Entretener y divertir
Se llama fandom al conjunto de los aficionados a la literatura fantástica. Más concretamente, se refiere a la parte de aficionados que se organiza, que participa en foros de internet sobre esta materia, que lee o edita revistas, que asiste a convenciones...
Como he comentado en algún artículo anterior, la tendencia a asociarse que existe entre los aficionados a la literatura fantástica es algo que no tiene parangón en otros géneros. Esto puede ser visto como algo positivo, pues revela que que es una literatura viva, que levanta pasiones en los lectores. Pero también tiene su lado negativo, ya que puede conducir a un estado de estancamiento en el que se crea un círculo cerrado que rechaza las ideas nuevas.
Rafael Marín, sin duda uno de los más grandes autores del género en España, levantó una cierta polémica recientemente con un artículo en su blog, en el que realizaba afirmaciones como:
Marín claramente está desencantado con ciertas actitudes del fandom, lo cual también se refleja en algunas de sus intervenciones en los foros de Sedice. En ellas se queja de que en ocasiones el fandom alaba sus novelas y las eleva a la categoría de clásicos (Lágrimas de Luz, La Leyenda del Navegante) pero que a la hora de la verdad las ventas son reducidas. También se queja de que cuando intenta una fantasía diferente, que rehúye los tópicos usuales (refiriéndose a su novela Elemental, Querido Chaplin) el lector de fantasía mira hacia otro lado, siempre quiere lo mismo una y otra vez.
En todo esto creo que tiene una parte de razón, pero en mi opinión está confundiendo el papel del aficionado. La labor de los que compramos novelas no es premiar a los autores que más lo merezcan de acuerdo a ciertos criterios literarios, ni tenemos obligación alguna de apoyar ninguna temática en concreto ni a autores que intenten tomar mayores riesgos y hacer algo diferente. Nosotros somos clientes, y si gastamos parte del dinero que hemos ganado con nuestro trabajo en libros de ficción es porque esperamos algo a cambio. Concretamente, esperamos que nos entretengan y nos diviertan.
Es cierto que hay muchas formas de entretener y divertir. Se puede hacer creando personajes memorables, siendo un buen contador de historias, jugando con maestría con el lenguaje, transmitiendo ideas poderosas o con cualquier combinación de las anteriores. Pero lo que está claro es que de un modo u otro hay que hacer al lector disfrutar, porque en caso contrario empleará el dinero y tiempo que tiene reservado al ocio en ir al cine, o salir de tapas, o simplemente en leer otro libro que le haga disfrutar más.
Digo todo esto que debería ser obvio porque creo que puede existir la tentación de sentirse superior, de pensar que si no compramos un libro es porque somos cerrados o porque estamos por debajo de ese nivel. En un comentario en su blog, el propio Rafael Marín decía:
Es muy respetable y hasta admirable que se tengan inquietudes e integridad artística para intentar lo que la inspiración requiere. Sin embargo, yo sé por qué la gente pide más Akasa Puspa y La Espada de Fuego: Porque disfrutamos como enanos leyéndolas y queremos más de eso. No necesariamente continuaciones de esas series, pero sí algo que nos haga disfrutar de esa forma. Queremos más Canción de Hielo y Fuego, más Tigana, más Vorkosigan y más Señor de los Anillos. El autor que sea capaz de hacernos disfrutar así va a ser difícil que no tenga éxito. Si el estilo o inquietudes de los escritores les lleva en otras direcciones lo respeto totalmente, pero en ninguna parte he firmado comprometiéndome a comprar sus libros.
En este artículo he querido reivindicar nuestra condición de clientes y pedir un respeto. Si no compramos un libro de ficción a lo mejor no es porque sea demasiado bueno para nosotros, sino porque nos aburre, o nos hace disfrutar menos que otros. No obstante, lo que no querría hacer es caer en la demagogia fácil. Las cosas no son sencillas y está claro que Rafael Marín, un escritor al que por cierto admiro mucho, tiene parte de razón en sus críticas. Yo mismo no puedo explicarme por qué libros que parecen tenerlo todo para triunfar no lo hacen. Si además entramos a hablar de por qué la buena literatura de género no tiene aceptación entre el público en general podríamos llevarnos aquí todo el día.
