneciente a la saga de Terramar

    Argumento: Marfil, un mago expulsado de la Escuela de Roke, convence a una joven pueblerina con aptitudes para la magia que viaje a Roke y, haciéndose pasar por varón, trate de ingresar en la Escuela. Los objetivos de Marfil son acostarse con ellas y de paso conseguir una mezquina venganza contra los que le expulsaron. Sin embargo las cosas no salen como él esperaba.

    Comentario: La saga de Terramar, aunque no llegó a enamorarme, me pareció una historia agradable y muy bien escrita.

    En cuanto a esta novela corta, no es mala. Sospecho que Ursula K. Le Guin es incapaz de escribir algo malo. Sin embargo, aunque la historia se deja leer, Le Guin está lejos de su mejor forma. El final da una sensación de arbitrariedad. No hay una resolución del conflicto que surja de lo acontecido en el relato, sino una conclusión que me pareció forzada y me dejó bastante indiferente.


  • El hombre en llamas (The Burning Man), de Tad Williams, perteneciente a la saga Añoranzas y Pesares

    Argumento: El padre de Breda, destinado a ser caudillo de los pueblos que viven alrededor del Kingslake, ha muerto. El futuro se presenta sombrío para su familia hasta que hacen su aparición Sulis y sus tropas, desterrados de la capital por la apostasía de su líder. Sulis se casa con la madre de Breda para mantener buenas relaciones con el Pueblo del Lago. Después se asienta en la Fortaleza, antiquísima ruina llenas de secretos que comienza a restaurar. Pero Sulis acaba convirtiéndose en un hombre atormentado y consumido.

    Comentario: La saga Añoranzas y Pesares, tras superar un comienzo demasiado lento, me gustó. Sin embargo no puedo decir lo mismo de esta historia. El planteamiento es ambicioso y prometedor, pero acaba hundiéndose en el aburrimiento y la indiferencia por la suerte que puedan correr los protagonistas. Para colmo de males, el final es muy decepcionante. Totalmente prescindible.


  • El caballero errante (The Hedge Knight), de George R. R. Martin, perteneciente a la saga Canción de Hielo y Fuego

    Argumento: Dunk es el escudero de un anciano caballero errante que acaba de morir. Recogiendo las armas de su señor, reclama el estatus de caballero, aduciendo que su maestro le ordenó antes de morir, y trata de ser aceptado por los demás caballeros y tomar parte en un torneo, a pesar de lo precario de su situación económica. Mientras tanto, toma como escudero a un chico muy despierto llamado Egg, que muestra gran fascinación por la caballería.

    Comentario: Si no habéis leído nada de la Canción de Hiuelo y Fuego ya podéis correr a comprar el primer libro, Juego de Tronos. Martin es sencillamente el nuevo Tolkien (esta vez no es ninguna etiqueta comercial), no en cuanto a temática de sus obras pero sí en cuanto a importancia dentro de la fantasía épica y capacidad de entretener.

    El caballero errante, sin ser tan bueno como Juego de Tronos, es realmente bueno. Lo mejor de toda la antología, sin duda. La historia es relativamente convencional, con sus justas y sus caballeros, aunque ambientada en los Siete Reinos en vez de en cualquier país europeo medieval. Hay pocos rasgos fantásticos o sobrenaturales. Sin embargo, la capacidad de Martin de crear personajes atractivos y conseguir que el lector se interese por ellos parece ilimitada. Una auténtica gozada de novela corta.


  • El chico de la leña (The Wood Boy), de Raymond E. Feist, perteneciente a la saga de la Guerra de la Fractura

    Argumento: Una casa solariega de Midkemia es capturada por las tropas invasoras de los Tsurani. La opresión no es totalmente brutal ni sin sentido, pero sí dura y estricta. Dirk, un joven que se dedica a recoger la leña que la casa necesita, está secretamente enamorado de la hija del antiguo dueño de la misma, que está sin embargo muy por encima de su círculo social. No obstante, unos acontecimientos inesperados van a causar una auténtica masacre entre los cautivos.

    Comentario: La saga de la fractura me pareció bastante entretenida, sobre todo en sus primeros libros (Mago: Aprendiz y Mago:Maestro), sin llegar a ser excepcional. En cuanto a El chico de la leña, es una historia correcta, aunque totalmente intrascendente en el marco de la saga. Su propia falta de ambición la favorece. Se deja leer sin entusiasmar pero sin aburrir.


Leyendas Negras I es una colección algo más floja que Leyendas Negras II, con excepción del excepcional El caballero errante.

El balance final de ambas es moderadamente positivo: casi todos los relatos resultan entretenidos y para el aficionado a la fantasía épica tienen el aliciente de permitirle revisitar algunas de sus sagas favoritas. Sin embargo, los autores seleccionados no siempre son de lo mejor que hay en fantasía épica, y no en todos los casos estaban en buena forma cuando escribieron estos relatos ni se desenvuelven bien en extensiones como la novela corta. En fin, que en general divierten sin causar grandes entusiasmos.

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