Pero que no se eche la culpa a los lectores por no comprar el libro. Si no compran será por algo, y la única forma de ganárselos será escribir historias que les gusten. Por mi parte, estaré encantado de dar mis veinte euros por cualquier historia que de verdad me haga disfrutar. No solo pago de muy buena gana, sino que hasta doy las gracias... Así que, por favor, ¡escribidlas! Contadme historias que me mantengan en vilo y que me dejen deseando más tras terminar un libro a las tres de la mañana.
Como he comentado en algún artículo anterior, la tendencia a asociarse que existe entre los aficionados a la literatura fantástica es algo que no tiene parangón en otros géneros. Esto puede ser visto como algo positivo, pues revela que que es una literatura viva, que levanta pasiones en los lectores. Pero también tiene su lado negativo, ya que puede conducir a un estado de estancamiento en el que se crea un círculo cerrado que rechaza las ideas nuevas.
Rafael Marín, sin duda uno de los más grandes autores del género en España, levantó una cierta polémica recientemente con un artículo en su blog, en el que realizaba afirmaciones como:
El fandom sigue pecando de exceso de crítica desde la falta de madurez y de baremos certeros para esa crítica. Se sigue creyendo ombligo del mundo, poseedor de la verdad absoluta, dueño de su parcela en la vida que no admite que esa parcela tiene por definición que romper la alambrada y abrirse a otros caminos. El fandom está dando la espalda a la mucha y buena literatura fantástica que se empieza a hacer en este país, bien desde el fundamentalismo absurdo de quien no comprende qué demonios es esto de lo literario, bien desde el frikismo exacerbado donde la lectura no es ni siquiera un término en la ecuación (veo que se es fan de un solo libro, o de una sola película, no de un género).
Marín claramente está desencantado con ciertas actitudes del fandom, lo cual también se refleja en algunas de sus intervenciones en los foros de Sedice. En ellas se queja de que en ocasiones el fandom alaba sus novelas y las eleva a la categoría de clásicos (Lágrimas de Luz, La Leyenda del Navegante) pero que a la hora de la verdad las ventas son reducidas. También se queja de que cuando intenta una fantasía diferente, que rehúye los tópicos usuales (refiriéndose a su novela Elemental, Querido Chaplin) el lector de fantasía mira hacia otro lado, siempre quiere lo mismo una y otra vez.
En todo esto creo que tiene una parte de razón, pero en mi opinión está confundiendo el papel del aficionado. La labor de los que compramos novelas no es premiar a los autores que más lo merezcan de acuerdo a ciertos criterios literarios, ni tenemos obligación alguna de apoyar ninguna temática en concreto ni a autores que intenten tomar mayores riesgos y hacer algo diferente. Nosotros somos clientes, y si gastamos parte del dinero que hemos ganado con nuestro trabajo en libros de ficción es porque esperamos algo a cambio. Concretamente, esperamos que nos entretengan y nos diviertan.
Es cierto que hay muchas formas de entretener y divertir. Se puede hacer creando personajes memorables, siendo un buen contador de historias, jugando con maestría con el lenguaje, transmitiendo ideas poderosas o con cualquier combinación de las anteriores. Pero lo que está claro es que de un modo u otro hay que hacer al lector disfrutar, porque en caso contrario empleará el dinero y tiempo que tiene reservado al ocio en ir al cine, o salir de tapas, o simplemente en leer otro libro que le haga disfrutar más.
Digo todo esto que debería ser obvio porque creo que puede existir la tentación de sentirse superior, de pensar que si no compramos un libro es porque somos cerrados o porque estamos por debajo de ese nivel. En un comentario en su blog, el propio Rafael Marín decía:
Nos comentaba Juanmi que la gente le pide solo Akassa Puspa (es más, se hinchó a firmar libros de la saga, pero no de los otros) cuando a él el cuerpo le pide hacer otras cosas. Idem con Javi Negrete, que va a tener que escribir por güitos una tercera parte de La espada de fuego, cuando el cuerpo le pide hacer una novela histórica de griegos y esas cosas.
Es muy respetable y hasta admirable que se tengan inquietudes e integridad artística para intentar lo que la inspiración requiere. Sin embargo, yo sé por qué la gente pide más Akasa Puspa y La Espada de Fuego: Porque disfrutamos como enanos leyéndolas y queremos más de eso. No necesariamente continuaciones de esas series, pero sí algo que nos haga disfrutar de esa forma. Queremos más Canción de Hielo y Fuego, más Tigana, más Vorkosigan y más Señor de los Anillos. El autor que sea capaz de hacernos disfrutar así va a ser difícil que no tenga éxito. Si el estilo o inquietudes de los escritores les lleva en otras direcciones lo respeto totalmente, pero en ninguna parte he firmado comprometiéndome a comprar sus libros.
En este artículo he querido reivindicar nuestra condición de clientes y pedir un respeto. Si no compramos un libro de ficción a lo mejor no es porque sea demasiado bueno para nosotros, sino porque nos aburre, o nos hace disfrutar menos que otros. No obstante, lo que no querría hacer es caer en la demagogia fácil. Las cosas no son sencillas y está claro que Rafael Marín, un escritor al que por cierto admiro mucho, tiene parte de razón en sus críticas. Yo mismo no puedo explicarme por qué libros que parecen tenerlo todo para triunfar no lo hacen. Si además entramos a hablar de por qué la buena literatura de género no tiene aceptación entre el público en general podríamos llevarnos aquí todo el día.
Pero que no se eche la culpa a los lectores por no comprar el libro. Si no compran será por algo, y la única forma de ganárselos será escribir historias que les gusten. Por mi parte, estaré encantado de dar mis veinte euros por cualquier historia que de verdad me haga disfrutar. No solo pago de muy buena gana, sino que hasta doy las gracias... Así que, por favor, ¡escribidlas! Contadme historias que me mantengan en vilo y que me dejen deseando más tras terminar un libro a las tres de la mañana.










20 Comentarios:
Estoy bastante de acuerdo con lo que afirmas. Yo creo que hay dos tipos de lectores, los que buscan "calidad" por encima de todo ( lo entrecomillo porque creo que no nos ponemos de acuerdo sobre que es )y los que buscamos disfrutar de un libro (a poder ser con calidad) por encima de todo.
Yo he leido libros de "calidad" que me han parecido verdaderos tostones, por muy bien que estuvieran escritos.
Aunque lo ideal es que en un libro encontremos ese disfrute y calidad. Esos libros uelen ser en los que nos ponemos de acuerdo casi todos.
Estoy de acuerdo con esas puntualizaciones y de hecho he tratado de reflejarlas en el artículo. Estoy convencido de que lo que todo el mundo busca en una obra de ficción es disfrutar. Lo que ocurre es que se puede disfrutar de muchas maneras, desde con una buena historia hasta con un uso del lenguaje muy elegante, y a cada lector le otorga más importancia a algún aspecto, sencillamente porque es lo que más le hace disfrutar.
A menudo se afirma que lo bueno de la ciencia ficción es que presenta ideas y críticas rompedoras y trascendentes. Pero estoy convencido de que no es eso sólo, porque si no esto se podría conseguir de forma más concentrada en libros de no ficción. Está claro que tiene su importancia, pero también se busca que te entretengan con una historia.
Y, como dices, lo ideal sería que una obra lo aunara todo.
En cualquier caso, lo que yo venía a decir es que culpar a los lectores por no comprar un libro me parece absurdo y además no lleva a ninguna parte. La gente no tiene obligación de comprar. Son los que quieren vender los que tienen la obligación de ofrecer a cambio un producto atractivo. Si no, para arte la poesía, pero la gente no la compra porque no disfruta con ella.
No, no, no, estás confundiendo los términos: yo no hablo del lector. Hablo del fandom, que no es lo mismo. Hoy por hoy, el fandom va a su bola, no sigue a los autores, le interesan otras cosas que trascienden la literatura... y sin embargo se arroga el poder sobre la vida literaria de los autores (y a veces de los editores). Mi queja es porque los lectores "normales", "mainstream", "no fandomitas" son enormemente más receptivos con nuestro trabajo.
No estoy desencantado con mi "carrera": nunca he tenido motivos para encantarme.
Pues agradezco y admito la corrección sobre tus intenciones al escribir aquello. ¿De verdad tiene el fandom, de todas formas, tanto poder para decidir si una novela triunfa? No son (o somos)tanta gente... entiendo que con lo reducidas que son las tiradas el fandom pueda marcar diferencias, pero no sé si puede hacer triunfar de verdad a una novela.
De toda formas, la idea en la quería incidir en esta entrada del blog sigo conservándola. Me gustaría ver menos peleas mezquinas entre el fandom y más preocupación por lo que la gente quiere, sin que esto signifique renunciar al estilo de cada uno. Con esto en modo alguno me estoy refiriendo a ti en concreto, RM, sino que hablo en general. Me temo que el que tus intervenciones fueran lo que me hizo pensar sobre este tema haya hecho que en mi artículo parezca estar concentrándome en ti, cuando en realidad es una cosa que me parece más general: muchos autores se preocupan por dónde quieren ir (lo cual me parece bien), pero no se preocupan por a dónde les gustaría a los lectores que fuesen.
Dices que los lectores "mainstream" son más receptivos con vuestro trabajo. Me parece lógico y justo que sean receptivos porque yo estoy convencido de que mucho de lo que se escribe en el género (no todo, claro, que hay cada cosa...) se puede codear con total dignidad con los autores de novela histórica o de aventuras o de lo que sea. Pero entonces, ¿no habría que intentar venderles también a ellos? Lo que no me parece constructivo es echar la culpa a los aficionados al género porque compren poco. Apelando a la responsabilidad de los aficionados no se va a conseguir nada, simplemente porque los aficionados no tienen ni deben tener ninguna responsabilidad. Comprarán lo que quieran y lo que les guste, como es lógico.
Lo más triste de todo esto es que llevado a sus últimas consecuencias el resultado puede ser que los mejores escritores se vayan del género, como hizo por ejemplo César Mallorquí, para pasarse a otros donde su talento les permita tener más ventas. Es terrible que ni siquiera los mejores autores españoles podáis vivir de la escritura, pero ni de lejos. Ahí salimos todos perjudicados, porque no podéis tener la dedicación y la sensación de apoyo que para los anglosajones es algo normal. Me parece algo muy triste, como digo, pero la solución no pasa por pedir al fandom que compre más de tal o tal cosa, porque es que simplemente las cosas no funcionan así.
Ojalá hubiera una solución fácil a todo esto.
Un autor no se puede supeditar a los lectores: tiene que escribir lo que le salga de dentro.
Intentar escapar de etiquetas es lo que estamos haciendo, porque la etiqueta tiene un techo muy claro que se agrava cuando el fandom va por otros derroteros que no coinciden siempre con nuestras búsquedas y los lectores mainstream se espantan de la etiqueta... cuando estamos haciendo novelas fácilmente entendibles de fuera.
Ya hemos perdido a César, a Elia y a León Arsenal. No es algo de lo que estar satisfechos.
>Un autor no se puede supeditar a
>los lectores: tiene que escribir
>lo que le salga de dentro.
No puedo poner ninguna objeción a esto, porque está claro que es verdad. Pero dentro de eso a lo mejor también se puede tratar de compaginar con los elementos que gustan a la gente. O a lo mejor no, quién sabe, pero entonces es más difícil tener éxito de ventas.
En cualquier caso, me parece bien que no se preocupe uno demasiado de lo que quiere el fándom. Pero algo sí habrá que preocuparse por lo que quieren los lectores, y con esto me refiero tanto a los de género como a los de no género, que hay ciertas obras que también deberían llegar a ellos. Sobre todo si uno se decanta por una especulación más alejada de los motivos tradicionales del género.
Y nada, que no tengo ni idea de cuál es la solución para el género, o de si hay solución. Sólo puedo desearte (al igual que al resto de buenos autores españoles) mucha suerte.
Me temo que estás dando la razón a lo que digo: nunca ha habido en la historia de la literatura fantástica en español más autores y mejores autores que ahora, nunca han sido mejores ni más originales ni mejor estructuradas novelas. Ni más asequibles por su temática y su rigor. Ni ha habido gente que use mejor el idioma que ahora. Lo que pasa es que tenemos un concepto del fantástico mucho más amplio y que no se queda en la típica historia del bárbaro y el dragón y la bruja.
Por cierto, nunca ha habido una novela española que haya tenido "éxito", si por eso entendemos vender cientos de miles de ejemplares. Ni la habrá.
Saludos a todos :)
Quería hacer un pequeño apunte a lo último dicho por RM; "La Piel Fría" de Sánchez Piñol si que ha vendido esos cientos de miles de libros, en catalán más de 100.000. "Pandora en el Congo" no le debe ir lejos. Otra cosa es que estas novelas y este autor se considere de "género" al ser leído casi exclusivamente por lectores mainstrein o simplemte lectores casuales del bestseller de turno.
La piel fría no es considerado género nada más que por nosotros, que la hemos reconocido tarde.
Y ojo, está escrita en catalán. Y al estar escrita en catalán entran en juego otros factores de comercialización, potenciación del idioma, promoción y tal que hacen que el caso el diferente. También el Mecanoscrit de Pedrolo es un referente en catalán, y en castellano no.
Hombre, extremadamente complicado sí, pero decir que no la habrá nunca me parece demasiado. Desde luego no la habrá si es la típica historia del bárbaro y el dragón y la bruja. Pero si se pueden vender tantos ejemplares de Los Pilares de la Tierra, que es una historia de épica medieval aunque no de fantasía, ¿por qué no se podría vender una que además incorporara algo de elementos mágicos?
Confieso que, en mi despiste, no conocía ésa de La Piel Fría, Toniluro, pero tras buscar un poco por Google me la apunto en mi lista de libros a leer en algún momento. Parece interesante.
En EEUU libros de fantasía tradicional están regularmente entre los más vendidos (estoy hablando también de tipos como Brooks y Goodkind, vamos, que nada del otro mundo). Quizá nuestra mentalidad sea demasiado distinta para eso, pero tampoco diría yo que es totalmente imposible. Lo que está claro es que para tener éxito de verdad hay que conseguir salir del gueto y llegar al gran público. Otra cosa es que el modo en que eso se está intentando sea el más acertado.
Espero que la solución no sea tener que escribir todos en catalán :)
Porque los editores en España no arriesgan, no promocionan, no invierten en lo de dentro y compran las cosas de fuera, nornalmente a toro pasado.
¿Sabes que Planeta rechazó El código da Vinci cuando no la conocía nadie? ¿Y que ahora paga un millón de dólares por la nueva novela del autor?
No sé cuanto ha tenido que ver el que Piñol escriba en catalán con el éxito pupular de sus novelas. Se han traducido a más de 30 idiomas, publicado en muchos países y vende igual que aquí. "La sombra del viento" de Zafón también se escribió originalmente en catalán y detrás tampoco tiene ninguna campaña de potenciación del idioma, simplemente gustó a los lectores y el boca a boca hizó el resto.
Hay otros autores nacionales que en sus obras añaden ese componente fantástico y sí que son leídos y seguidos por mucha gente.
Se me ocurre por ejemplo Eslava Galán con "En busca del unicornio" que incluso ganó un premio Planeta, el reciente "Historia del Rey transparente" de Rosa Montero, publicado por Alfaguara y que parece se ha vendido bien, las novelas de J. Carlos Somoza también tienen buena acogida, etc...
Volviendo al tema editoriales, lo que si que hay que tener en cuenta es que los libros que podíamos considerar de género que realmente venden no se publican en editoriales exclusivas de ciencia ficción o fantasía. Nova, La Factoría, Bibliopolis, etc...no venderán grandes cifras porque no hacen tiradas de muchos ejemplares y el público que puede comprar un libro con un elfo o una nave espacial en la portada es minoritario, yo normalmente viajo en metro y tren y veo mucha gente que se fabrica sus portadas con papel de colorines para tapar las portadas reales de los libros de Timun Mas, Bibliopolis y otras.
Quiero decir con esto que hay un cierto reparo a la hora de admitir como válidos estos libros por la mayoría de lectores al considerarlos poco...no sabría definir la palabra; cultos, recomendables, adultos...
Se leen, pero con reparos. Cuando un libro, de los antiguamente llamados de evasión, llega a tener mejor tratamiento y se convierte en algo popular y mejor aceptado la gente se lanza a leerlo, incluso a comprar el libro :)
Haría falta dignificar un poco la fantasía y dejar de pagar tributo a ese "grano en el culo" que es Tolkien(según palabras de China Miéville).
En busca del unicornio no es fantasía, es novela histórica. Y cojonuda además.
Los autores que citas son autores "mainstream" que venden como literatura general.
Y me estás dando la razón una vez más: los autores queremos huir de la etiqueta en todos los sentidos: en la portada del libro y en la mente del fan. Y de momento no está saliendo demasiado bien, porque los fans se cabrean y nos dan la espalda porque no es "su" CF o "su" fantasía. Recordemos que hace apenas seis meses la gente puso el grito en el cielo porque León Arsenal había escrito una novela al estilo Código da Vinci... ¡y la publicaba Minotauro, esa editorial de títulos maravillosos que nadie había comprado jamás cuando la llevaba el señor Porrúa!
La fantasía en España está más que dignificada. León, Javi, Elia, Juanmi, Rudy, Edu, yo mismo hace mucho tiempo (si es que hemos llegado a hacerlo alguna vez) que dejamos de mirar a Tolkien. Pero al lector adolescente se la repampinfla: a él lo que le van son las sagas nórdicas, los dragones, las espadas de nombre impronunciable, en vez de la épica histórica, la fantasía renacentista, los referentes literario-históricos o los manejos del idioma.
De todo esto saco las siguientes conclusiones:
1) Mientras que no cambie mucho la situación, es prácticamente imposible que un libro publicado por las editoriales habituales del género (Minotauro, Bibliópolis, etc) sea un gran éxito de ventas. Digo casi porque supongo que ESDLA es un gran éxito de ventas.
2) Si un escritor del género en España quiere tener un gran éxito de ventas (y con esto me refiero a éxito de verdad, no a buenas ventas para lo habitual en el género) debe llegar al público en general y no sólo a nosotros. Eso quiere decir, para empezar, que debe publicar en una editorial mainstream.
3) El proceso de "dignificación" que menciona RM, desde mi punto de vista consiste en abandonar las convenciones más tradicionales del género y acercarse más al mainstream, con toques de fantástico. Slipstream, podríamos llamarlo.
4) La cosa no está saliendo demasiado bien en cuanto a ventas porque siguen publicando en las mismas editoriales y con la misma falta de inversión en publicidad de siempre. Y para colmo están alienando a parte del fandom , con lo cual los libros no los compran ni los unos ni los otros.
5) Si quieren seguir por ese camino, su objetivo debe ser publicar en editoriales mainstream. No sé como de difícil será esto, supongo que muchísimo, pero es la única forma que veo de que eso salga bien. Porque, sinceramente, esto de la historia especulativa y demás a mí no me llama igual que la fantasía épica o que la ciencia ficción, y supongo que como a mí le pasará a muchos lectores de CF/F. Tal como yo lo veo, que por supuesto puedo estar muy equivocado, el grueso de los lectores del género no van a acompañaros en ese camino, así que la única manera de triunfar es llegar a los lectores mainstream. Por supuesto, si eso se consiguiera, el éxito sería mucho mayor que el que se podría obtener dentro del género.
6) Me pregunto si el paso al slipstream es la única forma de que un escritor de género tenga éxito en España. Harry Potter no es precisamente slipstream. Sí, ya sé que es novela juvenil y ahí las cosas van de otra forma. Pero no sé, quizá algo del tipo Los Pilares de la Tierra que comenté antes podría romper esa barrera de llegar al público general. Está claro que los escritores deben buscar formas de no ocupar nichos marginales dentro de la industria editorial, pero a mí me gustaría que no se hiciera con un paso al slipstream. Puedo disfrutar mucho con una buena novela slipstream, igual que puedo disfrutar con una buena novela mainstream, pero lo que más me ha gustado siempre ha sido la fantasía épìca y la CF, y voy a seguir siendo fan de la misma con escritores españoles o sin ellos.
--->Porque los editores en España no arriesgan, no promocionan, no invierten en lo de dentro y compran las cosas de fuera, nornalmente a toro pasado.
Amen, sigo insistiendo que uno de los problemas básicos es la promoción, vivimos en el mundo del marketing. Si un producto no se anuncia no existe, solo lo comprarán los cuatro de siempre ya que el resto tiene información para comprar "Los Pilares de la Tierra", "el c. DaVinci" o la última de Ken Follet. Y mientras los editores no entiendan que este es el camino seguiremos dandolé vueltas a la tortilla. No existen (bajo mi punto de vista) lectores de mainstream, existen lectores a los que se les venden novelas en muchos casos fantasticas de manera encubierta.
--->¿Sabes que Planeta rechazó El código da Vinci cuando no la conocía nadie? ¿Y que ahora paga un millón de dólares por la nueva novela del autor?
No me sorprendería lo más mínimo, así se explica que una editorial que era pequeña pero que apostó muy fuerte por una novela y la promocionó hasta la saciedad se haya forrado (si, lo pongo por si esto lo lee algún editor...)
A tenor del éxito de ventas de cierta saga -que por cierto me empiezo a encontrar hasta en la sopa- y de cuyo no nombre no me da la gana de acordarme porque todos saben de cuál hablo, a decir de algunos lo único que quieren los lectores de fantasía es:
- Mucha violencia y cuanto más escatológica, mejor (casquería y demás).
- Que mueran los protagonistas (si mueren los protagonistas debe ser un libro cojonudo...).
- Que haya sexo, cuanto más mejor (si hay relaciones incestuosas ni te cuento).
Mézclese todo esto con un formato folletinesco (o telenovelesco XD), un apoyo desproporcionado del fándom y conseguimos un éxito seguro, oiga. Señores escritores, si quieren vender mucho, tomen nota. ;)
J. Stein
Tener éxito no garantiza la calidad, pero tampoco vender poco lo garantiza. Existe una cierta tendencia que tienen algunas personas a atacar todo aquello que tiene éxito. Así pues, no pueden disfrutar de Harry Potter porque es un fenómeno de masas, y claro, un fenómeno de masas no puede ser bueno, lo bueno es lo que ellos y sus amigos, que no forman parte de ningún rebaño, leen.
Desde mi punto de vista, la Canción de Hielo y Fuego es de lo mejor que se ha hecho en fantasía épica en mucho tiempo, y me da exactamente igual que sea un éxito de ventas o no. Al que no le guste que no se lo lea y allá él. Pero igual que das tu opinión doy yo la mía: te puede gustar o no gustar, que para gustos colores, pero tachar de basura lo que escribe George R. R. Martin no es propio de gente de gusto exquisito, sino de catetos.
No veo dónde he utilizado la palabra basura, por tanto no me daré por aludido ni con eso ni con lo de cateto. Lo del gusto exquisito es discutible. ;)
Lo que sí observo es cierto resquemor en alguien que no tiene reparos en criticar y/o menospreciar lo que les gusta a otros, pero que en cuanto le tocan lo suyo... ¡Ay, amigo!¡Cómo cambian las tornas!
Y claro que puedes dar tu opinión; de eso se trata. Es más, deberías sopesar que por el mero hecho de dar una opinión diferente de la tuya no se es un "cateto", pues ni tú posees la verdad universal, ni tu opinión vale más que la mía por mucho que tengas un blog (o cincuenta). Por eso, en el hipotético caso de que yo pensara que Canción es una basura (que no lo pienso) deberías respetarlo, porque es una opinión tan válida como la tuya.
J. Stein
Te pido disculpas si te he ofendido, pero es que me dio la impresión de que te estabas cachondeando y despreciando. Una cosa es criticar o decir que no te gusta algo y otra es eso. Parece que no era ésa tu intención y que por tanto me he pasado en la reacción, por lo que te pido de nuevo disculpas.
Por lo demás, retiro la palabra cateto. Lo que intentaba decir es que Martin puede gustar más o menos (normalmente más), pero que negar que se ha convertido en uno de los grandes de la fantasía épica es, en mi humilde opinión, poco serio.
Respecto a este tema, me apoyo en la opinión de uno de los nuevos valores de la literatura fantástica española: Andrés Diaz Sanchez, quien afirma que el objetivo de un libro es divertir al lector y hacerlo que se meta dentro del historia; en su opinión un libro que te aburre ,es un libro fallido. Yo por mi parte estoy totalmente de acuerdo con este concepto.
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